Sísifo era un personaje de mitología griega que tenía como castigo subir una piedra en una montaña para luego dejarla caer y nuevamente subir la piedra en un loop eterno hasta la eternidad. Esa repetición de realizar una tarea sin sentido una y otra vez recuerda a la historia argentina. Inflación, ignorar las causas profundas, establecer controles de precios, poca disciplina nuevamente, establecer controles de precios. Es insoportable la idea de pensar que en el futuro será así, pero la pregunta aquí entonces es si este será el último control de precios

La respuesta es que, sin un diagnóstico acertado, no lo va a ser. La inflación para el 2022 será igual o más alta que la del 2021 que rondará el 50%. No hay razones para que así no lo sea y hay muchas razones para pensar que será superior. La receta bajo este mismo oficialismo parece ser recurrir otra vez a la intervención directa. 

Peor aún, si se quiere ir a una economía dirigida, hay que realizarlo. Pero las medias tintas son incluso peores. La inflación en medio del conflicto se acelera, nuestro relevamiento de precios mostró que la misma se triplicó en la semana del conflicto entre cámaras y el flamante secretario de comercio. 

En medio de este contexto la mirada externa sobre la Argentina es mala, lo que se refleja en el precio de los activos, donde en el tramo corto de la curva los bonos se encuentran tan deprimidos que rinden el 22% en dólares. El intento de filtrar un acuerdo inminente con el FMI que le daría la salida elegante a M. Guzmán suena poco creíble. Un acuerdo sobre estas bases con el fondo tiene en primer lugar una distancia ideológica importante. En segundo lugar, un acuerdo con el FMI requerirá refrenda del Congreso. 

¿Qué cámara de senadores aprobaría ese proyecto? ¿La actual o la que asume en Diciembre? Independientemente de la pérdida o no del quórum la lógica de funcionamiento de esa cámara cambiará debido a que el peronismo se fragmentó, el Frente de Todos ya es una entelequia. 

Será necesaria mayor negociación entre oficialismo y oposición(es). Oposición que también tiene un desafío, ponerse de acuerdo en qué rumbo seguir. No alcanza con actuar sólo distinto que el oficialismo actual porque ese distinto implica muchas alternativas. En este contexto es improbable que haya acuerdo, menos sin el número de noviembre puesto. 

Es lógico que frente a un Estado que amplifica constantemente la incertidumbre el dólar siga subiendo, llamaría la atención lo contrario. Lo que sucederá luego de noviembre es desconocido y la forma de atravesar esta situación es mediante el atesoramiento. Esta conducta deprime la demanda y tiene los efectos contrarios a los deseados por el Gobierno. 

Fue Albert Camus quien en su libro “El mito de Sísifo” planteó si el absurdo de la vida del personaje griego no era razón suficiente para considerar al suicidio como salida. La respuesta fue que no, porque sólo le genera angustia esta situación de repetición sin sentido a quien reflexiona sobre ello.

Mientras el oficialismo siga convencido de que la inflación es un problema de ‘especulación’, entonces estamos condenados a vivir repitiendo políticas sin sentido. A fin de cuentas, un sector del gobierno juzga que en el camino elegido todo está bien.