Miles de jóvenes celebraban el sábado Halloween en las estrechas calles de un barrio del centro de Seúl cuando una estampida terminó con una cifra hasta ahora de 153 muertos, según fuentes oficiales.

La noticia motivó un mensaje del gobierno nacional al país asiatico. "El gobierno argentino expresa su pesar por la estampida ocurrida en Seúl, que causó muertos y decenas de heridos", comunicó Cancillería y agregó: "Manifestamos nuestra solidaridad con las familias afectadas y con el pueblo de la República de Corea".

Además, el papa Francisco dedicó este domingo su oración a las víctimas de la estampida en Seúl. Después de su tradicional oración del Ángelus en la plaza de San Pedro del Vaticano, el pontífice pidió a los fieles que rezaran para las personas, y en especial para los jóvenes, "que murieron la víspera en Seúl, la consecuencia trágica de la repentina estampida de la multitud".

El presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, prometió una "investigación rigurosa" de lo que fue una de las peores tragedias del país y declaró duelo nacional. En un mensaje por televisión dijo además que fue "una tragedia y un desastre que no debió ocurrir".

"Tengo el corazón encogido y me resulta difícil contener mi dolor", agregó el mandatario surcoreano.

La aglomeración ocurrió en el popular distrito capitalino de Itaewon, donde medios locales indicaron que hubo hasta 100.000 personas durante la noche del sábado. Fue la primera gran fiesta en Seúl tras la pandemia.

Entre los 153 fallecidos informados de manera oficial, hay 20 extranjeros. Ciudadanos de Irán, China, Uzbekistán y Noruega, según la agencia de noticias Yonhap, y dos rusos, según la agencia Tass.

Las autoridades de Seúl dijeron que también habían recibido 2.642 informes sobre personas desaparecidas. El alcalde de Seúl, Oh Se-hoon, se encontraba en Europa y decidió regresar a Corea del Sur.