El Directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó hoy el programa acordado con Argentina que implica renegociar los US$ 40.500 millones que quedaban en deuda del crédito original tomado en el 2018 por Mauricio Macri, y a la vez brindar un nuevo préstamo por unos US$ 4.500 millones para ampliar las reservas del Banco Central y hacer frente al déficit fiscal.

Así lo anunciaron hoy medios internacionales, que citaron fuentes del organismo, que se reunió en horas del mediodía en Washington.

Ahora, el FMI desembolsará unos US$ 9.650 millones para que el gobierno pague los US$ 2.800 millones que vencen el 31 de marzo, y reforzar sus reservas.

A cambio, el presidente Alberto Fernández, se comprometió a bajar el déficit fiscal este año a 2,5% del PBI, desde el 3% que cerró en el 2021, y hacerlo retroceder al 1,9% en el 2023.

Por otra parte, el FMI limitó a 1% del PBI el aporte monetario que puede hacer el Banco Central al Tesoro, y solo por este año, por lo que el Gobierno se verá obligado a  subir las tarifas de los servicios públicos, y los impuestos, para reducir el déficit.

En su comunicado, el FMI  sostuvo que el programa argentino “establece objetivos pragmáticos y realistas, junto con políticas creíbles para fortalecer la estabilidad macroeconómica y comenzar a abordar los desafíos profundamente arraigados de Argentina”.

El plan trazado “busca mejorar las finanzas públicas y comenzar a reducir la alta inflación persistente a través de una estrategia múltiple, que implica una eliminación gradual de la financiación monetaria del déficit fiscal y mejoras en el marco de política monetaria”.

En este marco, ahora resta que el “staff” del FMI, es decir, el grupo de técnicos que llevan adelante los programas, acuerde con el ministro de Economía, Martín Guzmán, el cronograma para realizar las revisiones trimestrales .

En estas revisiones, el organismo analiza el nivel de cumplimiento de lo acordado y decide, o no, realizar nuevos desembolsos, que en el caso de Argentina serán asientos contables, porque de inmediato, el FMI se cobrará lo que se le debe.

Todo este esquema es hasta el 2024, cuando Argentina haya obtenido equilibrio fiscal, y el nuevo gobierno que surja d ellas elecciones del 2023- sea del signo que sea – deba comenzar a abonar el capital de la deuda.

Este crédito con el FMI comenzó en junio del 2018 cuando el entonces presidente Mauricio Macri enfrentó una corrida financiera, que luego se transformó en cambiaria, y recurrió al organismo para hacerse de fondos y pagar las deudas.

Pero la falta de confianza hizo que ese plan original fracasara, y a los pocos meses, en septiembre del 2018, se firmó uno nuevo por US$ 53.000 millones, de los cuales se desembolsaron unos US$ 45.000 millones hasta agosto del 2019, cuando Alberto Fernández se impuso en las PASO y la desconfianza hacia el gobierno de Cambiemos se hizo más elocuente.

El gobierno de Fernández siguió pagando los desembolsos durante los primeros dos años de su mandato, unos US$ 8.000 millones entre vencimiento de capital e intereses, pero para este año debía hacer frente a US$ 19.000 millones, lo cual se hace imposible con las arcas exhausta del Banco Central.

Luego de dos años, de negociación, en los que Argentina pidió 20 años de plazo para pagar, una baja en las sobre tasas que se paga por el monto extraordinario del crédito, y la conformación de un “fondo de resiliencia”, todas propuestas que fueran rechazadas, Guzmán presentó a comienzos de mes el nuevo acuerdo, que implica un moderado ajuste fiscal, pero si uno fuerte en el ámbito monetario, para refinanciar esta deuda, al menos hasta que asuma el nuevo gobierno.