Si bien el gobierno nacional parte de punto en las próximas elecciones presidenciales del 2023, no es más alentador el panorama en el interior del país para el Frente de Todos. En especial en la Patagonia, donde el peronismo se ha fragmentado a lo largo de los últimos años. A tal punto que en los últimos comicios perdió terreno a manos de Juntos por el Cambio en la mayoría de las provincias. 

Pero el cóctel es más complicado en el sur por la presencia y hegemonía de los partidos provinciales. El caso más emblemático es el del Movimiento Popular Neuquino, que gobierna Neuquén hace casi 60 años. Allí radica el gran obstáculo del PJ para llegar al poder, puesto que en sus raíces el MPN nace del peronismo proscripto. Sin embargo, con el paso de los años, las propias diferencias puertas adentro del justicialismo los marginaron de ser una alternativa real de poder. 

Para peor, en los últimos años creció la versión local de Juntos por el Cambio, que ya asoma como segunda fuerza en la provincia. El dato es que en estos próximos comicios que se avizoran para marzo, el panorama se presenta más que adverso para el peronismo. Al oficialismo y JxC se le sumó un actor clave que pateó el tablero, el exvicegobernador y diputado nacional Rolando Figueroa, que con sello provincial alternativo competirá en las generales. ‘Rolo’ es un dirigente reconocido en el interior y con fuerte intención de voto, a tal punto que hasta lidera las encuestas. En este escenario, el Frente de Todos quedaría relegado al cuarto lugar. 

Por este motivo, por estas horas en el peronismo se debate qué alianza conformar para aumentar su poder de fuego y ser una opción real en las urnas. Y claro, Figueroa es uno de los apuntados. Las negociaciones pasan por darle el lugar de conducir u ofrecerle que se suba al carro, no tan ganador. El caso es que en el PRO ya le ofrecieron acompañarlo, hasta parte del radicalismo está de acuerdo. 

“Seamos militantes de la unidad, propongamos ideas y candidatos que nos representen, dirimamos en internas y vayamos todos juntos a la elección general. Nuestro espacio ya tiene un candidato que quiere ser, que nos llena de orgullo, como Ramón Rioseco. Es necesario que todos los que quieran ser lo digan, para resolver y elegir los mejores", aseguró el senador Oscar Parrilli en un encuentro político llevado a cabo en Cutral Co días atrás. 

De ese encuentro no participó el espacio que encabeza el exsecretario de Energía y referente máximo del PJ en la provincia, Darío Martínez. Así las cosas, el foco en un sector del peronismo está en cerrar filas adentro primero para luego ver de sumar afuera. Sin embargo, la foto de hoy indica que, sin alianzas, el destino del Partido Justicialista será seguir perdiendo terreno, en medio de disputas domésticas sin resolución. 

La suerte del peronismo dependerá en parte de que Darío Martínez, Oscar Parrilli y Ramón Rioseco se pongan de acuerdo

En Río Negro el escenario no es mejor. Y eso que hay una base de poder mayor para el justicialismo, ya que la génesis del oficialismo provincial es peronista. Su fundador, el actual senador, exgobernador y próximo candidato a mandatario provincial, Alberto Weretilneck, viene de allí. Y muchos otros también, claro. Pero una vez más, las diferencias internas propiciaron el crecimiento ajeno. 

JSRN absorbió buena parte del peronismo y también jugó a dividirlo. A la par de esta situación, Juntos por el Cambio creció, en especial el PRO que era un partido incipiente hace tan solo unos años y hoy lleva las riendas de la alianza, con candidato a gobernador propio. No le alcanzará para ganar, pero sí para comerle bancas en la Legislatura al justicialismo, además de lugares en el Congreso. 

Ante este panorama, un sector del PJ ve con buenos ojos una alianza con las filas de Weretilneck. En efecto, ya hay una cercanía con el senador Martín Doñate. Ambos compañeros de cámara se entienden en cuestiones legislativas y el último guiño fue la luz verde de AW en la votación para que el referente de La Cámpora en Río Negro ocupe un lugar en el Consejo de la Magistratura. No es el primero ni será el último de los acuerdos entre ambos. 

Claro que del otro lado del peronismo queda un archienemigo del exgobernador: el ministro de Justicia de la Nación Martín Soria. El funcionario nacional hoy parece alejado de su anhelo de ocupar el sillón provincial, pero su hermana, María Emilia, podría ocupar su lugar en la carrera. La relación entre las líneas del PJ lejos está de un acercamiento, menos aún con la irrupción del Frente Renovador en la provincia, fuerza que ya tuvo un acercamiento con JSRN. 

“No somos todo y sabemos que en Río Negro hay mujeres y hombres con ideas que nos están faltando”, aseguró Weretilneck en el último multitudinario acto partidario, que hizo las veces de preanuncio de su candidatura para ir por la gobernación. No hubo oficialización, pero sí un mensaje de apertura con fuerte sello anti grieta: “no podemos permitir que los partidos nacionales nos vengan a dividir: para un rionegrino no hay nada mejor que un rionegrino”.

Alberto Weretilneck busca ampliar, con miras a largo plazo. Martín Doñate se acerca, en medio de disputas internas en el PJ

Chubut es otra de las provincias donde el peronismo hace casi una oda a la fragmentación. Por meros errores propios, perdieron la chance de ser gobierno ante un oficialismo que se deshacía en errores. A la postre, el Gobernador Mariano Arcioni se quedó sin estructura propia y el otrora Chubut Somos Todos que fundó el fallecido Mario Das Neves hoy lo recuerdan solo los nostálgicos. 

Y ese pedacito de poder que le queda al mandatario provincial, lo invita a soñar con una alianza electoral con el Frente de Todos, que ya integra a nivel nacional pero siempre lo rechazaron en provincia. Sin chances de ir por otro mandato, su anhelo es un lugar en el Congreso, atado al acuerdo que pueda sellar con el PJ, vía el único apoyo que le queda en la Rosada, del ministro de Economía, Sergio Massa. 

Puertas adentro, en el peronismo hoy asoman dos candidatos que miden bien en las encuestas, el vicegobernador Ricardo Sastre y el intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque. Ambos pelearán con el que asoma como favorito, el referente del PRO y senador nacional Ignacio “Nacho" Torres. Parte de su suerte dependerá de un pacto entre ellos y de lo que acepten ceder ante Arcioni. Mucho más para arrimar no hay.

Arcioni busca un acuerdo con el peronismo, que a su vez necesita ampliar su base para pelear la elección al PRO

De cara a una nueva compulsa por la gobernación santacruceña, hay varios factores a tener en cuenta. El primero, es que -una vez más- la fecha será la misma que las nacionales. Y con la foto de hoy, es un punto en contra para la provincia ya que la boleta larga podría restar más de lo que sume. Pero además, la referente absoluta y mandataria provincial, Alicia Kirchner, no definió si irá por un nuevo mandato. Sería el tercero consecutivo. Mientras la hermana de Néstor juega al misterio, no son pocos los dirigentes que se anotan para sucederla. 

Y claro, el justicialismo enfrenta el mismo problema que en todo el país: ningún candidato logra aglutinar todos los sectores. Por eso, ni el intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, o su par de El Calafate, Javier Belloni, asoman como una garantía de victoria. También está anotado en la carrera el presidente de YPF, Pablo González, quien ya fue vicegobernador de AK y podría ser la sucesión más “natural”. Un hombre de CFK, además.

Así las cosas, el peronismo santacruceño deberá sortear las diferencias internas primero, para luego ir por la figurita difícil hoy en la provincia: el dirigente petrolero y diputado nacional Claudio Vidal. Otrora integrante del Frente de Todos, pegó el portazo en las legislativas del año pasado y pica en punta para las provinciales del 2023. 

Allí, el PJ tiene una misión clara: si no logra convencerlo de volver, debe asegurarse que no se sume a Juntos por el Cambio. Si eso sucede, es muy probable que pierdan la elección. En un escenario de tercios, el peronismo puede verse beneficiado gracias a la Ley de Lemas.