El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, no asistirá a la reunión convocada por el gobierno con todos los mandatarios provinciales. Y no es por una decisión política que no concurrirá al encuentro. Tuvo que suspender su participación por la situación de extrema violencia que atraviesa la ciudad de Rosario.

Por eso en su lugar participará la vicegobernadora, Gisela Scaglia, en el encuentro que será encabezado en la Casa Rosada por el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el ministro del Interior, Guillermo Francos.

Es que la ciudad más importante de Santa Fe se encuentra conmocionada por los ataques contra  choferes de transportes públicos, luego de que el gobierno difundiera fotos de una requisa en la cárcel de Piñero, al extilo del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.

Ante la suspensión del viaje del gobernador se especuló con que la ministra de Seguridad de Nación, Patricia Bullrich, podría viajar a Santa Fe y anunciar alguna clase de medidas para apoyar al mandatario.

El último hecho fue ests jueves, cuando un conductor de la línea K de trolebuses de la ciudad fue baleado en Rosario por un sujeto que se hizo pasar este jueves por un pasajero. El conductor se encuentra en grave estado.

El hecho sucedió a las 19 en el cruce de México y Mendoza, donde un joven lo hizo detenerse y cuando le abrió la puerta para que subiera, efectuó al menos tres disparos y huyó en una moto con su cómplice.

El colectivero tiene 39 años y está internado en el Hospital de Emergencias “Clemente Álvarez”. De acuerdo a lo que informó la directora del establecimiento médico, Andrea Becherucci, a medios locales, se encuentra en estado crítico, luego de ser reanimado. El ataque derivó en un paro de choferes de colectivos.

Este hecho se produjo horas después de que mataran a dos taxistas en Rosario. La primera víctima fue Héctor Figueroa (43 años), quien el martes fue asesinado a balazos a las 23 tras dejar a un pasajero, que se bajó en Flammarión y Lamadrid, donde se escapó con el asesino.

Al día siguiente al mismo horario, a Alejandro Celentano (32) lo encontraron sin vida con un disparo en la cabeza tras llevar a dos clientes a Marcelo T. de Alvear y Garmendia. Luego, los autores del crimen escaparon.