El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, cruzó a los movimientos sociales que se vienen manifestando en la 9 de Julio y aseguró que detrás de eso hay "intereses políticos" y que, muchos espacios "son un sindicato de pobres".

El titular del área productiva dialogó con Diario Perfil y, en una extensa charla, habló de la macroeconomía, la situación de Argentina en materia de deuda y el contexto de los salarios, el principal punto débil de la gestión de Alberto Fernández.

"Hay que verlo todo. La mitad medio llena del vaso es una economía creciendo, impulsada por la inversión, por las exportaciones, mejorando el consumo, sacando gente de la pobreza. Por supuesto, necesitamos bajar la inflación para que el efecto de todo este crecimiento se vea mucho más en los hogares. Pero para ser concreto, veo un año bueno, no sin dificultades", comenzó diciendo el ministro, con un tono altamente optimista.

Por otra parte, aseguró que las condiciones para los negocios y el consumos será "equilibrado", porque aunque "tenemos más inflación, también tenemos más divisa de exportación por el lado del complejo alimentario". "Y en el mediano a largo plazo soy muy optimista. Estoy viendo un escenario donde Argentina se está recuperando", aseguró.

Kulfas aseguró que la invasión de Rusia a Ucrania y la inestabilidad internacional "favorece" a la Argentina, sobre todo en materia de exportación y para la recepción de divisas, pilar central para poder cumplir el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"Por supuesto que el hecho de que haya un panorama internacional que nos favorece sin duda es un aliciente. Este escenario en muchas cosas es incluso mejor que el de 2003", planteó el ministro.

A su vez, lanzó un mensaje a oficialismo y oposición: "Argentina tiene que salir de esta lógica de estar siempre a los tumbos, tapando agujeros. Por supuesto, como lo son los problemas de corto plazo, eso hay que hacerlo permanentemente, pero también planificar a largo plazo".

El ministro también destacó el plan Argentina Productiva 2030, que dirige el sociólogo Daniel Schteingart y que tiene como pilar fundamental crear 2 millones de puestos de trabajo en polos vinculados a las nuevas tecnologías.

"Nos gustaría que este plan no sea simplemente el plan del Ministerio o del gobierno de Alberto Fernández, buscamos que pueda enraizarse en los sectores productivos, los sectores sindicales, la sociedad civil, las universidades y también de la oposición. Argentina no puede estar cada tres o cuatro años cambiando de idea, no sirve más hacer alimentos, hay que hacer software, hay que hacer de todo, pero ordenadamente", planteó.

En cuanto a la inflación, que pone en jaque a la recuperación salarial, aseguró que la intención del Gobierno es "evitar que muchos de esos precios internacionales que afectan la cadena se trasladen a la góndola". "Nuestra ambición para este año es poder recibir este impacto, internalizarlo con el menor efecto posible sobre la tasa de inflación", agregó.

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A su vez, planteó que el Fondo tiene límites para condicionar a la Argentina: "El FMI conoce perfectamente lo que pasa en el mundo, esto no es un fenómeno argentino. La inflación que estamos viendo a nivel internacional, no la veíamos desde hace tres o cuatro décadas, es un fenómeno totalmente inédito e inesperado. Tenemos un componente propio que lo vamos a tener que ir corrigiendo, y otro es el internacional, que veremos cómo se desenvuelve".

En otro pasaje, volviendo a la inflación y los salarios, lanzó una indirecta al kirchnerismo y mostró diferencias dentro del Frente de Todos: "Los salarios tuvieron la siguiente evolución durante el gobierno de (Macri) Macri, cayeron al ruedo un 20%, en el gobierno de Alberto Fernández recuperaron alrededor de 4 o 5 puntos de esos 20 que se habían perdido".

"Hoy los salarios de Argentina están en los niveles de comienzos de 2011, o sea, de la última etapa del primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Esta es la situación objetiva. No son ni salarios de los más bajos de la historia reciente, ni son los de 2001 ni los de 2002, ni tampoco los más altos que se dieron en 2015 y 2017, esos fueron los salarios más altos de lo que va del siglo XXI, solo para poner en contexto", lanzó.

En la misma línea, planteó que "si se mira objetivamente la situación, los salarios mínimos de Argentina, dentro de América Latina, no están en los más bajos. Están más bien de la mitad de la tabla para arriba, sin embargo, éste es el fenómeno que estamos viviendo. A lo mejor este salario en otro contexto internacional o de no tanta tendencia inflacionaria nos daría un nivel de pobreza bastante más bajo".

"Claramente tienen que subir los salarios, por eso estimulamos que se cerraran las paritarias, a los empresarios les decimos que no tengan temor en subir los salarios, que lo van a recuperar con mayor consumo interno, en todo caso reducirán un poco los márgenes. Hay un escenario para que el salario real se recupere de manera más acelerada", advirtió.

Luego, mostró una postura muy rígida sobre los acampes y movilizaciones que se vienen desarrollando en todo el país, principalmente en la 9 de Julio, donde hay una principal participación del Polo Obrero. "Tiene que ver más con conflictividad política que con conflictividad social", aseguró.

Y en la misma respuesta, lanzó fuertemente: "Hay organizaciones que tienen intereses políticos. Hace poco decía Mayra Arenas que esas organizaciones en muchos casos también son un sindicato de pobres, terminan acumulando más cuanto más pobreza hay, y es un contexto distinto, donde lo que queremos es que acumulen los sindicatos laborales, porque si le va bien a Smata, le va bien a la UOM, por decir dos ejemplos, es un síntoma de que el país está creciendo, que está generando empleo, más producción industrial. El peronismo no es una fuerza política de planes sociales, eso es para la emergencia".