“Cuando haya sangre en las calles, compra propiedades”, dicen que dijo el Barón de Roths­child, al tiempo que Napoleón Bonaparte y el Duque de Wellington se enfrentaban en la batalla de Waterloo, y él adquiría todas las acciones y negocios posibles en una Londres que presagiaba una victoria del francés. 

Nada bueno hay en una guerra, y la invasión de Rusia a Ucrania hizo que se disparan todos los precios de las materias primas, entre ellas, la de la soja, llegó a US$630 la tonelada, su valor más alto en casi nueve años. 

Más allá de las oscilaciones coyunturales, lo cierto es que el precio de la soja venía creciendo desde fines del año pasado, cuando la sequía comenzó a afectar al hemisferio sur, en especial a Brasil y Argentina, dos de los principales exportadores mundiales. 

Luego de algunas lluvias en febrero, el último reporte de la Bolsa de Cereales de Rosario (BCR) dio cuenta que “lamentablemente, con el 55% de la soja de la región (núcleo) en condiciones regulares a malas, es muy probable que siga realizándose ajustes negativos”. 

Es que, a comienzos de mes, la BCR había estimado que la cosecha de soja llegará este año a  40,5 millones de toneladas, por debajo de las 44 millones del 2021, y de lo que se obtenga, un 28% estará en condiciones regulares a malas. 

La fuerte sequía de diciembre y hasta mitad de enero, y las escasas lluvias de febrero “hacen temer que la actual campaña de soja sufra un ‘desastre productivo’ como el del 2018, cuando la cosecha no superó los 37,8 millones de toneladas”, dijo en su informe la BCR.

Ahora, no solo no cambia esa estimación, sino que advierte que, en la zona núcleo, “se duplicaron los cuadros en condiciones malos y subieron los regulares pese a las lluvias” de febrero.

Hay una noticia buena, el precio de la soja aumenta; y una mala, la cosecha viene en baja

La soja de primera en mala condición pasó de un 7% a un 15% mientras que la que está en condiciones regular se elevó de 38% a 45% en los últimos 7 días, dijo el informe. 

 El año pasado, Argentina exportó productos por US$ 78.000 millones, y de esa facturación, un tercio correspondió al complejo sojero, con semillas, harina, aceite y “desperdicios”, en un contexto de elevados precios y una gran cosecha. 

Pero a diferencia del año pasado, que los precios también estaban por encima de los US$ 500 la tonelada, esta vez encuentra al país con una cosecha magra. Durante 2021 las cadenas agroindustriales aportaron en materia tributaria unos $ 2,8 billones al Estado Nacional, equivalentes al 23,5% de los recursos tributarios del Estado.  

Esto demostró que el sector no solamente hace un aporte extraordinario de divisas, a través de la liquidación de exportaciones, sino también en materia impositiva, por el pago de ganancias, IVA, entre otros. 

Los Derechos a la Exportación fueron el tributo de mayor impacto recaudatorio en la estructura de las Cadenas Agroindustriales en 2021, generando un saldo de $ 861.093 millones a favor del fisco, un 31% del total de las cadenas en los eslabones, teniendo en cuenta los tributos considerados, según un informe de la BCR en base a datos oficiales.  

Luego se ubicó el IVA, con $ 745.416 millones, cerca del 27% de lo tributado por las cadenas, y en tercer lugar Ganancias, que aportó $ 542.107 millones, el 19% del total.