Luego de las elecciones PASO, en la bancada del bloque Frente de Todos del Senado se sucedieron diversas reuniones internas para mantener la unidad. En una de ellas participó la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner con un acuerdo entre los integrantes de no difundir lo que se habló. Luego, semanalmente fueron desandando el camino y la evaluación política del andar en el Congreso y el futuro electoral.

“El quórum está intacto hasta el 14”, dijo una fuente parlamentaria a Data Clave. Luego de las derrotas electorales siempre corren rumores de divisiones en los armados legislativos. Le pasó al Frente para la Victoria en 2016 y le sucedió también en menor medida a Juntos por el Cambio luego de la derrota de 2019. 

En el Frente de Todos creen que pasadas las elecciones “seremos los que quedemos” sumados a los aliados. Las sospechas en la coalición de gobierno es que de las 6 provincias que fueron negativas para el oficialismo la más posible de dar vuelta es La Pampa. Depositan pocas expectativas en Chubut donde se habló en algún momento en bajar la lista del gobernador y le ponen alguna fichita de último momento en revalidar y dar vuelta la peleada elección de Santa Fe donde la oposición sumó mucho pero tuvo muchas listas.

“Yo creo que La Pampa la damos vuelta y vamos a quedar en 36”, dijo en off uno de los asistentes a las reuniones internas que ha desplegado el oficialismo luego del 12 de septiembre. “En Chubut vamos a quedarnos con una banca, es muy difícil darlo vuelta”, agregó. En este punto, hay más esperanza puesta en una provincia que todos dan por perdida: Santa Fe.

El bloque FdT asegura que son operaciones mediáticas las que hablan de una posible separación y perdida de bancas. Afirman que la primera sesión luego de las PASO se hizo justamente para probar la fidelidad y el quórum con el que iban a contar luego del 14 y “estuvieron todos”. 

El juego de los aliados

Mientras en JxC hacen una campaña provincia por provincia pensando en “quitarle el quórum a Cristina Kirchner” en el Frente de Todos piensan más allá. En estos dos años de gobierno de unidad peronista, CFK contó siempre con más senadores de los 37 que se necesitan para habilitar y aprobar proyectos en el recinto. “No es para nada despreciable tener 36 senadores. Más entendiendo que hay músculo para negociar con aliados”, se entusiasman en el oficialismo mirando el vaso medio lleno.

Llamó la atención de los medios nacionales algo que suele ser parte del folclore legislativo de cada fin de año. El proyecto que declaró patrimonio nacional el Kimchi, un plato de comida típico de la comunidad coreana con motivo de crear el día del inmigrante coreano. La impulsora de ese proyecto fue la senadora misionera Magdalena Solari Quintana. “Hasta el 10 de diciembre va a ser un festival de leyes”, apuntaron desde el oficialismo. El juego de los aliados incluye estos “mimos” que terminan sentando senadores en las bancas. En estos contextos es cuando más saca jugo un senador ajeno a los grandes bloques.

Magdalena Solari Quintana

El otro gran posible aliado, que lo ha sido también hasta ahora, es el rionegrino Alberto Weretilneck al que internamente definen como “un gobernador con banca”. El ex mandatario provincial sigue siendo el máximo referente en Rio Negro y desde su banca juega al ritmo político que más le conviene y “hace valer” su espacio. “Le ha sacado un jugo tremendo al tener una banca”, apuntan en el FdT.

Si el oficialismo consigue sostener la unidad no importará tanto si se queda con el quórum o no sino más bien, como usará su capital para negociar con los bloques provinciales y seguirá sin la necesidad de jugar el juego que quiere Juntos por el Cambio.

Todos los medios buscan apuntar a CFK y el Senado va a seguir siendo el “soporte político” del gobierno nacional. En concreto, la Cámara alta ha sido la que votó todos los DNU del presidente en pandemia. Después de las elecciones seguramente habrá un balance y habrá juego político de aquellos que tienen proyección en sus provincias.