La normalidad de 2020, avasallada por la pandemia COVID, los aislamientos, las restricciones y la tragedia sanitaria a nivel mundial, también se vio afectada en qué y cómo se informó el público. La frenética búsqueda (y por ende algo de saturación) de noticias e información, las urgencias por rearmarse en plena cuarentena, los mitos sobre “formatos que mueren” y qué esperar de ahora en más, nos impulsaron a consultar a tres pilares de la industria de la Televisión, la radio y los medios digitales de la Argentina

Varios premios Martin Fierro por Radio Mitre y diferentes distinciones internacionales como el New York Festival son los pergaminos que exhibe Guido Valeri, que empezó a estudiar Periodismo en 1997 y desde hace 12 años es Jefe de Programación de Radio Mitre: “tengo mucha experiencia en radios zonales y de frecuencia corta. En 2001 ingresé a Radio Mitre pudiendo ser parte de un staff de notables generadores de contenidos y referentes del periodismo como Magdalena Ruiz Guiñazú, Nélson Castro, Ernesto Tenembaum, Lalo Mir, Alejandro Fantino, Marcelo Longobardi, entre otros”, dice quien tiene a su cargo todos los contenidos que se producen al aire, en el sitio web y en el interior del país para la radio AM de mayor nivel de rating en Argentina.

Federico Maya pasó por cuanto formato de medios exista “Empecé como productor en Torneos, trabajé en los 5 canales de aire, me tocó crear un noticiero de TV desde cero, dirigí un multimedios regional en Chubut y luego C5N durante casi tres años. Coordiné señales internacionales para los Juegos Olímpicos de 2018 y las copas Libertadores y Sudamericana, asesoro a medios digitales nacionales y provinciales y hoy soy el Subgerente de Noticias de Canal 7, liderando un equipo de 160 personas”. Con una variada carrera iniciada en 1997, afirma haberse especializado más en las noticias, el deporte y el desarrollo de productos digitales para medios. “Siempre digo que me quiero ir de la tele (risas) y me sigue enganchando, pero la explosión digital nos trajo infinitas posibilidades”, dice quien trabajó además en cuatro Mundiales de fútbol y supo formar parte de unas cuantas nominaciones a premios Martín Fierro (digital inclusive) y fue jurado en los Premios TATO.

Lacónico, Ezequiel Franco bromea: “Me considero un ex periodista (risas). Hace 21 años que trabajo en medios, desde mi primer trabajo hasta ahora que sólo he vivido en medios. Si bien pasé por todos los formatos, mi pasión fue la gráfica y su derivado que es el digital”. Hace 15 años que trabaja en medios digitales, nada menor para un formato en expansión: “pasé todas las etapas experimentales hasta hoy, que seguimos siendo experimentales y cambiantes constantemente, cada vez más rápido. Mi experiencia en el manejo de redacciones me permitió liderar equipos de trabajo y desarrollar estrategias de producto y hoy me dedico a desarrollar y gestionar medios digitales” Entre los logros de Franco, uno muy singular: en 2019 fue seleccionado por Google para cursar la Maestría en Innovación en Periodismo de la Universidad Miguel Hernández, en España.

- Ahora que ya pasó el 2020 y la pandemia empieza a mostrar un túnel de salida ¿Qué futuro ven para los medios tradicionales?

Guido Valeri: Saco a la radio porque al ser un medio masivo y gratuito va a seguir acompañando a la gente sin ninguna duda. La audiencia se mostró fiel a la radio en la pandemia y vale la pena destacarlo. Ahora lo que se discute es por dónde se ven las cosas. Veo un poco más complicados a la Gráfica y a la TV.

De igual manera, creo que la pandemia trajo una serie de interrogantes para los medios tradicionales, de funcionamientos, estructuras de trabajo e infraestructuras de muchos de estos. A partir de ahora, los medios saben que la demanda de información se incrementó por lo que deberán demostrar que están a la altura del avance de la tecnología y de los necesidades de las personas.

Federico Maya: Yo miro y escucho que se da por muertas a formas de consumo totalmente vivas, pero creo que se pierde de vista que son todas muy adaptables. La lectura digital ya complementa al papel y lo ayuda a transformarse.

La radio hoy se hace podcast, continua online, por Youtube o se sube la señal clásica a un sitio o una app, pero mientras haya receptores habrá radio “común”. ¿La televisión? Ni hablar. Se multiplican los métodos de producción y cualquiera puede emitir en vivo desde su casa, pero fijate cómo responde la audiencia cuando hay algo bien hecho en televisión. Lo que cambia es su modo de salida, no el insumo. No se matan los formatos. Se adaptan al consumo. Ahí está lo fascinante del futuro, en encontrar esos caminos. Que están ahí, porque la demanda de contenidos siempre crece, nunca decae. La clave será mantener la calidad y llegar por los canales adecuados y para eso hay que capacitarse.

Ezequiel Franco: Hay futuro aún. Hay usos y costumbres arraigados por siglos, en el caso de la lectura en formato papel, y la radio y la TV ya tienen cien años de historia. La radio y la TV son parte de nuestra familia, viven en casa, hasta duermen con nosotros. Lo que irán mutando son los formatos y formas de consumo. El papel ya se afianza como lectura de nicho. En ese sentido las revistas serán más proclives a esta supervivencia y los diarios quedarán disminuidos a porciones más chicas de audiencia. Pero el acceso a la tecnología y el “consumo arraigo” del diario en los pueblos sigue siendo muy grande. Ahí influye el acceso a la tecnología.

La radio ya se acomoda y empieza a convivir con los podcast o con los sistemas de audio como el de Google y la TV también está buscando su emparejamiento con las plataformas de streaming.

En todos los formatos creo que, indefectiblemente, su supervivencia está atado a la pauta publicitaria. Mientras haya plata para repartir, los formatos seguirán existiendo, sin importar dónde está la audiencia. El día que el sistema concuerde audiencia con pauta, ahí será el momento para empezar a pensar cómo dejarán de existir.

- ¿Cómo describirían el 2020 a nivel medios?

G.V: El 2020 para los medios de comunicación fue todo un desafío, pero a su vez sirvió de consolidación para muchos de ellos. La llegada de la pandemia trajo una necesidad profunda de informarse por parte de las personas de todo el mundo, por lo que implicó para muchos estar a la altura de esa demanda.
 

FM: Les sirvió a los medios revalidar credenciales con el público, eso fue buenísimo. Hubo que crear una logística nueva para generar los contenidos, lo cual también fue positivo. Yo creo que se perdió una oportunidad valiosa al seguir naturalizando el interés de la audiencia como lo verdaderamente importante. Para noviembre o diciembre siguen muriendo miles de personas por día y esa información, por repetida, no interesa porque no mide, y por ende pasa desapercibida. No me gusta eso. Yo creo que 2020 fue un punto de quiebre en cuanto las audiencias pudieron juzgar como nunca a los medios que buscan. Nunca hubo tanta demanda de información ni tanto tiempo para analizar, elegir y considerar la oferta de cada uno. Y en los resultados creo que se puede tener un panorama bastante certero: el que estuvo al pie del cañón ganó siempre y el que estaba en la lógica de “hago lo que puedo gastar” tuvo que cambiar de estrategia, o se quedó en el camino. Que los periodistas (o las figuras que informan) hayan crecido por su cuenta y a la par de los medios que los contratan es otro indicador muy fuerte.

E.F: Como en todo, fue un año raro. No han surgido nuevos medios novedosos, propuestas innovadoras. Pero creo que está relacionado a que este año había que estar loco para lanzar algo nuevo (risas). Por lo contrario, para los medios fue un gran año, donde se pusieron a prueba los equipos de trabajo, la forma de adaptarse rápidamente a un montón de cambios, desde dejar de trabajar en una redacción hasta modificar rutinas de publicación porque se modificaban los horarios de hábito de lectura. Esto es fabuloso. Todos los medios en todos los formatos se vieron obligados. Pensar hasta el año pasado que un programa de TV iba a salir con tres invitados desde la casa con una conexión de baja calidad de imagen era impensado. Se logró, la audiencia lo aceptó y es algo que viene para quedarse. Y esto es bueno en varios puntos, pero destaco uno: el económico. Las señales van a ahorrar de ahora en más grandes presupuestos anuales en gastos de viáticos, recursos humanos, horas extras, etc.

En cuanto a lo digital, todos los medios tuvieron que adaptarse a la pandemia y los obligó al cambio. Lo bueno para el digital es que la industria está acostumbrada, vivimos haciendo cambios, por eso creo que para nosotros fue mucho más fácil hasta normal.

Por otro lado, muchos medios digitales y de papel con versiones digitales que aún no se habían adaptado a la industria tuvieron que hacerlo. Yo lo llamo “Covidgencia”. Desde grandes empresas y diarios centenarios hasta nativos digitales con lógica de papel. Sí o sí tuvieron que migrar a digital en todos los estamentos de la empresa, desde la redacción y publicidad, hasta recursos humanos y administración. El covid los llevó a una convergencia obligatoria. Y lamentablemente, algunos medios no han logrado sobrevivir o están a punto de no hacerlo. Quizá por impericia a no poder adaptarse o haber hecho las cosas mal durante mucho tiempo dándole lugar a la comodidad de la pauta.

- Teniendo en cuenta que hubo una audiencia por cuidar y un equipo que liderar, ¿qué desafíos impuso la pandemia a nivel profesional? ¿Cómo manejaron los cambios operativos?

G.V: El principal desafío en lo profesional, pasó por la organización del equipo de trabajo para que se trabaje en un nivel igual o superior al que se venía trabajando, pero a su vez con el compromiso de cuidar la salud de cada integrante del equipo y su familia.

En cuanto a los cambios operativos, rápidamente resolvimos crear nuevos canales de diálogo entre los integrantes del grupo de trabajo, para que se resienta lo menos posible la comunicación interna. Y de esta manera trabajar como lo veníamos haciendo.

F.M: La gestión en un canal público no es simple, porque es distinta a cualquier medio privado, que acapara la mayor parte de los contenidos que se consumen. Y esto fue un gran desafío que encaró esta administración. El área de noticias fue prioridad y se subieron las horas de aire informativas. De tener menos de 20 pasamos a más de 30 por semana, sin incluir coberturas especiales, que antes no demandaban espacios de aire y ahora sí. Restauramos la generación de contenidos digitales, otro sector que estaba inactivo. Desde cero y llegando a muy buenos niveles de engagement. Y todo en menos de 2 meses de trabajo y con una pandemia en curso. Fue una apuesta muy inteligente, una maniobra operativa muy grande y podemos decir que con éxito.

E.F: La pandemia me agarró en el inicio de un proceso de desarrollo de un producto para su reinstalación, con un plan de trabajo que permitía correrme del liderazgo de portal. Claramente en un principio no pude, demoré el inicio del proceso y me involucre de lleno en el sitio y en cómo nos adaptábamos a la pandemia, no solo desde la estrategia editorial y distribución, sino también en el ordenamiento de los recursos humanos y todas las áreas de la empresa.

Obviamente hubo muchos errores y desilusiones de las cuales aprendemos. La pandemia vino a dejarnos muchas experiencias y aprendizajes.

- A lo largo de 2020 la audiencia tuvo, en promedio, mayor demanda de contenidos, ¿Qué se hace cuando el público quiere más?

GV: La alta demanda de información por parte de las personas, ante un cambio rotundo en su rutina y con su salud en juego, hizo que nos aboquemos a buscar más canales de comunicación. Es ahí cuando tomamos la decisión de generar contenido para las diferentes plataformas (redes sociales, streaming, etc) que tiene Radio Mitre, con el propósito de brindar más información a una mayor cantidad de personas, en la misma cantidad de tiempo que lo hicimos siempre.

En redes sociales como Instagram buscamos tener llegada a las personas más jóvenes, teniendo como base Twitter para informar y Facebook como una plataforma para compartir todo lo que se genera. Siempre con el aire de la radio como el principal canal para informar sobre Servicios, Política y Economía, entre otros temas de la opinión pública.

F.M: Identificar el camino a tomar es muy importante. Hay un hecho muy interesante que nos pasó sobre todo en el momento de cuarentena más tenso, más de incertidumbre, desde marzo hasta agosto. Los efectos y alcances del virus no estaban demasiado claros, las medidas de aislamiento fueron severas, la situación impactó al público en general y la información se tornó en un insumo básico como nunca. Ahí la provisión de datos oficiales hizo que los noticieros públicos se conviertan en un faro ineludible. Cada vez que se comunicaban medidas o una voz oficial tomaba la escena, el público acudió a nuestra pantalla. De ahí en más, la decisión fue incrementar la oferta, ser rigurosos y plantear necesidades acordes a la gente, tomar sus dudas y sus incertidumbres e intentar disiparlas. Acercamos opciones del Estado para facilitar la vida de la gente, como poner en secciones fijas a los responsables de la Seguridad Social o de Comercio Interior, por temas de consumo, o poner un médico reconocido como una de las figuras centrales del noticiero central a llevar sin falta los datos estadísticos oficiales, con su correspondiente análisis. Sin la estridencia que puede necesitar un medio que puja por una porción más de mercado. La misión fue clara y el resultado hasta ahora es positivo.

E.F: En la medida que uno pueda dar más, hay que dar más. Yo tengo en claro que trabajo en una industria y que como empresa buscamos ganar dinero. Y acá la regla es para todos la misma: si podemos ganar más dinero, ¿por qué no vamos a hacerlo?

F.M: A mí hoy me toca, en algún modo, estar en otra vereda. La misión de un medio público apunta a ocupar el espacio donde el privado no llega o no le interesa, pero que corresponde ocupar. Las metas de audiencia no son las mismas, aunque claramente a nadie le gusta trabajar para que nadie consuma su producto, no se fomenta lo no sustentable. Pero un medio público debe tener más equilibrio en su oferta.

E.F: El problema que mientras aumentaban nuestra audiencias y se incrementaba nuestra disponibilidad de stock publicitario, se nos caían los anunciantes. Entonces tenía un escenario para ganar más dinero, pero no tenía el anunciante que me lo pagara. La industria vivió un fenómeno claro: la gente necesitaba informarse sí o sí y la información la venía a buscar a los medios. Entonces, una gran porción de la audiencia era nueva, inexistente, público al que no le interesan las noticias, no las consume o las consume en otro lugar que no son los medios y que ahora no le quedaba otra que venir a nuestros productos para saber qué era el Covid, cómo se cuidaba, qué pasaba en su ciudad, dónde no podía circular, hasta qué hora atendían los comercios, quiénes podían trabajar y quiénes no, etc, etc.

Después de dos meses los hábitos de consumo volvieron a cambiar y mucha de esa audiencia nueva se fue, porque no le interesa consumir medios y ya no nos necesitaba. Otra vez, debimos cambiar.

En este contexto, además, pudimos lanzar una plataforma nueva para el comercio electrónico, pensada en los comerciantes de la ciudad que se vieron obligados a cerrar sus locales y no estaban acostumbrados al entorno de venta digital, un producto que salió en un mes, una locura de trabajo que nos dejó muchas enseñanzas de lo que no hay que hacer (risas). La pandemia nos aceleró a producir más, ahora que lo veo no lo puedo creer.