El pasado 2 de abril se registró otra incautación récord de droga en el puerto de Amberes. Tras una investigación que se viene desarrollando desde hace más de dos años, las autoridades belgas decomisaron 11 toneladas de clorhidrato de cocaína de máxima pureza. En total, fueron recuperados 9.842 paquetes separados escondidos entre un envío de cuero azul.

La investigación que llevaron a cabo las fuerzas de seguridad de Bélgica -en colaboración con otros países- comenzó cuando la policía logró desencriptar centenares de miles de mensajes entre los narcotraficantes que anticipaban sus movimientos. Como parte de esa pesquisa, a mediados de marzo de este año se allanaron 200 locales y se detuvo a 48 personas, incluidos abogados, investigadores de drogas y miembros de la policía y la fiscalía de Amberes.

Semana Santa Blanca: otras once toneladas de cocaína que fueron incautadas en Bélgica pasaron por el puerto de Buenos Aires

"El contenido de los mensajes arrojan luz sobre el tráfico internacional de cocaína a través de este puerto de Bélgica, gracias a ese trabajo de inteligencia, hemos interceptado decenas de envíos desde el 20 de febrero", confirmo una fuente de la fiscalía belga que lleva adelante la investigación.

Según los registros a los que accedió Data Clave, el contenedor se cargó inicialmente en una barcaza en la localidad paraguaya de Villeta, el 12 de febrero y llegó catorce días después al Puerto de Buenos Aires. Entre el 26 y el 28 de febrero, el cargamento fue trasbordado al buque portacontenedores de bandera danesa CAP SAN ANTONIO y partió hacia Europa. Esto quiere decir que durante dos días, la cocaína disimulada entre los cueros estuvo en la terminal porteña sin que nadie lo advirtiera. 

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Lo ocurrido en Amberes el pasado 2 de abril es un procedimiento similar al que utilizaron las organizaciones narco criminales en la denominada Operación Atlántico Norte, develada por Data Clave a fines de marzo. "Se trata del mismo sistema utilizado en el cargamento de las dieciseis toneladas que fueron cargadas en Paraguay, luego traspasadas al buque de bandera panameña San Artemissio y finalmente incautadas en el puerto de Hamburgo", explicó a este portal una fuente de la investigación. 

El hecho provocó un fuerte cimbronazo en Argentina, motivando un requerimiento a la Procuraduría especializada en Narcocriminalidad (PROCU.NAR), un pedido de informes a la Ministra de Seguridad Sabina Frederic y un par de denuncias que ya tienen trámite ante la justicia federal. El eslabón más débil de esta cadena es, sin lugar a dudas, la inteligencia criminal de la Argentina delante de cuyas narices pasó el cargamento sin que nadie sospechara. 

Las autoridades aduaneras argentinas explicaron que en situaciones como esta "al encontrarse la mercadería en tránsito, nunca ingresa al país y por lo tanto, no puede ser registrada como tal“. Sin embargo, al tratarse de un trasbordo de una barcaza a una embarcación de gran porte se aplica el Artículo 410 del Código Aduanero que especifica que “el servicio aduanero permitirá que toda o parte de la mercadería transportada transborde a otro medio de transporte, siempre que se encontrare incluida en la declaración de la carga y no hubiere sido aún descargada".

Cualquier mercadería de importación que pasa por la Argentina es controlada a través del clásico sistema de "línea verde" o "línea roja" que permite revisar al azar una determinada cantidad de contenedores. Hasta 2017 la Aduana revisaba con esta metodología las cargas que llegaban en barcazas proveniente del Paraguay y eran trasbordadas a los buques de gran porte en el puerto de Buenos Aires.

En este contenedor fueron halladas las once toneladas de cocaína que salieron de Paraguay en una barcaza y fueron traspasadas en el puerto de Buenos Aires al Capitán San Antonio.
En este contenedor fueron halladas las once toneladas de cocaína que salieron de Paraguay en una barcaza y fueron traspasadas en el puerto de Buenos Aires al Capitán San Antonio.

"Pero apenas comenzó el gobierno de Cambiemos, el Estado fue mucho más permeable a los reclamos de los gigantes de la logística, que se quejaban por el costo y las complicaciones de este tipo de supervisión preventiva y aceptaron flexibilizarlos", relató a Data Clave una fuente de la Administración General de Puertos (AGP S.E.).  El "perjuicio" redundaba en que se terminaban trasladando operaciones hacia el puerto de Montevideo.

Además del déficit en la capacidad anticipatoria por parte de los funcionarios y agentes que debieron prevenir el incidente, una decisión del gobierno de Mauricio Macri es determinante en la omisión de controles dentro de la Terminal Portuaria en la que fue cargada la droga. En mayo de 2017 la AGP S.E. resolvió solicitar la flexibilización de los controles aduaneros a las barcazas provenientes del Paraguay que efectúan el denominado "transhipping" en las instalaciones del Puerto de Buenos Aires.

Lamentablemente este no es el primer caso de cargamentos que pasa por Argentina en el último semestre. "Habría que sumarle al menos otras seis toneladas, que perfectamente pudieron haber sido los 1065 kilogramos de cocaína hallados en Costa de Marfil tres días después del operativo conjunto en Alemania y Bélgica en un barco proveniente también de Asunción; otros 2065 kilogramos secuestrados en España el 21 de enero camuflado dentro de un cargamento de carbón que partió de la capital paraguaya; y otros 2.900 kilos interceptados a finales de octubre de 2020 en el mismo puerto", aportó una fuente que trabaja para la inteligencia europea consultada por Data Clave.