Llegando a los últimos días previos a las elecciones de mitad de término, el humor social sigue siendo muy negativo, lo que se traduce en una preocupante alarma para el oficialismo. Actualmente 7 de cada 10 argentinos evalúan negativamente la gestión económica del presidente Alberto Fernández.

Asimismo, 5 de cada 10 manifiestan que su situación laboral es negativa y cuando se analiza por corte etario se observa que son más críticos los jóvenes de 18 a 29 años, donde la negatividad crece a más del 60% y donde la mujer es aún más crítica. 6 de cada 10 argentinos están convencidos que el gobierno nacional no logrará domar la inflación.

A este panorama se le debe anexar los efectos políticos que la derrota electoral ocasionó dentro del Frente de Todos. Quedó evidenciada la falta de liderazgo del presidente de la Nación y muy marcada la influencia de la vicepresidenta en las decisiones de gestión, que, con la derrota en la provincia de Buenos Aires, también sintió el cuestionamiento a su propio liderazgo.

Estamos transitando un proceso donde se percibe un fuerte sentimiento antikirchnerista, de sectores no sólo de la oposición, sino de sectores del peronismo que no comulgan ni respetan las directivas de Cristina y Máximo Kirchner. 

Estamos frente a un oficialismo que administra el día a día, sin un liderazgo sólido y sin un proyecto de país.

El peronismo, en toda su historia, fue el sujeto político de los sectores populares. Actualmente comienza a dejar ese espacio vacío, ya que sus acciones de gobierno están de espaldas a esos sectores. Es obligación del peronismo volver a transitar el camino de la transformación de la realidad y no solo de administrarla.

La sociedad reclama sus preocupaciones y necesidades. El Frente de Todos está alejado de esas respuestas y se produce así, una ruptura emocional muy profunda que tratan de saldarlas con un relato del pasado, pero sin una idea o proyecto de futuro. 

Con una imagen de unidad no del todo solida pero efectiva, Juntos por el Cambio, logró generar una expectativa y ocupar un espacio político abandonado por el oficialismo. Sin liderazgos consolidados, con la novedad de la irrupción de la Unión Cívica Radical como actor protagónico, generó una expectativa y un espacio que los pone muy competitivos y con posibilidades ciertas en el próximo tramo electoral. 

Entender y leer de manera muy precisa el resultado parece ser el principal desafío al que se enfrenta la oposición. Una mala lectura, puede llevarlos a cometer viejos errores.