Otra semana de confusión, parte del Gobierno está en Roma continuando con las negociaciones con el FMI mientras que la otra parte se encarga de retomar el discurso casi anti capitalista. Anti capitalista en el sentido incluso de que ya se ha llegado al punto de no confiar en el mecanismo de precios como forma de ordenar decisiones de consumo y producción. 

El secretario de comercio parece tener rango de ministro y lleva una impronta más radicalizada que su superior. Estas situaciones ya vimos que no terminan bien, el ejemplo de Martín Guzmán y su subsecretario de energía. Así, si uno trata de avizorar un poco más allá del 14 de noviembre podría esperar más improvisación y ruido al interior de la coalición oficialista. A menos que el resultado lleve a una situación que corra de escena a algunos de los actores principales de estos años de la gestión que inició en 2019. 

Parte de esa incertidumbre es la que se expresa en un tipo de cambio que alcanza los $200 y que si no se detiene con esta situación de estar sin un rumbo claro podría seguir con la tendencia alcista. Ya no se debe tanto al exceso de pesos que realmente existe en el mercado, sino por la sensación que generó el discurso del oficialismo y el haber puesto en noviembre una sensación de punto. Lo que no se sabe si es un punto y aparte o un punto y se sigue en la misma tónica de improvisación. 

Como sea que fuere, estas semanas se espera que sean con más convulsión aún. No se ve que pueda aparecer un elemento que cambie radicalmente las expectativas. Mientras nos acercamos a fin de año la inflación se materializará en un guarismo cercano al 50% y es un valor que impide que en el promedio los salarios le ganen a la inflación. La situación de descontento y hartazgo existirá post noviembre, más si se le suma que sobre eso es que hay que abrocharse el cinturón. 

El acuerdo con el FMI por más que sea ‘light’ o con más crudeza siempre implica ponerse en régimen y eso sobre una economía extenuada y con ingresos bajos puede ser duro de afrontar. El riesgo de que 2020 haya sido el mejor año de la gestión actual existe. 

La oposición también tiene sus desafíos, centro o radicalización es un debate del cual no puede escapar. La reaparición de Mauricio Macri dejó más certezas que dudas acerca de hacia dónde quiere ir la mayoría de Juntos, pero falta que se exprese aún el votante. En parte, eso se dirime en si los candidatos de ‘centro’ de Juntos pueden retener los votos o si estos se reorientan a los extremos. 

¿Llega la economía a un acuerdo con el FMI? ¿Aguanta? Es una pregunta que empieza a rondar, en nuestra mirada sí, pero con más deterioro. Es por ello que mientras más rápido se acuerde, menores serán los costos futuros. Se empieza a cristalizar la falta de gestión en materia de negociación el FMI, o al menos de definición. Una negociación donde se sigue discutiendo acerca de ‘surcharges’ y agenda climática. Temas apasionantes y donde nuestro país tiene espacio para plantear argumentos sólidos. Pero que muestra un poco la desconexión en materia de timing: la agenda global apunta al 2030, el acuerdo con el FMI se necesita antes que termine el primer trimestre de 2022.