El episodio fue grave. La seguridad presidencial estuvo en peligro. Alberto Fernández intentó mitigar el impacto de una provincia diezmada por el fuego de los incendios forestales que los medios de comunicación visibilizaron durante la última semana; pero se olvidó del otro fuego, el que origina una situación política compleja, con trabajadores estatales en constantes medidas de fuerza y una problemática permanente planteada por los movimientos sociales que resisten los proyectos mineros por la posible afectación del medio ambiente. 

La agresión a la comitiva del presidente desnudó un grave conflicto de coordinación en la Seguridad que debió prevenir las acciones violentas y evitar el peligro al que estuvo sometido el mandatario y sus colaboradores. Los responsables de Casa Militar -a cargo del dispositivo- y las autoridades de Chubut se echan mutuamente culpas por la falta de protección que tuvo la camioneta que trasladó al jefe de Estado y su comitiva en la visita a Lago Puelo.

A pesar del caos que produjeron algunos manifestantes, desde presidencia buscan reivindicar la tarea llevada a cabo en el área. Se trató de una visita de Estado, con el Presidente buscando llevar tranquilidad a una provincia desesperada por los incontrolables incendios. Una tarea que involucró al gobernador, Mariano Arcioni; al ministro del Interior, Eduardo de Pedro, y al ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Juan Cabandié.

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Alberto Fernández on Twitter

Pero las puebladas en la visita a Lago Puelo con los piedrazos y la violencia no fueron casualidad. Salvo casos puntuales, todo hecho puede ser prevenido si hay coordinación y logística. Eso es lo que faltó entre las fuerzas nacionales y provinciales que tenían como misión cuidar a la comitiva. Fuentes del más alto nivel del gobierno nacional y del chubutense dieron su versión de los hechos a Data Clave. Los informes elevados por la cartera de seguridad provincial -a los que accedió este portal en exclusiva- dan cuenta de situaciones, cuando menos, sospechosas respecto de la eficiencia de los agentes dispuestos por Casa Militar para ordenar el operativo. Todo es materia de investigación. 

¿Quién se hace cargo de la seguridad presidencial?

La responsabilidad de cuidar al presidente de la Nación es de Casa Militar. Se trata de un organismo compuesto por civiles y militares que depende de la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Julio Vitobello. Esta misma estructura, a su vez, tiene la facultad de pedir a las provincias o dependencias fuerzas provinciales y federales, según el caso y según la necesidad.

Desde abril de 2020 el jefe de Casa Militar es el coronel de Caballería Alejandro Daniel Guglielmi, secundado por el teniente coronel Walter Rovira y el director de Operaciones, capitán de Fragata Gonzalo Gordillo. Este trío ya había estado en el centro de los cuestionamientos cuando en noviembre pasado se produjeron los incidentes dentro de la Casa Rosada, en oportunidad del velorio de Diego Armando Maradona. Incluso, los jefes militares presentaron sus renuncias, que fueron rechazadas por Vitobello.

Tras los graves incidentes del sábado, el primero en poner la cara para explicar lo ocurrido fue el ministro de Seguridad provincial, Federico Massoni, quien le aseguró a Data Clave que dispuso más de 120 efectivos al servicio de la tarea, y que la coordinación se terminó diluyendo por la falta de instrucciones del intendente municipal, Raúl Ibarra, y de la propia Casa Militar.

“La seguridad del Presidente no se delega. Hoy había seis policías federales nada más, seis. A mis efectivos nunca le dijeron a dónde tenían que ir y dónde iban a tener que hacer las escalas. A último momento el intendente Sánchez y al diputado (Santiago) Igón cambiaron todo. Los que terminaron encolumnando la burbuja son las motos nuestras, y las fuerzas de Casa Militar terminan entrando en el centro cultural”, le dijo una fuente importante de Chubut a Data Clave.

Los informes

Data Clave accedió en exclusiva a los informes que presentó la policía chubutense para explicar qué fue lo que ocurrió en el recorrido de la comitiva encabezada por el presidente. En siete fojas, el comisario mayor y director de la Policía Judicial, Eduardo Alonso, describe los hechos y le apunta directamente a los “desmanejos” de Casa Militar.

Precisa que el conflicto llegó desde que el mandatario argentino aterrizó en helicóptero en el Gimnasio Municipal. Una vez del aterrizaje, inicia el recorrido terrestre en “cápsula”, conformada por dos motos de la Unidad Regional, un móvil de la Policía Federal y la combi que trasladaba a la comitiva presidencial. El destino era los Bosques de Golondrina.

Texto exclusivo de Data Clave, contando la situación de los hechos según la óptica de la Seguridad de Chubut

“Aquí sucede el primer inconveniente, dado que inicia la marcha, y al encolumnarnos detrás de la última camioneta de la Policía Federal, esta, en un momento determinado detiene su marcha sobre la avenida impidiendo el paso de todos los móviles policiales, más allá de las señas que se realizaba, nunca este vehículo nos permitió el paso, siendo todos los vehículos policiales rodeados por los manifestantes del No al a Mina. Una vez sorteado este inconveniente que nos llevó varios minutos, rápidamente nos dirigimos al punto de reunión ya pactado”, recita la descripción de Alonso.

Luego, agregan que al llegar al destino, sucedió que “tomaron conocimiento de que la cúpula estaba en el Centro Cultural de Lago Puelo”, y que de “esto nunca tuvimos conocimiento con anticipación”, siendo un recorrido "fuera del itinerario ya marcado”.

Y acá está el meollo del conflicto. Una vez que arribaron las motos especializadas de la policía de Chubut, ya estaban enardecidos los reclamos sociales que se produjeron en la Escuela 108 con manifestantes de la UOCRA y del “No a la Mina”.

Al respecto, Massoni ratificó en conferencia de prensa que “al salir de la reunión, en un momento doblan para la izquierda los de Casa Militar, cruzan la camioneta y no permiten pasar a nadie, y se dirigen al Centro Cultural donde estaban los grupos de ‘No a la mina’. Ellos, acompañados por el director de Hábitat y Tierra de Lago Puelo, son los que generaron la violencia contra Alberto Fernández”.

Otro de los documentos a los que accedió este medio, y que pertenece al jefe de al Custodia Oficial Principal, Queupimil Eliceo Arquimides, sostiene que “los manifestantes en el lugar comienzan a golpear los ventanales con golpes de puños y punta pies”, y que “es en ese momento que el personal que custodia el ingreso abre la puerta en medio de la multitud que se encontraba agresiva eufórica”.

“Dejo constancia que la situación de conflicto no se hubiese originado de haber tenido conocimiento de esta custodia y personal de la Unidad regional Esquel de los diferentes lugares donde se desplazaría el presidente de la Nación”, agrega.

El enojo es tal con Nación que la misma fuente le dijo a este medio que “el presidente tendría que rever al responsable de casa militar y a su ministra de Seguridad (Sabina Frederic)”.

Nación reconoce la coordinación, pero se despega del conflicto social

Desde las fuerzas de seguridad nacionales confirmaron que “siempre la seguridad del presidente es Casa Militar”,  pero que ante los desplazamientos por los distintos lugares a los que se dirige el mandatario “se solicita asistencia de fuerzas provinciales o federales, dependiendo el caso”.

Por otra parte, las fuentes consultadas agregan que “la responsabilidad de Chubut es por lo que ocurre afuera, en las calles, en el conflicto social, Casa Militar no puede coordinar un conflicto social de la provincia”. Y en cuanto a las responsabilidades y el señalamiento de la fuerza de seguridad provincial, señalaron que es algo que los tiene “sin cuidado”.

Una provincia en llamas

La situación social de máxima tensión que atraviesa Chubut generaban un clima poco propicio para la visita presidencial. Así se lo hicieron saber a Fernández, que decidió viajar de todos modos. Lo llamativo es que ningún organismo nacional dedicado a la Seguridad y la inteligencia haya podido anticipar y prevenir los incidentes. 

Tampoco se llevó a cabo una práctica habitual en estos casos que es una "avanzada" para tantear el ambiente en el terreno. Generalmente días antes de la visita de un Jefe de Estado, un grupo de funcionarios viaja a la zona para cerciorarse de que no habría ningún riesgo para el presidente. 

La investigación que debió hacerse no era muy complicada. La resistencia de ciertas organizaciones a la instalación de proyectos mineros viene en un crescendo sostenido, a tal punto que hace tan sólo 4 meses los manifestantes "antiminería" incendiaron el despacho de Arcioni durante una protesta. Al gobernador pareció no intimidarlo este accionar y el mes pasado convocó a extraordinarias para tratar la zonificación minera, que es fuertemente resistida.

Un funcionario con acceso al despacho principal de la Rosada le dijo a Data Clave que "el problema se originó cuando no pudieron evitar que Arcioni se enterara del cambio de los planes originales que tenía Alberto en la provincia". Si bien el establecimiento educativo al que asistió Fernández tenía custodia, luego se improvisó una reunión con intendentes en otro lugar, que fue advertido por los manifestantes.

"La presencia de Arcioni fue la que generó la irritación de los manifestantes, le dijimos que no viniera, pero no nos dio bola, igual se vino y se armó el quilombo", confirmó el informante.