Argentina es ese extraño país en el que se ven las dos caras de una misma moneda: mientras se profundiza la crisis económica y no se vislumbran caminos o atajos para apaciguar el clima actual, otros encuentran insólitas oportunidades de negocio para gambetear la sensación de “reviente” y “hartazgo social”.

En las últimas semanas muchas noticias estuvieron vinculadas a la moneda argentina. Pero no al valor en sí, sino a los mecanismos de transacción y hasta los diseños de los billetes. Vale recordar que, en menos de seis meses, los papeles de valor volverán a tener a los próceres que fueron eliminados por la gestión de Cambiemos durante 2015-2019. Vuelven San Martín y Belgrano, se mantiene a Eva Perón con otro diseño y se agregan a otros referentes como Martín Miguel de Güemes, Juana Azurduy y María Remedios del Valle.

Eso sí, a medida que pasan los días, horas y minutos, los billetes cada vez valen menos. El problema central del Gobierno radica en que el poder adquisitivo del salario cada vez cuesta menos y que, como consecuencia, la moneda de cambio ya no tiene el suficiente valor para salir a operar en el mercado. Operar aplica para inversores, productores y hasta para el asalariado que tiene que lidiar con la cotidiana y terrorífica tarea de ir al supermercado o al almacén para comprar alimentos y bebidas.

Salen las monedas y entran los caramelos en una nueva cuenta imperfecta de la política

Este síntoma se traslada en cifras. El último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) realizado por el Banco Central marca que la inflación de mayo aumentó 5,2%, apenas por debajo del 6% de abril. Pero además, los analistas también estimaron que la suba de precios alcanzará al 72,6% durante todo este año, 7,5 puntos porcentuales más que en la medición anterior. El fenómeno es “multicausal”, como le gusta recitar a los economistas y funcionarios de esta gestión. Una parte es la reconfiguración del mundo por la pandemia del COVID-19 y la invasión de Rusia a Ucrania, lo que desató un boom de commodities; pero también el problema radica en un problema estructural de la Argentina que ningún Gobierno supo, pudo o quiso atacar.

Otro mensaje de alerta lo dio CAME a través del estudio del índice de ventas minoristas pymes que realiza habitualmente. Por caso, las ventas registraron en mayo una caída del 3,4% interanual, por primera vez en el año, y de 8,9% mensual. Es más: pese a la caída de mayo, las ventas acumulan un alza de 5,4% en los primeros cinco meses del año frente al mismo periodo del 2021.

El salario cada vez vale menos y los precios van en aumento. Sin embargo, la estructura de operaciones en efectivo siguen siendo las mismas que las del final del mandato de Mauricio Macri. Las personas pueden sacar de los cajeros hasta $15.000 y el billete de denominación más alta sigue siendo el de $1.000. Tampoco está en los planes del Gobierno emitir un billete de mayor denominación a los actuales.

La oposición, encantada con el juego de tensionar al extremo -pero sin romper-, quiso dar una respuesta a este síntoma de dificultades para operar en la calle. El senador radical por Tierra del Fuego Pablo Blanco, presentó un proyecto para eliminar las monedas que tengan un valor inferior a los $5.

El legislador, en diálogo con Data Clave, argumentó que la iniciativa se debe a que "nuestro país se encuentra atravesando quizás la peor situación económica de su historia. Tan grave es la crisis que se ha llegado al punto en que las monedas con valor nominal inferior a $5 pesos se venden en la informalidad por valores hasta tres veces mayores por su peso y cotización del metal".

"Cuando el valor del metal en el que están fabricadas las monedas es muy superior al valor nominal del de las mismas, la realidad indica que se ha llegado a una situación límite en cuanto a su circulación en el mercado y se deben tomar medidas urgentes para evitar la destrucción de las mismas a través de conductas ilegales como la fundición", planteó el senador por la UCR.

El proyecto cuenta con tres páginas y poco más de una página de argumentos para un tema en cuestión que Argentina ya lo tiene en claro pero que, por alguna razón, evita asentarlo o darlo como un hecho. "Ante la insuficiencia de la medidas tomadas por parte del Banco Central de la República Argentina que hasta el momento se limitó a no acuñar monedas nuevas y a no devolver a la circulación las que llegan a su poder, solicitamos el retiro de circulación de todas las monedas de curso legal de cuyo valor nominal sea inferior a cinco pesos, hasta tanto la inflación medida por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos INDEC refleje que la misma sea inferior al 10%", dice la iniciativa a la que accedió este medio.

En los supermercados -en especial en “los chinos”- ya es común que se dejen de lado las monedas a cambio de caramelos. En Argentina tiene mayor valor simbólico el consumo de una golosina antes que acuñar monedas, algo que apenas quedó para un juego de coleccionistas. Increíble, pero real. ¿Se imaginan si en Argentina se ahorrara en monedas como se suele mostrar en las películas de familias estadounidenses que viven en los suburbios? En ese país, ese excedente puede llegar a colaborar para financiar las carreras universitarias de los hijos; en Argentina, quizás, te alcance para cargar la tarjeta sube. Si queremos levantar la moral en comparación con el país del Norte, tenemos a favor que la población no tiene un problema con la libre portación de armas, ni mucho menos con matanzas generalizadas en las universidades o institutos. Algo es algo.

Pero volviendo a la economía y las golosinas, aún en las crisis, muchos encuentran oportunidades. Como mencionaba anteriormente, muchos supermercados recurren a los chicles, caramelos o chupetines para devolver un “vuelto”. Una empresa llamada Marengo S.A. ubicada de Rafaela, Santa Fe, al ver este fenómeno, inventó caramelos envueltos en los viejos billetes de $5 que encabeza el General San Martín.

La empresa, en su variado catálogo de golosinas, ofrece 27 tipos distintos de caramelos, siete variantes de chupetines, chicles, confitados y hasta barras de cereal. Además, cuenta con una línea que viene a ubicarse a mitad de camino entre las golosinas y las necesidades de dinero circulante.

La foto de este curioso emprendimiento la viralizó el usuario de Twitter @R030T01, acompañada de un tuit en el que expresaba su asombro por lo que había recibido: "Los chinos volvieron a imprimir el billete de 5 en forma de caramelo de vuelto. Ni (Leonardo) Cositorto se animó a tanto".

Tweet de ROBOT

Los Caramelos Duros Ácidos Surtidos “Billetes” Marengo tienen un empaque rectangular que, de un lado, muestra la imagen del retirado billete de $5 con la efigie de José de San Martín y, del otro, la frase “Gracias por su compra” en medio de los colores de la bandera argentina. El precio cambia según el sitio que se visite en distintas distribuidoras, pero oscila entre los $330 y los $550. Se venden en paquetes de $100.

La respuesta de estos caramelos se debe a que en febrero de 2929, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) decidió sacar los billetes de $5 del sistema de circulación con el objetivo de “facilitar las operaciones comerciales de todos los actores del sistema financiero”.

El BCRA permitió igualmente que haya tiempo hasta el 31 de marzo de 2020 para depositar los billetes en cuentas o canjearlos en las sucursales bancarias del país. Fue reemplazado por la moneda de mismo valor, que ahora también quiere ser sacada de circulación por un sector de la política. En Argentina no te aburrís nunca.