El demócrata Joe Biden se convirtió formalmente en 46° presidente de Estados Unidos este mediodía. "La democracia ha prevalecido", dijo el nuevo mandatario norteamericano.

Tras jurar en el cargo, celebró este miércoles el "día histórico y de esperanza" en que comienza su Gobierno, y aseguró que "Estados Unidos fue puesto a prueba y demostró su resiliencia", en clara referencia a los cuatro años de su antecesor, Donald Trump, y la reciente violencia política que azotó a Washington. Ya está camino a la Casa Blanca, para comenzar a firmar los primeros decretos de su gestión.

A partir de hoy, tomará las riendas de un país profundamente dividido y heredará una confluencia de crisis sin precedentes. 

Pese a no contar con público masivo o festejos en las calles, esta jornada estuvo llena de simbolismos. Las medidas de seguridad alrededor de la ceremonia son excepcionales. Unos 25.000 miembros de la Guardia Nacional y miles de policías de todo el país serán desplegados. Muros elevados, a veces coronados con alambres de púas, protegen la "zona roja", entre la colina del Capitolio y la Casa Blanca.

 

 

Sin las multitudes que tradicionalmente llenaban la enorme explanada del "National Mall" para ver a su nuevo presidente, Biden tuvo ante sí más de 190.000 banderas plantadas para representar al público ausente.

"La democracia es preciosa y es frágil y, hoy amigos, la democracia prevaleció", sentenció el mandatario y desató un aplauso generalizado de los que lo escuchaban en la ceremonia de investidura en el Capitolio, aún sacudido por un asalto de manifestantes del presidente saliente, hace dos semanas, rodeado de fuerzas de seguridad y privado de las acostumbradas multitudes por la pandemia de coronavirus.

La jura de Biden ocurrió en una Washington salpicada de cientos de negocios con sus persianas bajas que atestiguan la honda crisis económica desatada por la pandemia, una de las problemáticas que demandarán soluciones más urgentes.

El exvicepresidente y exsenador demócrata llega a la Casa Blanca presentándose como un unificador de un país dividido, sacudido y maltrecho tras cuatro años de presidencia del republicano Trump.

"Le pido a todos los estadounidenses que nos acompañen. Nos podemos tratar con dignidad y con respeto. Sin unidad, no hay paz", aseguró el Presidente y subrayó que "los enemigos" que enfrenta su país "son la ira, el odio, el desempleo, la inseguridad, este virus letal".

"Pero podemos con ellos, podemos hacer que Estados Unidos sea otra vez una fuerza de bien en el mundo", manifestó el primer mandatario.

También juró la vicepresidenta, Kamala Harris, convirtiéndose en la primera mujer negra de ascendencia asiática en llegar a ser la segunda en la línea de sucesión presidencial. Esto es un hecho sin precedentes que derriba las barreras de género y raciales.

Harris no solo decidió vestirse con ropa de los diseñadores negros, Christopher John Rogers, de Nueva York, y Sergio Hudson, de Carolina del Sur; sino que además juró ante la primera jueza hispana de la Corte Suprema, Sonia Sotomayor.

Estuvieron presentes los expresidentes George W. Bush, Bill Clinton y Barack Obama, junto a sus esposas, Laura Bush, Hillary Clinton y Michelle Obama; el vicepresidente saliente, Mike Pence; el líder republicano del Senado, Mitch McConnell; y el senador demócrata y exprecandidato presidencial, Bernie Sanders.

Lady Gaga fue la encargada de entonar las estrofas del Himno de Estados Unidos, "The Star-Spangled Banner". Otra de las artistas que cantó fue Jennifer López, quien exclamó unas palabras en español.

 

Luego de la asunción, Biden y Harris, junto a sus familias, se dirigieron hacia la Casa Blanca, donde recorrieron las instalaciones. Según trascendió, el Presidente se pondrá a trabajar de inmediato y firmará 17 decretos que dejarán sin efecto políticas aprobadas por Trump en lo que resta de la tarde. El jefe de Estado dijo que su antecesor le dejó "una carta muy generosa". 

Al terminar el recorrido, Harris volvió al Capitolio para tomarle juramento a los nuevos senadores. 

 

 

Más temprano, Trump, uno de los presidentes más polémicos de la historia de Estados Unidos, salió de la Casa Blanca por última vez como mandatario y partió hacia su retiro en Florida, dejando detrás un legado de caos y una nación fracturada.

"Volveremos de alguna manera", dijo el republicano en declaraciones de despedida en la base aérea de Andrews, cerca de Washington, al pie del avión presidencial que luego lo llevó a Florida, donde se recluirá en su club de golf de Mar-a-Lago, en Palm Beach.Aunque Trump deseó buena suerte al futuro Gobierno por segunda vez en dos días, otra vez evitó mencionar a Biden por su nombre, y hasta ahora no solo nunca lo felicitó, sino que, en un hecho sin precedentes en 150 años, faltará a su investidura en Washington.