“De una simple lectura del decreto de quiebra, se han observado serios defectos que hacen a su nulidad, pues tal sentencia es resultado de un procedimiento absolutamente irregular, en el cual se ha vulnerado el derecho de defensa y debido proceso de esta parte.” En 17 páginas, SOCMA apeló la decisión de la jueza Marta Cirulli de mandar a la quiebra a Correo Argentina y pidió la nulidad del fallo.

Debido a esta apelación, la jueza la concedió “con efectivo suspensivo”. Es decir, que la quiebra queda en suspenso hasta que la sala B de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial defina si ratifica el fallo o lo revierte. 

El escrito fue firmado por el presidente de Correo Jaime Cibils Robirosa y por el abogado Jaime Kleidermacher (ambos imputados en la causa penal que lleva adelante el juez federal Ariel Lijo).

Además de los aspectos técnicos y los cuestionamientos al fallo de Cirulli, también se acordaron de las declaraciones de Carlos Zannini, actual procurador del Tesoro de la Nación, al respecto del pedido que podría hacer ese organismo de extender la quiebra del Correo a SOCMA.

“El representante del Estado Nacional, a las horas de dictada la sentencia de quiebra, declaró ante los medios que el objetivo real de la actitud asumida por el Estado Nacional en el proceso, ha sido (y es) perseguir una ‘extensión de quiebra’ a las accionistas. Demostrando un evidente desinterés en percibir el crédito por parte de la concursada con fines extraconcursales”, sostuvieron los representantes de la por ahora no quebrada Correo.