No es ningún secreto que López Mena visita Uruguay en el contexto pandémico actual. Ni siquiera el propio empresario se esfuerza por disimularlo. De hecho, el pasado lunes 30 de junio se reunió con el presidente Luis Lacalle Pou para “empujar” el regreso de las frecuencias regulares del transporte fluvial y, sobre todo, para hablar de un proyecto para la construcción de un nuevo puerto en Montevideo, en la exclusiva zona de Punta Carretas. 

Desde mediados de junio, el empresario argentino nacionalizado uruguayo de 78 años utiliza los viajes exclusivos de repatriación entre ambos países para alternar entre las residencias que tiene en la Ciudad de Buenos Aires y la capital uruguaya.

Buquebus retomó sus actividades con limitaciones el 12 de junio, después de dos meses de parate a partir del escándalo desatado cuando un joven llegó a la base de operaciones porteña con resultado positivo de coronavirus y obligó a aislar a todo el pasaje en hoteles céntricos. Las frecuencias especiales se realizan los viernes, con una embarcación proveniente de Montevideo y su posterior regreso. Se trata de viajes exclusivos para residentes repatriados, personas en tránsito a otros países o casos específicos, por ejemplo, de reunificación familiar. Bajo el sólo argumento de ser el dueño de la compañía López Mena se sube a esos viajes.

Fuentes locales del Ministerio del Interior confirman las salidas y los retornos del empresario en tiempos de covid-19. Cada persona que ingresa al país por estos días debe registrar sus datos de domicilio para que las autoridades puedan constatar el cumplimiento estricto de las medidas sanitarias. Curiosamente, López Mena declara como dirección Antartida Argentina 821, ubicación de la terminal de Buquebus en el barrio de Retiro. Cuentan desde esa sede, además, que en sus estadías de 7 días en Argentina los trabajadores de las áreas gastronómicas de la terminal concurren específicamente al lugar para que López Mena pueda almorzar o tomar café en uno de los bares de la terminal. 

 

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Malestar doble

El pasado 26 de junio viajó un buque con 269 pasajeros, entre los que había 143 argentinos y 123 uruguayos. Se supo el miércoles 1 de julio que dos de esos argentinos estaban infectados. Todos los que subieron a esa embarcación se vieron obligados a realizarse el hisopado correspondiente, incluido el arquero de Independiente Martín Campaña. 

Esto desató un hondo malestar en la sociedad uruguaya y hasta tuvo reacción política. Jesús Bentancur, intendente del departamento de Maldonado, habló con Data Clave y dejó claro el enojo. “Es insólito que bajen al país 250 argentinos como si no pasara nada, tenemos que tener protocolos más serios. El costo es altísimo, estamos metiendo el virus de nuevo en el Uruguay”, señaló. 

Un hecho no menor encendió alarmas en el Gobierno uruguayo. Según información de los registros migratorios a la que pudo acceder en exclusiva Data Clave, el dueño de Buquebus viajó en el mismo barco en el que había dos infectados de covid. No lo hizo como tripulante, sino como pasajero. Cuatro días más tarde, López Mena concretó la reunión con el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou.

López Mena después de reunirse con Lacalle Pou. Foto: El País.

La tensión con López Mena tuvo también un capítulo público. Tras el encuentro entre el pope Uruguayo y fundador de Buquebus en la Torre Ejecutiva de Montevideo, López Mena declaró ante varios micrófonos que las frecuencias regulares podrían volver “en 10 o 15 días”. El fastidio social no tardó en aparecer y explotó cuando se hizo pública la información de los contagios que llegaron desde Argentina. Lacalle Pou optó por calmar los ánimos a través de una conferencia de prensa y se distanció de aquella afirmación: “en nuestro país el que dicta las medidas es el Poder Ejecutivo o el resto de los poderes, no es un empresario ni es nadie más”, se plantó. En la misma línea salió a hablar Remo Monzeglio, el subsecretario de Turismo uruguayo, quien le dijo al diario El País que “no hay fecha prevista para retomar las conexiones”. 

El cocktail de declaraciones presionando por la vuelta de las frecuencias regulares y el posible contagio generaron un fuerte malestar con el empresario. López Mena, finalmente, se sometió a un test de covid pero lo hizo recién el 1 de julio, cuando ya habían pasado la reunión con el presidente de Uruguay. El jueves 2 de julio por la noche, finalmente, recibió la confirmación que trajo alivio: la prueba daba negativo.

El fin de semana López Mena intentó bajar la tensión generada a partir de sus declaraciones. “Fue un malentendido porque yo cuando dije lo de '15 días' era decir lo 'antes posible'. Tendría que haber dicho 'lo antes posible', pero en ese momento me salió '15 días' y después no podía estar rectificando eso. Me parece que el presidente estuvo muy bien", dijo a Canal 4 de Uruguay.

En Montevideo se habla la irresponsabilidad del empresario, potenciada por los casos positivos confirmados en el buque de finales del mes pasado. Algunos se preguntan si está bien que viaje todas las semanas ida y vuelta de Montevideo a Buenos Aires, zona que se considera de riesgo del otro lado del Río de La Plata. Desde el entorno de López Mena, por su parte, aseguran que siempre respeta las normas de seguridad, por ejemplo, con el uso constante de tapabocas y lentes especiales cada vez que sale a la calle. También justifican sus movimientos a partir de su doble nacionalidad.