El martes pasado la Justicia de la Provincia de Buenos Aires tomó una insólita decisión que marcará un antes y un después: absolvieron al ex cura Carlos Eduardo José, con prisión preventiva desde hace tres años en el penal de José León Suárez y acusado de “abuso sexual gravemente ultrajante”.

El Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 de San Martín, a cargo de los jueces Raúl Luchelli RamosMónica María CarreiraCarolina Martínez, consideraron que los hechos denunciados "prescribieron".

Mailín Gobbo fue la primera que se animó a denunciarlo en 2017, luego de más de una década de ocurridos los hechos. Tras su acto de valentía, muchas otras chicas alzaron su voz y denunciaron también ser abusadas por esta misma persona. De hecho, muchas intentaron denunciarlo, pero su petitorio todavía descansa en la Corte Suprema bonaerense.

El veredicto de los camaristas hicieron estallar de enojo a las víctimas que hace años vienen peleando para que Eduardo José no salga de prisión por los crímenes que cometió, y que incluso hasta reconoció. Es más, los abogados defensores de Gobbo, manifestaron que sus pares que defendían al ex sacerdote esperaban la condena mínima.

Carlos Eduardo José, el cura que reconoció abusos y aún así recibió la absolución. Foto crédito: Natacha Pisarenko.

Tras este bochornoso fallo, que seguramente marcará un precedente en la historia judicial bonaerense, las mujeres damnificadas siguen organizándose y buscando que la causa no quede impune. En ese sentido, Karen Maydana, otra de las tantas víctimas, dialogó con Data Clave para contar cómo fue su calvario durante la adolescencia. El principio de horror y hasta un intento de suicidio.

Data Clave: ¿Cómo fueron estos días desde lo emocional por la triste y absurda decisión de la Justicia?

Karen Maydana: En lo emocional yo todavía no caigo. Tratamos de estar reunidas con todas las otras chicas para poder dar notas y seguir visibilizando el caso. Es insólito y una vergüenza que suceda esto. Me siento muy triste y decepcionada de que la Justicia nos haya dado la espalda y haya dejado en las calles a un pedófilo. Realmente es un peligro.

DC: ¿Se imaginaban que podían absolverlo? ¿O fueron con la idea de que iba a tener prisión efectiva?

KM: Nosotras no fuimos con la idea de que lo iban a soltar. Quizás no estábamos tan esperanzadas con la máxima, porque la Fiscalía había pedido 20 años. Creíamos que eso era medio difícil, pero los abogados de él se conformaban con la mínima. Querían cambiarle la carátula para que vaya preso cuatro años y algunos meses. Íbamos con esa idea mínima y de que se declare culpable. Pero esto no lo esperábamos.

DC: ¿Sentís que puede volver a hacerles daño? En la salida se vio mucha gente que encima lo legitima…

KM: Los que estaban ahí era gente conocida del barrio. Ex directivos del colegio y que hoy actualmente reciben un sueldo de la iglesia, y que además tienen niños a cargo. Lo más triste es que estaban festejando la prescripción, porque nunca dijeron que era inocente. Ellos saben que es un pedófilo y un abusador, y él nunca negó los hechos. Habrá quedado libre, pero la condena social ya la tiene y quedó escrachado. A nosotras nos duele tener que ver su cara cuando entramos a las redes sociales, pero esto no puede quedar así.

DC: ¿Cuándo te diste cuenta de que fuiste abusada por él?

KM: Él abuso de mí más de una vez, cuando yo tenía 9 años. En ese momento no entendía lo que estaba pasando. A mí me daba rechazo, miedo y asco, me daba terror, pero no entendía lo que pasaba. Una a esa edad no entiende la sexualidad. Me di cuenta de lo que me sucedió a los 16 años, que fue cuando empecé a tener mi primer contacto sexual con varones. Los recuerdos vinieron de golpe, porque yo sufrí una especie de bloqueo mental, que es lo que suele ocurrir en los abusos sexuales en la infancia. Es por eso que tardamos en procesarlo y contarlo.

DC: ¿Tuviste que recibir ayuda psicológica? ¿Tu familia te creyó al momento de contarlo?

KM: Lo primero que hice al recordar todo fue intentar suicidarme. Terminé en el hospital y por suerte no sucedió lo peor. Fui a terapia desde los 13 años porque tuve una depresión muy grande, y nunca entendí el motivo. Mi mamá después terminó entendiendo por qué estaba tan mal.

Mailín Gobbo conteniendo a Karen, luego de conocerse el bochornoso fallo judicial

DC: ¿La psicóloga nunca detectó que podían existir algunos patrones de una chica que sufrió de abuso sexual?

KM: Es que yo lamentablemente fui a terapia cuando no existía la perspectiva de género. Era algo de lo que no se hablaba o prestaba atención, entonces nunca llegué a tratarlo. Cambiaba recurrentemente para encontrarle la vuelta, y no sabía cómo verbalizarlo. Lo expresaba a través de mi cuerpo: tenía problemas alimenticios y me cortaba. Yo hoy estoy en terapia con una psicóloga que lo aborda desde la perspectiva de género y es fundamental, porque no te hace sentir culpable.

DC: ¿Querés contarme cómo fue ese episodio de suicidio? ¿Fue el click que te hizo dar cuenta del o que pasó?

KM: La verdad que no tengo muchos recuerdos de esa madrugada. Fue todo muy caótico, me hice un cóctel de pastillas y quería terminar con todo. Después tengo los flashes de mi mamá llevándome al hospital para hacerme un lavaje de estómago, con médicos y psiquiatras por todos lados y yo acostada en una camilla, mientras ella lloraba y no dejaba de sonarle el teléfono. Es algo que no quiero recordar mucho más allá que eso. Después arranqué en un centro de salud mental y tenía que ir varias veces por semana. Fue muy difícil, tenía 16 años y fue un proceso largo. Esto fue en 2011 y yo lo denuncié en 2017.

DC: ¿Cómo conociste a Mailín Gobbo? ¿Qué tan importante fue para vos que ella haya denunciado?

KM: A ella la conozco porque íbamos todas al mismo colegio (San José Obrero). Ella tiene 33 años y yo 26. Yo la conocía de nombre porque era compañera de grado de mi hermana. Cuando todo esto sale a la luz, mi hermana se comunica con ella para brindarle todo su apoyo, y ella le contó que hizo la denuncia penal y que estaban buscando a más chicas. Todo esto me lo contó sin que supiera de mi situación. Ahí me di cuenta que era una señal y que tenía que hablar. Me animé a hablar y pude. Hoy actualmente  con Yazmín, Cecilia y Mailín llevamos la lucha adelante. Lamentablemente nos pasó algo horrible, pero nos unió.

DC: ¿Sentís que hay muchas más chicas que pasaron por esta misma situación?

KM: Es que no solo lo siento, estamos seguras porque muchas chicas no se animan a hacer la denuncia penal, pero que nos escriben. Hay muchas conductas que naturalizábamos, como que él nos sentara a upa. Uno no lo recuerda porque era muy chica, pero estoy segura que fuimos cientos de chicas abusadas.

Yazmín, Cecilia, Mailín y Karen, víctimas de abuso sexual por el cura Eduardo José.

DC: ¿Por qué no pudiste denunciar? ¿Pudiste contar tu historia como testigo en la causa de Mailín?

KM: Nosotras pudimos hacer la denuncia penal, pero hoy nuestras causas están en la Corte Suprema y estamos esperando el veredicto, para ver si se mueven o quedan ahí estancadas. Teníamos esperanza por Mailín, porque si había una condena ejemplar nos iba a dar lugar a nuestras denuncias. Lo único que pude hacer es alzar mi voz y que me escuchen.

DC: ¿Cómo se sigue ahora? ¿Conoces qué instancias judiciales quedan?

KM: En la causa Mailín ahora se va a apelar la decisión y se van a intentar agotar todas las instancias legales posibles. La verdad me siento muy decepcionada, espero que en unos días se me pase. Tendrá la condena social, pero al Justicia tiene que actuar.

DC: ¿Tenés miedo de que esté suelto por tu seguridad?

KM: Me da más miedo que lastime a otras niñas. Yo creo que hoy me puedo defender, no le tengo miedo. El miedo ya no es por mí, es por otras chicas.

DC: ¿Van a seguir movilizándose para que el caso no quede impune?

KM: Seguramente hagamos algunos repudios en el barrio para visibilizar la situación y para que se acerquen más chicas que lo sufrieron. Queremos ver si podemos lograr que otras chicas hablen para mostrar más pruebas en la Justicia.

DC: ¿Alcanza con su prisión efectiva para sanar las heridas que dejó?

KM: A mí la situación de abuso me marcó mucho en mi vida. Yo sentía que si le daban la condena efectiva iba a poder sanar mi niña. Yo lo que estoy haciendo es defender a mi niña, a esa Karen de 9 años que no se pudo defender en ese momento. Esperaba la condena para poder sentir que tanta lucha no fue en vano. Lo único que nos mantiene en pie ahora es la red que armamos entre nosotras para no dejar este caso impune.

 

*Si fuiste víctima de abuso sexual por esta misma persona, contactate a las siguientes redes para recibir contención y asesoramiento: basta.de.asi (Instagram) y bastadeASI (Twitter).