La política argentina atraviesa un fuerte clima de polarización y el fenómeno no es propiedad exclusiva de la coalición gobernante, sino que salpica a todas las fuerzas que buscan cerrar filas de cara al 2023. En ese contexto, la Unión Cívica Radical (UCR) convocó a una Convención Nacional para el próximo 27 de mayo, en la ciudad de La Plata, donde se renovarán autoridades y buscará definir una línea para el año electoral.

En tiempo de descuento y con exceso de nombres para pelear por la presidencia, la UCR intentará ordenarse para luego dar la discusión definitoria: negociar con el PRO una posible fórmula. Fuentes del partido confiaron a Data Clave que es el gobernador de Jujuy y actual presidente del partido Gerardo Morales quién se puso en el hombro las negociaciones y dejó en claro que "los límites son Javier Milei y el kirchnerismo". 

Dentro del radicalismo molestó mucho el affaire discursivo de varias figuras del PRO sobre la posibilidad de sumar al libertario y eso aumentó las tensiones existentes entre Morales y Mauricio Macri. "El gobernador fue muy claro cuando le dijo al ex presidente que no acompañará otro mandato y en esa línea se sostiene, la UCR no va a apoyar a Macri", dijo a este medio un dirigente de confianza del jujeño. Con ese panorama, Morales solo reconoce como verdaderos competidores a Patricia Bullrich y a Horacio Rodríguez Larreta.

El debate sobre Milei acrecentó las diferencias dentro de Juntos por el Cambio y otro que expresó su descontento de manera contundente fue Facundo Manes, a quién Morales empezó a mirar con más atención luego de esa actitud y advirtió que "mide muy bien". "Ojo con Manes, podría ser una sorpresa", comentaron desde el partido. 

"Cristina como Macri representan dos extremos donde no se puede convocar a lo que necesita la Argentina, que es una nueva mayoría que salga por arriba del laberinto", dijo el diputado nacional en las últimas horas y se ubica así en la línea que busca imponer el radicalismo. 

"El gobierno del PRO no pudo unir a los argentinos, luchar contra el narcotráfico y lograr pobreza cero. Queremos que esta vez, la coalición opositora -porque en 2019 no fue una coalición, fue el PRO gobernando, convoque desde el centro popular. La gente decidirá el año que viene quién lidera esa coalición, y eso no ocurrirá en una mesa de dirigentes", añadió Manes en un acto en Tandil. 

Además de las diferencias dentro de la coalición, la UCR revive por estos días un resquemor que arrastra desde el 2015: la vuelta oficial a la cancha política de un amigo casi adversario, Ernesto Sanz. A pesar de ser un viejo socio y que fue invitado a la mesa chica por el propio Morales, el núcleo duro lo mira con desconfianza a quien supo ser una de sus figuras más importantes y no le perdonan el acuerdo con Macri.

"Sanz entregó el partido a Cambiemos, desapareció, se fue a su casa y ahora aparece", comentan desde el partido. Tras ganar las elecciones, el ex presidente le ofreció el Ministerio de Justicia pero el mendocino alegó que por cuestiones personales no podía asumir y el cargo que finalmente fue ocupado por Germán Garavano. 

"Si el partido hoy tiene relevancia y está como está es gracias a Gerardo Morales", afirman miembros de la mesa chica radical y Sanz hoy, más que un aliado, representa una amenaza a todo el protagonismo que el radicalismo volvió a tener y es uno de los objetivos principales del jujeño que advirtió que "no vamos a ser furgón de cola de nadie" y "será un radical quién compita por la presidencia".

A pesar de su empeño por apuntalar y devolverle entidad a su partido, dirigentes cercanos a Morales confirmaron que "la fórmula será dentro de Juntos por el Cambio", y echan por tierra así las versiones de hablan de las intenciones del gobernador de romper la alianza por sus diferencias con el núcleo duro del PRO. 

Finalmente, mientras se preparan para la convención, la última directiva del presidente del partido a sus miembros en el Congreso Nacional fue que "actúen en bloque" para reforzar el mensaje de unidad porque "para diferencias ya está la coalición". En este sentido, molestó mucho dentro del partido la postura de los amarillos en el tratamiento del nuevo marco regulatorio del cannabis medicinal, que el radicalismo pidió apoyar y el rechazo fue casi una sorpresa.