Mientras se extiende la cuarentena obligatoria y se endurecen las medidas sanitarias en muchas provincias, aparece la rosca política y todos saben que son cercanas las elecciones de medio término de 2021. Parte de la oposición ya se disputa el liderazgo y, como viene contando este medio, hay una moneda con dos caras: moderadores contra sectores radicalizados.

De acuerdo a algunas encuestas, la mejor imagen de Juntos por el Cambio la tiene Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de Gobierno porteño que acumula poder con su postura de consenso y de diálogo directo con el Presidente Alberto Fernández.

Un diálogo que le genera un costo político interno del sector que prefiere confrontar. No es casualidad la última columna de opinión de Mauricio Macri, sumado a las charlas que mantuvo con intendentes e integrantes de la coalición.

En ese sentido, Data Clave entrevistó en exclusiva a Roy López Molina, Vicepresidente primero del Concejo Municipal de Rosario. Considera que hoy "Cambiemos necesita dar un mea culpa a la ciudadanía" y que "el 2021 es una buena oportunidad para que los liderazgos fluyan y se definan las candidaturas". Por su parte, sostiene que "Larreta es la mejor expresión de una oposición firme bajo una mirada integral y de consensos".

La entrevista completa:

Data Clave: ¿Cómo está la situación social en Santa Fe?

Roy López Molina: Es una situación compleja porque además de la crisis económica por la pandemia se suman las quemas en las zonas del Delta del Paraná y problemas de inseguridad. Es una combinación de distintos escenarios complejos, con además un fuerte picos de casos.

DC: ¿Es lo más complicado que se vio en mucho tiempo en términos políticos?

RLM: Es una visión que compartimos todos, es la situación más difícil que vivimos en mucho tiempo y es un desafío para todas las gestiones. Es gestionar en pandemia con restricciones presupuestarias y con problemas crónicos de inseguridad. Hay una narco-criminalidad en Rosario-Santa Fe que hoy es lo más complejo y que está atado a un gran nivel de violencia y con poco nivel logístico. Por eso se disparan las tasas de delito y homicidio.

DC: ¿Ve complicidad entre los agentes de Seguridad y las bandas delictivas?

RLM: Cuando uno analiza el problema de Santa Fe, que lleva más de una década, hoy se llega a grandes niveles de violencia producto de no detectar a tiempo las señales de alarma. La institución policial, rescatando a los agentes que hacen bien las cosas, en la estructura de delito está atravesada por la corrupción y el narcotráfico. En los procesos judiciales se comprueba que siempre hay actividad policial involucrada en estos entramados. La Policía es la que dosifica la violencia con la que hoy se convive, entonces no se combate al delito, se lo administra.

DC: En sintonía con la Policía, ¿qué análisis hace sobre lo que ocurrió con la Bonaerense en la protesta armada en la Quinta de Olivos?

RLM: Primero el repudio a ese tipo de manifestaciones. No es sano que personas armadas rodeen la Quinta presidencial para exigir condiciones. Merece un rechazo unánime de todas las fuerzas políticas. De todos modos creo que fue una movilización de un armado de esa parte de la Policía, sobretodo de la parte local, que no tiene jerarquía y que aprovechó la situación para pedir reformas. Más que un levantamiento fue un oportunismo. En Santa Fe la situación es otra, acá necesitamos reformas, recursos, capacitaciones y mejoras salariales. Veo en la oposición que hay un intento de conducir las Fuerzas de Seguridad, y con disidencias, es bueno acompañar ese proceso de reordenamiento.

DC: ¿Fue lógica la decisión del Presidente en quitarle un punto de coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires? ¿Fue la oportunidad para mostrar el liderazgo de Horacio Rodríguez Larreta?

RLM: Fue inoportuno desde el momento y muy injusto desde lo político, sobretodo por el esfuerzo del jefe de Gobierno porteño en siempre dar lugar al diálogo. Creo que hubo una deslealtad política para un aliado institucional y estratégico. Lo que considero desde lo político es que fue echar nafta al fuego y dar una excusa para profundizar las grietas que son muy negativas. La decisión mostró un brote autoritario del Gobierno, en un momento donde hubo mucho diálogo, coordinación y estrategia sanitaria. Esto incluso le generó problemas a Horacio en el seno del partido, porque mostró una postura muy dialoguista. Y yo comparto su idea de querer acercarse y buscar consensos básicos. Valoro que haya confrontado de forma institucional, pero aclarando que su intención no es profundizar la grieta, ese es el perfil de la inclusión política y de gestión que se necesita en la oposición. Que haya firmeza, pero también con búsqueda de consensos y sin quebrar la representatividad. Fue muy acertado.

DC: Con este análisis me da la sensación que no está de acuerdo con la columna de opinión de Mauricio Macri…

RLM: Es quedarse solamente con una parte, yo lo que hoy creo es que el camino de mejor representación para los sectores disconformes es la firmeza acompañada de mucho diálogo y acercamiento. Ahora bien, Juntos por el Cambio es un espacio muy diverso y tiene distintas expresiones y personalidades que influyen, es algo que no podemos negar. En lo personal, si me convence o no, es indistinto. Lo que yo creo es que la visión de Larreta es la mejor mirada para solucionar problemas, incluso a nivel nacional. La mayoría de los argentinos ya no ven la realidad en blanco y negro, tenemos un desafío futuro en la dirigencia de encontrarnos en los matices para poder construir.

DC: ¿Cómo serían esos grises en términos políticos?

RLM: Tenemos que presentar una alternativa a la del Gobierno actual que sea más democrática y republicana que pueda competir en el 2023 para llegar al Gobierno. Transformarnos en la oposición que tuvimos como Gobierno, y no en la oposición que hubiésemos deseado tener, es un error. Defendernos con “el aguante macrista” puede activar en el corto plazo las fibras de los que peor la están pasando, pero en el mediano plazo no termina impactando en lo que el argentino medio quiere a nivel nacional. La población quiere la moderación en términos de acuerdo para encontrar la salida de los problemas. Yo me siento representado en la vocación de hablar de los problemas, de juntarse y escuchar al otro.

DC: Emilio Monzó dijo hace poco que Cambiemos funcionó como oposición, pero que luego no estuvo preparado para gobernar… ¿coincide? Hoy trabaja muy cerca de Horacio Rodríguez Larreta y otras figuras políticas.

RLM: Hay que evitar caer en el error de evaluar en nombres propios. Hay que encontrar el mejor proyecto que aglutine a todas las expresiones. Lo que sí entiendo es que nos falta un mea culpa, y va más allá de los nombres. Un mea culpa no solo al interior, sino frente a una ciudadanía que nos acompañó y que tal vez post 2017 entendió que los descuidamos. Si tenemos humildad, que nos permitan detectar los errores, vamos a tener un panorama más claro.

DC: ¿Logrará Juntos por el Cambio posicionarse en el centro?

RLM: Tenemos que aprender a ser una oposición a partir de los valores con los que formamos el partido. Necesitamos una mirada introspectiva para detectar los fracasos. La política tiene que empatizar más con aquel que nos acompañó y que luego no se sintió escuchado. Eso no es tener debilidad, es ser maduro políticamente. Si seguimos interpretando agrietadamente que hay buenos y malos, nunca vamos a encontrar consensos para salir adelante. Argentina es inviable si no hay cinco acuerdos básicos de convivencia política, y más cuando tenemos una ciudadanía cada vez más politizada.

DC: Sin embargo ya se acercan las elecciones de medio término en 2021… ¿hay lugar para plantearse diferencias en el seno? En Argentina, y sobretodo en la teoría política de este país, se instaló que la política es ganar elecciones…

RLM: Estamos en un proceso de crisis profunda en términos nacionales por la pandemia, por las consecuencias económicas, que también se generaron por debilidades estructurales en la macroeconomía. Para Juntos por el Cambio el 2021 es una oportunidad para que haya competencia partidaria y que se muestren los perfiles. Somos un espacio que reclama democracia hacia afuera, y también debemos trabajarlo hacia adentro. En esas diferencias encontraremos riquezas y no debilidades. Debemos reconocer que muchas veces tuvimos una mirada centrista en términos electorales.

DC: ¿En qué sentido fueron centristas?

RLM: Los conflictos se intentaron resolver a fuerza de listas y candidaturas propias de quien disponían de la birome, y no de las realidades territoriales. Hoy como oposición, sin responsabilidad de Gobierno, es momento para que fluyan las expresiones dentro del espacio en una elección. Sería bueno que las PASO, mediante el voto popular, definan las conducciones, y no que se termine definiendo mediante la rosca política interna.

DC: Sobre la rosca política mostró una mirada crítica dentro del Pro sobre una posible alianza en Santa Fe con el Socialismo…

RLM: Hace algunos meses nosotros empezamos a decir que hubo un intento claro pero oculto de entregar Cambiemos al Socialismo de Miguel Lifschitz y nos decían que era imposible. Y en una declaración reconocieron lo que venimos denunciando hace tiempo. En lenguaje político, esa mirada de coalición, es simplemente entregar el partido a quien perdió la Provincia y está desesperado en volver en 2023. Saben que solos no pueden, pero nosotros rechazamos un acercamiento a un sector que tiene diferencias claras de principios. Sería desnaturalizar nuestra idiosincrasia. Es  el negocio de unos pocos, y por eso lo denunciamos y rechazamos.

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