En silencio, el Senado comenzó a trabajar el Presupuesto 2021 con los legisladores de la oposición y los equipos económicos de los gobernadores de Juntos por el Cambio. A tono con esto, el oficialismo cedió a la oposición cuestiones claves para seguir funcionando con sistema remoto.

Una reunión por zoom liderada por Sergio Massa, muy discretamente y con poca publicidad, se gestó para anticipar el trabajo que deberá hacer el Senado de cara al Presupuesto. Es que Diputados planea sellar, si alcanza los consensos, el dictamen esta semana y enviarlo cuanto antes al Senado. Allí, Cristina Fernández de Kirchner firmó la paz hace una semana con la oposición para garantizar el funcionamiento de las sesiones. 

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Gustavo Valdés on Twitter

La vicepresidenta de la nación tomó la iniciativa y luego de un par de sesiones acaloradas, llamó al presidente del interbloque opositor Luis Naidenoff para conceder a la oposición dos planteos claves. “Cristina nos llamó porque le veníamos dando duro en las sesiones”, dijo un miembro de la bancada opositora a Data Clave. La oposición se anota una medalla por la presión que consiguió ampliar el número de senadores presentes en las sesiones pero también valoran “el gesto” que dio la presidencia de la Cámara.

Asegurado el funcionamiento, el oficialismo avanza en paralelo con el Presupuesto 2021. Aún sin media sanción en Diputados, dirigentes del Frente de Todos mantienen reuniones con senadores de la oposición y equipos económicos de los gobernadores. El promotor es el propio presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. En representación del ministro Martín Guzmán, sus funcionarios más próximos.

Provincias

La participación de los senadores en la negociación cuando el proyecto aún está en Diputados tiene, al menos, dos razones. La primera, es evitar modificaciones en la revisión del texto. La segunda, es que por definición el Senado es la casa de las provincias, que cumplen un rol clave en la discusión presupuestaria.

El menú de sugerencias por parte de los gobernadores es habitual, y allí reside la suerte del proyecto. Este año, llegó con viejas proclamas, novedades y curiosidades. Entre las curiosidades está el pedido de los mandatarios para recuperar el Fondo Sojero que acordaron resignar en el Consenso Fiscal que firmaron junto al expresidente Mauricio Macri en 2017. Otra curiosidad es el pedido para coparticipar el Impuesto PAÍS que se tributa en la compra de dólar ahorro. Se revelará en los próximos días, pero la respuesta que llegó desde el Palacio de Hacienda habría sido negativa.

Para compensar, el Gobierno concedió un reclamo histórico, que tiene que ver con la distribución de los subsidios que Nación gira a las provincias para el transporte público, y que se concentra en un alto porcentaje en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En las provincias sostienen que este año la repartida ha sido “90% a 10%”, en detrimento del interior. Esta cuestión cambiará a partir de la aprobación de este presupuesto. “Es lo único que conseguimos”, le dijo a Data Clave un diputado de Juntos por el Cambio.

Hay más sugerencias, que aún se están analizando, pese al pesimismo que hoy reina en la oposición . Una de ellas tiene que ver con la autorización automática para tomar deuda local, prohibida por la ley de Responsabilidad Fiscal. 

Pero los gobernadores reiteraron otro viejo reclamo, que varios senadores suelen vociferar y que tomó un nuevo impulso por los fondos de la pandemia, las transferencias del Estado nacional a las provincias. Los mandatarios provinciales de Juntos por el Cambio sugirieron la necesidad de incorporar la metodología de “transferencias automáticas”. 

La respuesta del oficialismo fue directa. “Si quieren transferencias automáticas acompañen el impuesto a la riqueza”. El Frente de Todos planteó que para cumplir con lo que piden desde la oposición, necesitan aumentar la recaudación. “Todos piden pero no dicen de donde tiene que salir la plata”, afirmaron en off. En contrapartida, la oposición enrostró que durante toda la cuarentena el Gobierno nacional tuvo vía libre para imprimir billetes con la emisión monetaria y que eso no se coparticipó y tuvo un manejo discrecional.

Diputados

Este martes la comisión de Presupuesto y Hacienda debe retomar un cuarto intermedio y seguir el debate en detalle del proyecto. El oficialismo intentará agotar la discusión y lograr un despacho de comisión. Resta saber los límites que buscará imponer la oposición.

Respecto al sentido del voto del principal espacio opositor, un influyente legislador de JxC le dijo a Data Clave que no ven márgenes “para justificar un Presupuesto muy débil si no justificamos el apoyo en una conquista política importante para las provincias o para sectores en general”. “Lamentablemente no obtuvimos nada en concreto, con la excepción de subsidios al transporte en el interior que es una demanda de muchos legisladores”, agregó el diputado.

Por su parte, de cara a la sesión que deberá albergar la discusión, Juntos por el Cambio anticipó que irá de manera presencial al debate. El oficialismo en un principio pensó la posibilidad de mudar el recinto de la Cámara baja pero desistió. El presidente Sergio Massa ya tomó la decisión de sesionar en el Palacio Legislativo. De ser necesario, cederá todas las bancas necesarias a la oposición. 

Además, acondicionaron las galerías y los palcos que envuelven al recinto para poder ser usadas por los diputados. Evalúan también la posibilidad de rotar en las bancas. En esa misma sesión, el oficialismo planea colar el proyecto de Impuesto a la Riqueza que ya tiene dictamen de comisión. Al menos, esos son los planes ideales del oficialismo.