El gobierno argentino podría solicitar formalmente la financiación del FRS en octubre, señaló una fuente a la agencia Reuters. La Argentina puede pedir ese monto porque el préstamo la habilita a tomar hasta un límite del 150% de su cuota en el FMI o de 1.000 millones de derechos especiales de giro o DEG (1.302 millones de dólares). El préstamo tiene vencimientos de hasta 20 años con un periodo de gracia de 10 años y países en problemas financieros como Bangladesh ya lo solicitó formalmente al FMI a finales de julio.

Lo cierto es que si el FMI concede este préstamo al ministro de Economía, Sergio Massa cuando él y su  equipo viajen a Washington a principios de septiembre para su primera reunión con el Fondo, podría regresar al país con mas de 6.000 millones de dólares por el Repo que negocia con bancos internacionales.

En el Consejo de las Américas, el titular del Palacio de Hacienda adelanto que "un banco de Asia, un banco europeo y un banco norteamericano hicieron ofertas y estamos planteando que unifiquen las propuestas para recompra de deuda y para fortalecimiento de reservas". De acuerdo a fuentes del mercado, las tres entidades podrían prestar hasta 5000 millones de dólares. 

Massa también mostrara a Georgieva, la titular del FMI, los datos finales de la revisión del préstamo del Servicio Ampliado del Fondo de US$ 44.000 millones con los datos de las metas cumplidas del acuerdo con el Fondo hasta finales de junio. El FMI podria luego liberar los DEG del Fondo De Resiliencia y Sostenibilidad, pensado para ayudar a los países con problemas del cambio climático y la crisis sanitaria y la recuperación pospandemia. En rigor, el FRS es  una tercera línea de crédito del FMI, con menores tasas y mayor plazo que las dos líneas actualmente existentes, el Stand By (que tiene un tope de cinco años) y el Facilidades Extendidas (EFF, con un máximo de diez años). 

EL FRS esta  constituido con una parte de los u$s650.000 millones de derechos especiales de giro (DEG) y permite a los Estados que no los usen puedan cederlos voluntariamente y, de esta forma, poder prestarle a los países en situación de vulnerabilidad, entre los cuales está la Argentina.

Para el equipo de Massa contar con dólares frescos es clave, ya que no solo le dará poder de fuego al BCRA para frenar corridas cambiarias, sino que le permitirá también cumplir con las metas del FMI, ya que por ahora viene devaluando el tipo de cambio mayorista a un ritmo menor a la inflación. En agosto, por ejemplo la devaluación del peso se espere que este cerca del 5,5% mensual, mientras que la inflación del mes podría ser superior al 6%. Una situación que preocupa y mucho a los técnicos del FMI.