Abre las sesiones, se retira durante los debates cediendo el mando a la presidenta provisional del Senado, Claudia Ledesma Abdala (Santiago del Estero), y vuelve para cerrar las votaciones. La escena se repite en cada una de las apariciones de Cristina Fernández de Kirchner este año como presidenta de una de las Cámaras del Congreso. Nunca deja de ser noticia, a pesar de un aparente perfil bajo en los medios.

Los minutos que pasa en el estrado de la presidencia en el recinto siempre disparan alguna sutil disputa con la oposición que genera repercusiones variadas. Sus cruces con el senador Martin Lousteau (CABA) ya se convirtieron en un clásico. Las discusiones por el uso de la palabra, un entretenido ida y vuelta en el comienzo de las sesiones. El aperitivo periodístico en cada una de las discusiones de proyectos en la Cámara de Senadores.

Esta semana, el voto de Argentina en la ONU por los derechos humanos en Venezuela despertó nuevamente tensiones al interior de la coalición de Gobierno. Algunos expresaron su rechazo a la decisión oficial abiertamente en los medios nacionales. Otros, llegaron incluso a pedirle perdón a Venezuela desde sus redes. Un sector que se especula más cercano a la ex presidenta expuso una clara diferencia a la decisión del presidente y su política exterior. Un nuevo ruido interno que al final sumó otro "silencio prudente".

Así lo definen en su entorno. La vicepresidenta no está de acuerdo con la decisión final del voto en la ONU contra Venezuela, algunos se animan a asegurar que era partidaria de la posición que adoptó finalmente México, pero en el Instituto Patria tampoco cayó bien la reacción de Alicia Castro. Fuentes con acceso al despacho de la vice confirmaron a Data Clave que no está en el ánimo de Cristina Fernández exponer las diferencias públicamente y este, es el eje de su silencio en muchos temas. Es más, desde el círculo más cercano de la ex mandataria, calificaron en duros términos todo lo que expuso Castro en sus redes y el "quilombo" mediático que armó.

"Para qué vamos a salir a hablar en este momento, sobre todo mientras que los de enfrente no hacen más que tirarnos con toda la leña al fuego", aseguran. Cristina se centra en su rol institucional, el manejo de las sesiones en el Senado. Esta última semana logró conciliar con la oposición y mantener el funcionamiento virtual de la Cámara alta. Mientras es señalada como el problema principal que bloquea los consenso, logró acercar posturas con la oposición. Habrá más senadores en sus bancas y la mayoría seguirá conectada por videoconferencia.

En cuanto al juego político, su última intervención sobre medidas del Gobierno se dio en medio del caliente debate en el Senado por la Reforma Judicial, allí su opinión fue tomada como una desautorización al proyecto que envió el presidente al parlamento. Un mensaje en redes sociales fue motivo de múltiples interpretaciones. Mientras la oposición la usó para argumentar el intento “de impunidad” que cubría de sospechas al proyecto. Ella optó por dejar en claro que no era la reforma que hubiese preferido impulsar. 

La jefa del Senado tiene muy en claro cuales son los integrantes del Gobierno y del gabinete nacional a los que mejor considera. Y también, aquellos en los que no confía o no encuentra potencial. A los primeros, les dedica posteos en Twitter. Jóvenes a los que intenta apuntalar para que ganen protagonismo. Los últimos que tuvieron esa unción fueron dos diputados por sus discursos en el recinto: el porteño Itai Hagman y la bonaerense Daniela Vilar. Entre los ministros, un mimo para Wado De Pedro y un sorpresivo respaldo a Martín Guzmán, según cuentan, uno de sus preferidos del Gobierno.

Cristina Kirchner on Twitter

 

La diputada Vilar es referente de La Cámpora en el conurbano sur bonaerense, desde Lomas de Zamora, fue la voz del oficialismo en Diputados en el debate de un acuerdo regional por el Medio Ambiente. Hagman hizo un fuerte discurso sobre la deuda contraída en el gobierno de Cambiemos también en el recinto de la Cámara baja. Y por último, el empujón a Guzmán cuando todavía el acuerdo por la deuda no estaba resuelto.

 

Cristina Kirchner on Twitter

 

La indiferencia en muchos temas y con muchos otros funcionarios se enmarca dentro del "silencio prudente" en el que definen el perfil bajo de CFK. Una estrategia y una decisión imposible de escindir de un contexto económico cada vez más frágil. "Se nos está prendiendo fuego el dólar, no podemos estar peleándonos por la agenda que buscan imponernos", afirman allegados. Las diferencias que deben existir, eligen resolverse por el camino de lo privado. En este sentido también, se explica el enojo con Castro.

Si Cristina habla le será muy difícil ocultar las críticas con algún sector puntual del Gobierno, algo que empieza a ser habitual en los armados de coalición. En cambio, elige los momentos precisos para destacar a los funcionarios de los que espera mayor protagonismo. Su silla de presidenta en el Senado le impide participar de los debates, aunque el foco a veces se posa en la conducción de las sesiones, lo que quiere decir, aparece en pequeños gestos.