Los políticos argentinos suelen matizar la rosca y las negociaciones con un tercer tiempo que tiene al deporte de por medio. Fue una moda que se instaló durante el menemismo y que sigue hasta hoy en día. De hecho, previo a la pandemia, era común escuchar “los picaditos de Olivos”, por los partidos de fútbol que jugaban en la quinta presidencial. Fue algo recurrente durante la gestión de Mauricio Macri y se extendió al inicio de la gestión de Alberto Fernández. El pádel, con menor concurrencia, también es otro deporte con mucho atractivo para los dirigentes.

Probablemente, muchos no sepan muy bien de qué se trata este deporte. O quizás llegaron a verlo en algún club de fútbol que también tenía en algún sector una cancha nucleada entre paredes y rejas. Es curioso que tenga poca prensa en Argentina, sobre todo porque los mejores jugadores del mundo los dio y sigue dando este país. De hecho, en la competición más importante del mundo con sede en España, el World Padel Tour, tuvo como pareja número uno por más de 12 años a Juan Martín Díaz y a Fernando Belasteguín, este último considerado como el "Maradona" de la disciplina y quien aparece en la foto junto a Macri.

El pádel tuvo su creación en la década del 60, en México. Fue el empresario Enrique Corcuera quien adaptó un frontón de su casa a una especie de mini cancha de tenis con dos paredes enfrentadas. Lo que parecía simplemente una idea recreativa de un hombre aburrido en su casa, terminó siendo una revolución que le dio un flor de susto al tenis.

De hecho, muchos jugadores de pádel que representan la elite reconocieron ser tenistas frustrados. Además, la idea sedujo mucho más para la actividad amateur, dado que es un deporte bastante más sencillo de practicar que el tenis, que ya de por sí arranca con un cierto grado de complejidad en los golpes y en la coordinación.

"Fue un furor impresionante el pádel por la facilidad para jugarlo, porque no es tan específico como el tenis. Cualquiera podía jugar, y muchos encontraron en el pádel algo para correr. También fue un negocio. El que tenía un poco de dinero invertía en un cancha, hacía dinero y ya. En esa época no existía el pádel como deporte", le dice Sebastián Pinto a Data Clave, ex jugador profesional y actual dueño de Sport Pádel.

Fue en la presidencia de Carlos Saúl Menem cuando el pádel tuvo su época de gloria y apogeo. Todos los barrios tenían una cancha y la frecuencia de participación era cada vez más alta. Además, la competición argentina era de las más prestigiosas a nivel mundial, con grandes duplas y con la formación de muchos profesionales, que incluso muchos de ellos todavía perduran en el circuito internacional.

Pero la "fiesta" duró poco. La crisis afectó al negocio y la falta de poder adquisitivo de la sociedad redujo la actividad. Lo mismo pasó con los torneos, dado que ya no era una actividad redituable para los profesionales y terminaron encontrando en España otro refugio para seguir compitiendo.

La crisis en Argentina redujo considerablemente la participación de los aficionados, y esto se tradujo en falta de rentabilidad empresaria. Muchos complejos y canchas de pádel terminaron abandonadas o readaptadas en canchitas de fútbol. De ser un “boom” y tener canchas por manzana a enterarse por boca en boca dónde había un lugar para poder jugar.

También hubo cierta malicia por parte de sectores del tenis y otros deportes en querer instalar que era una disciplina que ocasionaba muchas lesiones. El dato era objetivo, porque las hubieron, pero nunca fue contextualizado.

"Tiene las mismas lesiones que cualquier deporte, incluso en el fútbol hay muchas más. Lo que pasa es que jugaba cualquiera y sin estar preparado o informado. Muchos especialistas como Javier Maquirriain terminaron explicando específicamente por qué se daban los problemas físicos", explica Pinto.

Sebastián Pinto, ex jugador profesional de pádel en los 90 y actual dueño de un club de El Palomar
Sebastián Pinto, ex jugador profesional de pádel en los 90 y actual dueño de un club de El Palomar

A su vez, el ex profesional apunta a que el pádel no se sostuvo porque nunca hubo un proyecto fuerte para respaldarlo en épocas de crisis. "Se hicieron malos negocios a nivel nacional. Los privados y la televisión vendían algo que no era y nunca pensaron en la parte deportiva. La época del 2001 al 2003 fue muy terrible, sumado a que todavía no hay una función clara por parte de la Asociación de Pádel Argentino (APA) para potenciar la disciplina", agrega.

A mediados de 2020 este deporte volvió a ser muy llamativo para la ciudadanía, sobre todo para los sectores de clase media que pudieron costearse la actividad. Con las canchas de fútbol cerradas, y retomando a la complejidad del tenis, muchos eligieron salir a correr o meterse en una cancha de pádel para "despuntar el vicio".

"Lamentablemente el pádel es visto solamente como un juego. La parte deportiva hoy no tiene fuerza. Hoy el pádel resurgió porque muchos volvieron a jugar en pandemia. El deporte nunca se fortaleció como tal, a diferencia del caso de España, donde hay instituciones que regulan las categorías. No es solamente el negocio", sostiene Sebastián Pinto.

La APA, en una nota con Infobae, sostuvo que actualmente hay 2 millones de personas que juegan en Argentina, distribuidos en 2.600 clubes que suman 4.900 canchas. El otro dato es que muchos volvieron a hacer inversiones millonarias con canchas modernas y equiparables con las que lucen en España, que tienen paredes de blindex y superficie de césped. Solamente el 10% tiene césped y solo un 5% tiene blindex.

World Pádel Center, uno de los nuevos y novedosos clubes que abrió en tiempos de pandemia en Ciudad de Buenos Aires
World Pádel Center, uno de los nuevos y novedosos clubes que abrió en tiempos de pandemia en Ciudad de Buenos Aires

"Hoy está pasando lo mismo que en los 90, donde muchos inversionistas están levantando clubes con canchas de vidrio y césped sintético. Veremos con el tiempo si eso prospera, yo por ahora considero que no. Muchos van a volver a caer por lo mismo que mencionaba antes, donde el pádel está pensado meramente como negocio pasajero, y no como un deporte", agrega el ex profesional a Data Clave.

El pádel sigue siendo una moneda corriente para los dirigentes políticos de este país. Aún se mantiene una cancha en la Quinta de Olivos a la que se le da su uso recreativo. Aunque, a juzgar por una última foto que circuló, se puede decir que está un tanto descuidada en cuanto al mantenimiento.

El ex presidente, Mauricio Macri, siempre mostró una gran debilidad por el pádel. En sí comulgó con toda clase de actividad deportiva, pero por esta última mostró una principal preferencia. De hecho, luego de un largo silencio tras su función como jefe de Estado, hizo una de sus apariciones en Pinamar por la temporada de verano, donde estuvo junto con Martín Yeza y jugaron un partido.

Martín Yeza on Twitter

Es más, años atrás hubo intenciones por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en realizar convenios con algunos clubes, con el fin de que den clínicas gratuitas para menores que tuvieran intenciones de practicar. Uno de los clubes es El Monasterio, ubicado en Parque Chacabuco y que tiene como líder a Nito Brea, ex jugador profesional y actual coach muy respetado en el ambiente.

El pádel se siguió practicando por algunos hasta en tiempos donde estaba prohibido hacer actividades por la propagación del coronavirus. Este medio fue uno de los que reveló que varios políticos y dirigentes de fútbol jugaron clandestinamente. Es más, muchos aseguran haber visto a Rogelio Frigerio, ex ministro del Interior de Cambiemos.

La última foto que volvió a darle fama al deporte “menemista” la publicó el actual ministro de Economía, Martín Guzmán. La utilizó para saludar a Alberto Fernández en el día de su cumpleaños. Ambos posaron en la quinta de Olivos adentro de la cancha y con las respectivas paletas, que por cierto ambas son de dos marcas muy firmes en el mercado.

Martín Guzmán on Twitter