Fue el 42% de los votos, seis puntos de ventaja sobre Cristina Kirchner y su Unidad Ciudadana, los dos senadores por la mayoría y 15 sobre las 35 bancas en juego para la Cámara de Diputados. Ese fue el resultado que cosechó Cambiemos en 2017 en la provincia de Buenos Aires y que defiende este año, en un escenario abiertamente opuesto al de aquel entonces.

Con el peronismo unido y a cargo del Gobierno nacional y provincial, las chances de Juntos por el Cambio para este turno electoral se acotan. Una derrota no sólo podría desgastar al frente opositor, sino que también le quitará poder en el Congreso de la Nación y en la legislatura bonaerense. No requiere de mucho esfuerzo el oficialismo para alcanzar la mayoría simple en la Cámara de Diputados de la Nación y en el Senado provincial, dos de los recintos en los cuales el frente de Todos no tiene el dominio.

Por las razones expuestas, es que los dirigentes de Juntos por el Cambio repiten en sintonía que esta elección “será la más complicada en la historia de la coalición”, en relación a la disputa bonaerense, distrito que concentra más de un tercio del padrón total y cuyo resultado suele leerse con interpretación nacionalizada.

A pesar de no estar armadas las mesas en las que se sentaran los líderes de la fuerza opositora, las especulaciones ya comenzaron y cada cual muestra sus cartas. Mauricio Macri, Horacio Rodriguez Larreta, Maria Eugenia Vidal, Elisa Carrio y los radicales prometen tener un lugar central en la discusión. 

Todos coinciden que la verticalidad de Mauricio Macri cuando era presidente ya no estará presente. Sin embargo, muchos se referencian en el ex alcalde de la Ciudad y tendrá llegada y poder de decisión en muchos distritos del país. Por su parte, una de las incógnitas más importantes en el macrismo es que hará la ex gobernadora bonaerense. En las filas amarillas no se sabe qué va a hacer. La principal hipótesis es que va a definir a último momento.

Los números del 2017 no son la sombra que persiguen a la oposición. Esa sombra es la contundente derrota que sufrió Vidal y Juntos por el Cambio en 2019. En aquel entonces, Kicillof y el peronismo unido se impuso por más de catorce puntos. Y es ese registro el que aún preocupa a la exgobernadora, que teme exponerse ante una nueva derrota y perder aún más capital político. 

Si bien son varias las figuras que se alistan a competir este año, la principal incógnita es respecto a quién encabezará el primer lugar de la boleta. Con Vidal en duda, la que resurgió con ganas de competir en la Provincia es Elisa Carrió, que en 2017 cosechó en la ciudad de Buenos Aires el 51% de los votos pero que renunció a esa banca en febrero de este año. 

“Carrió está por encima, contiene todos los votos de Juntos por el Cambio. Con su capacidad y liderazgo puede recrear expectativas en una elección de medio término”, señalan desde el entorno de la referente de la Coalición Cívica.

Hay una discusión que antecede a la confección de las listas y que aún no se ha resuelto en la oposición. ¿Habrá internas? Si no hay consenso respecto a la distribución de bancas, habrá competencia en las PASO. No obstante, y ante la falta de figuras de peso, en el radicalismo prefieren apuntar hacia una boleta de consenso, pero apuestan a que en los primeros quince nombres figuren cinco radicales. 

Sin nombres de peso, en la UCR se conformarían con renovar las tres bancas de diputados nacionales que arriesgan este turno. El radicalismo barajaba una carta que ansiaba mostrar en este turno, pero que finalmente se quedó en el mazo con el objetivo de figurar en la contienda presidencial de 2023: Facundo Manes. El neurocientífico recorre la provincia junto al diputado provincial Maximiliano Abad, que a fines de este mes enfrenta (como favorito) a Gustavo Posse (impulsado por Martín Lousteau) en las elecciones partidarias.

Quiénes serán los que diseñen la campaña y se encargen del territorio es otra de las incógnitas aún no resueltas, en el que seguramente los intendentes del PRO desarrollarán un rol central. Los armadores de rosca del PRO que restan saber su participación son Marcos Peña, Emilio Monzó y Rogelio Frigerio. El ex jefe de gabinete se corrió del día a día de Macri luego de 15 años. “Realmente no está en el día a día. La gente no lo cree pero es así. Se está dedicando a una consultora personal. Llevó la diaria de Macri 15 años pero ya no. No está retirado pero hoy está alejado. Más adelante verá si vuelve”, dijo un intimó de Peña a Data Clave.

En cuanto al bonaerense que supo conducir la Cámara de Diputados durante la gestión Cambiemos, afirman que buscará al menos participar en el armado de la lista en la provincia para colar un nombre propio. Monzó coquetea con una candidatura todavía lejana para 2023. En cuanto a Frigerio, aseguran que jugará en su provincia, Entre Ríos.

Quién sí será de la partida en este rol es el exministro de Gobierno de Vidal, Joaquín de la Torre, que el próximo 11 de marzo lanzará el “peronismo republicano” junto a Miguel Angel Pichetto.

Pichetto, De la Torre, Monzó y Triaca, los peronistas de Juntos por el Cambio
Pichetto, De la Torre, Monzó y Triaca, los peronistas de Juntos por el Cambio

La participación de figuras peronistas o de los espacios liberales es una discusión que también debe dar el frente opositor. “Aquellos que tengan valores republicanos y quieran ponerle un límite al Gobierno, están bienvenidos”, señala un armador de JxC, pero señala también que aquellos que quieran participar deben venir a disputar “porque muchos vienen con rating en los medios pero sin votos en la calle, dirigentes sobrevalorados que buscan dividir a veces”.

Saludo cordial entre Bullrich y Milei en una movilización en Casa Rosada
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Hacia finales de marzo y principios de abril Juntos por el Cambio deberá resolver la estrategia global del espacio previo a definir candidaturas, con el objetivo de sostener el número en Diputados, el principal desafío de esta elección.