Tenemos que conseguir una mayoría en el Senado bonaerense”. La frase es clara. Y tiene sentido. El gobernador Axel Kicillof reafirmó durante el plenario del miércoles en La Plata aquello que para el ejecutivo provincial es crucial: la conquista de la Cámara alta.

Mientras los flashes se van con la campaña nacional, el mandatario provincial lleva adelante un trabajo de hormiga para conseguir aquello que hoy le es esquivo y que representa ni más ni menos que la gobernabilidad.

Al profundizar las recorridas en las principales ciudades donde se vota para senador vamos a poder equilibrar la balanza”, le dice un funcionario provincial a Data Clave. Y agrega: “Hay que entender que todavía no pudimos laburar como hubiésemos querido. Primero por el desastre que dejó Vidal, segundo por la pandemia y tercero porque la traba del Senado hoy no nos permite avanzar como quisiéramos”.

En la actualidad, el Frente de Todos cuenta con 20 votos contra 26 de la oposición, lo que obliga al oficialismo a tener que negociar todas las leyes que pasan el filtro de la Cámara baja provincial y también otro tipo de discusiones más profundas como la que se viene en lo inmediato en el BAPRO, con la obligación de completar un directorio que hoy no tiene quorum.

En esa línea, el Ejecutivo provincial sacará al campo de juego a varios dirigentes de peso provincial, quienes contarán con el acompañamiento de los intendentes en donde sean gobierno o de los representantes regionales con los que cuente el Frente de Todos.

La estrategia, en este momento, parecería una forma de despegarse de la jugada nacional. Con el Olivos Gate como centro de la atención. Desde La Plata sostienen que no está ligado a eso. Dicen que Kicillof quiere profundizar la gestión local sin tener la bajada nacional como agenda. “Es el camino propio. Ya lo hizo en su momento con el Clío. Y ahora lo hará en camioneta, micro, avión o lo que se pueda. Pero lo importante para nosotros es dejar en claro todo lo que hicimos en medio de la pandemia”.

Sin embargo, desde la oposición, el análisis es otro y apuntan a que el oficialismo no tiene ningún nombre de peso rumbo al Senado más allá de Teresa García y Bali Bucca. "Los demás son desconocidos para la gente”, le dice a Data Clave un candidato del PRO.

No deja de ser cierto. Los aspirantes a la Cámara alta no tienen un gran nivel de exposición. En su gran mayoría son representantes de los intendentes o de dirigentes provinciales por lo que la necesidad de que el gabinete y el propio Kicillof bajen a los distritos es imperiosa.

En concreto, ambos frentes ven un empate técnico en la primera sección y una victoria para la oposición en la cuarta y en la séptima. En la quinta, con Mar del Plata a la cabeza, las miradas difieren. Sendos bandos se dan ganadores. Lo que significaría 3 senadores para un lado y 2 para el otro. La diferencia en la cuarta y en la séptima es que el oficialismo podría ganar un senador más pese a salir perdiendo.

En esa cuenta, el oficialismo cree poder llegar a la paridad: 23 senadores por lado. Desde Juntos, en cambio, creen que perderán dos senadores pero seguirán conservando la mayoría. Esta vez de 24 a 22. Lo que podría desencadenar a una victoria con gusto a poco.