Cristina Kirchner reapareció en la escena pública -en especial en un acto público- a dos meses y dos días de haber sufrido un intento de magnicidio que conmocionó a la Argentina y replicó en todos los medios de comunicación del mundo. Como es habitual, utilizó un evento para dar importantes definiciones políticas para dirigentes tanto oficialistas como opositores.

La actual vicepresidenta encabezó un plenario en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en el municipio de Pilar y estuvo secundada por una gran cantidad de dirigentes políticos, sindicales, militantes y trabajadores. "Quería estar acá porque después de algunas cosas, no hay mejor lugar que estar junto a los trabajadores y trabajadoras", fue lo primero que dijo para devolver gentilezas a los presentes.

Lo que diga la expresidenta no es palabra santa para el Frente de Todos, pero sí una voz casi determinante para saber cómo se va a mover el oficialismo, sobretodo pensando en el 2003, ya que la "lapicera", como bien dijo Cristina Kirchner, es de Alberto Fernández. Su reaparición se da en un contexto de crisis económica, aumento de la inflación y paritarias que no terminan de mejorar sustancialmente el bolsillo de los trabajadores.

"Presidenta, Cristina presidenta...", fue el cántico que se apoderó del plenario de la UOM en la localidad bonaerense, que incluso también se lo vio cantar al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

Contrario a otras oportunidades, Cristina Kirchner midió el tono de sus palabras y mezcló su alocución entre una clase de revisionismo nacional y de críticas direccionadas a la oposición. La primera ofensiva fue contra Mauricio Macri de manera indirecta, en relación a las personas que intentaron asesinarla en Juncal y Uruguay: "Esos presuntos indignados, no eran indignados, eran personas pagadas por empresarios vinculados al macrismo", expresó.

Pero también hubo críticas para los propios. Antes de su discurso, el que tomó la palabra fue Abel Furlán, secretario general de la UOM. Con críticas a Nación, el sindicalista reclamó un bono para los trabajadores y otro mecanismo que permita recomponer salarios por encima de las paritarias, un planteo al que se opone fuertemente la CGT.

"¿Qué pasó con esa diferencia, quién se la quedó?", se preguntó Furlán, quien se llevó los aplausos de todos los presentes, incluso de la propia Cristina Kirchner. Y en otro pasaje, fue directo contra Alberto Fernández por el bono: "Se la pedimos en privado y en público al señor Presidente".

"No es que la inflación que tenemos hoy nació con el Gobierno que votamos. Hay que recordar que cuando la compañera Cristina dejó su Gobierno, lo dejó con el 24 por ciento de inflación y con un poder adquisitivo jamás visto por todos nosotros", puntualizó.

La vicepresidenta, en parte de su revisionismo, también intentó dar explicaciones de por qué no encabezó ella como candidata a presidenta en 2019 y eligió en su lugar a Alberto Fernández. "No me arrepiento", fue lo que dijo en primer término. Y luego, sumó: "Muchas veces leo que dicen que el experimento del Frente de Todos fracasó. Las decisiones hay que juzgarlas en el momento en que fueron tomadas".

Pero el grueso de las críticas estuvieron contra la Confederación General del Trabajo, aún en un acto sindical. De hecho, cuando mencionó a la central obrera se escucharon fuertes abucheos por parte de los trabajadores. Las críticas, en parte, se deben a que los "Gordos" lanzaron un espacio político-sindical que buscará disputar espacios en las listas pensando en un Frente de Todos unido para 2023. "El partido de los trabajadores nunca estuvo sentado en la mesa del Gobierno", se lo escuchó quejarse a Héctor Daer en el acto en Obras del pasado 17 de Octubre.

La vicepresidenta, en ese marco, recordó lo que hizo la CGT en 2015 y lanzó críticas: "Los dirigentes de la CGT no parecían decididos a enfrentar las políticas de Mauricio Macri, entonces tuve que tomar una decisión política y no me arrepiento", en referencia a haber elegido a Daniel Scioli como candidato a presidente.

Aún con estas críticas, la exjefa de Estado dijo que "cómo siempre, voy a hacer lo que tenga que hacer para que nuestro pueblo pueda realizarse en un proyecto de país", en relación a la unidad del peronismo para el año próximo. Y en esa unidad, según su discurso, entra el ministro de Economía Sergio Massa, a quien elogió: "Quiero ser absolutamente sincera. Sergio Massa está haciendo un gran esfuerzo administrando las consecuencias de lo que pasó. Como argentinos han escuchando mis críticas a funcionarios, pero también quiero ser sincera".

Antes del cierre, también hubo una curiosa intervención en lo que refiere a la interna de Juntos por el Cambio. En esa contienda, que tiene a PRO y radicales en pugna, parece ser que Cristina eligió a unos por sobre otros a la hora de discutir políticas y proyectos de país. Puso como ejemplo las intervenciones que hubo en el Congreso cuando se votó la estatización de YPF y la promoción de Vaca Muerta. "No hay dirigente político que no te hable de Vaca Muerta. Me gustaría saber cuántos votaron en el Parlamento argentino cuando había que votar soberanía y recuperar YPF. Debo reconocer que muchos radicales acompañaron, pero del otro partido político votaron todos en contra", manifestó.

Sobre el cierre, lejos de un "retiro", Cristina redobló la apuesta y apostó al futuro, pero sin hablar si habrá una candidatura suya: "Éramos un pueblo alegre. Los recuerdo aquel 9 de diciembre en Plaza de Mayo. Volvamos a recuperar esa alegría, la alegría que el sueldo alcanzaba, esa alegría nos merecemos los argentinos y las argentinas".