Ecolatina se metió de lleno en la polémica sobre “la maldición” de Argentina de exportar alimentos, y destacó que, merced a los aumentos en los precios de la soja, el trigo y el maíz, el país recibirá entre enero y junio de este año US$ 7.000 millones de dólares adicionales, a los que recibió en igual período del 2019.

Estos ingresos adicionales, también se extendería al fisco en unos $ 180.000 millones que “podrían ser usados para incrementar en 75% el presupuesto anual de la AUH o para congelar las tarifas de servicios públicos por casi dos trimestres”, en un año electoral.

 

El informe dio cuenta “aunque al momento hay incertidumbre sobre la magnitud de la actual cosecha” la de trigo terminó en 17 millones de toneladas, pero las de maíz y soja están en pleno desarrollo, “si las lluvias siguieran siendo favorables, el incremento rondaría los US$ 7.000 millones” comparado con el ingreso que hubiera habido de mantenerse los precios del primer semestre del año pasado.

De esos US$ 7.000 millones, el 70% de ellos gracias al complejo sojero y 30% al trigo y el maíz, explicó la consultora que consideró que este flujo adicional de divisas “aliviaría las tensiones en el mercado cambiario, permitiendo fortalecer las Reservas netas del Banco Central o apreciar el tipo de cambio real, o una combinación de ambas”. 

Además, un avance de la liquidación de divisas “podría despejar expectativas devaluatoria, afrontar el pago de deuda externa sin mayores tensiones”. Alternativamente, podría ser una oportunidad para disminuir las restricciones a la compra de dólares que hoy tienen los importadores y que afecta la actividad económica.

 

Sin embargo “un desafío en este sentido será que las ventas al exterior efectivamente se concreten: la elevada brecha cambiaria y las tasas de interés en pesos por debajo de la expectativa de inflación/devaluación son claros incentivos para posponer/minimizar exportaciones, que deben liquidarse rápidamente en el oficial”.  

Además, este aumento de ingresos tendrá su correlato en los ingresos que el Estado percibe por retenciones, que podría aumentar a US$ 180.000 millones, equivalente a 0,4% del PBI, esto teniendo en cuenta “el precio futuro más representativo de cada cultivo con su valuación a precios del primer semestre de 2020”. 

En este caso, casi 90% del incremento sería explicado por el complejo sojero, que tiene una alícuota del 30%, contra el 12% que pagan el maíz o el trigo.

“Se dijo que la suba de precios internacionales era perjudicial puesto que su traslado a los precios de los alimentos merma al poder adquisitivo de los sectores más vulnerables. Sin embargo, con este volumen de recursos adicionales, el Palacio de Hacienda puede compensar potenciales efectos dañinos”, destacó la consultora que dirige Lorenzo Sigaut Gravina.

Para Ecolatina, con ese adicional, el Estado podría “triplicar el alcance de la tarjeta AlimentAR, incluyendo a 3,1 millones de familias adicionales al programa. Alternativamente, estos fondos podrían ser usados para incrementar en 75% el presupuesto anual de la AUH o para congelar las tarifas de servicios públicos por casi dos trimestres”.

Por otra parte, contando con más reservas internacionales, el Banco Central podría optar por reducir el ritmo de aumentos del dólar oficial. Hoy en día esta cotización se mueve al ritmo de la inflación.

“Por todo lo dicho, la mejoría de los precios internacionales es particularmente bienvenida en un contexto de tensiones cambiarias y déficit fiscal récord”, señaló Ecolatina