El nuevo ministro de Economía, Sergio Massa, asume su cargo perdiendo la guerra contra la inflación. Por los efectos de la disparada del dólar y el endurecimiento de las restricciones de acceso a divisas para importar insumos, las consultoras anticipan el IPC de julio por encima del 7%, que será el guarismo más alto del año. Mientras, las previsiones para todo 2022 ya superan el 80% anual con riesgos al alza.

Previo a la salida de Martín Guzmán y la asunción de Silvina Batakis como ministra de Economía, el Gobierno estimaba una dinámica descendente de la inflación desde el 6,7% de marzo hasta diciembre. Esa desaceleración se quebró con el 5,3% de junio, que superó el 5,1% de mayo. En julio, hubo una disparada en el marco del salto de la brecha cambiaria y las remarcaciones de las empresas en el marco de la incertidumbre por los costos de reposición.

En particular, el precio de los alimentos es la principal preocupación del Gobierno. Así lo resumió el ex ministro de Desarrollo Social y actual diputado del Frente de Todos, Daniel Arroyo, quien aseguró que después del desafío de una estabilización del dólar y acumular reservas para bajar las expectativas de devaluación, "el más determinante es el precio de los alimentos", con una canasta accesible. "Hoy cuesta mucho llegar a fin de mes", afirmó Arroyo que forma parte del Frente Renovador.

El nuevo ministro consiguió una calma en los mercados, en particular un freno a la corrida que estaba viviendo el país desde principios de junio y que se aceleró a partir de julio. “El primer anuncio de Silvina Batakis estuvo dirigido a intentar frenar esa corrida, pero la incertidumbre siguió algunas semanas más y recién a fines de julio pareciera haberse alcanzado una tregua. Los efectos más severos se dieron a principios de mes, pero el impacto en los precios se siguió sintiendo las semanas subsiguientes (el índice de precios en supermercados registró una variación mensual del 7,9% durante julio)”, consignó Ceso en su último informe.

Por su parte, el relevamiento de LCG arrojó que la inflación de alimentos en la cuarta semana de julio marcó un alza del 1,1% respecto a la anterior, desacelerando en 1,05 pp respecto a la semana previa. “No obstante, se trata del primer mes que conjuga subas semanales por encima del 1% en las 4 semanas. Con esta dinámica, alimentos y bebidas acumularon un aumento del 7,4% punta a punta en el mes de julio (+6,3% promedio), comparable al observado en el mes de marzo”, sostuvo la consultora. 

A su vez, LCG destacó que el porcentaje de productos con aumentos dentro de la canasta disminuyó al 24% luego de tres semanas consecutivas de mantenerse por encima del 30%. Así, “la inercia desacelera en el margen: todos los productos de la canasta registran un aumento por mes”.

El panorama de los próximos meses luce complicado. El valor del boleto de los colectivos y los trenes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) aumentó un 40% a partir de este lunes. 

Además, con autorización del Gobierno nacional, las empresas de medicina prepaga aplicarán a partir de agosto un aumento bimestral de hasta 11,34% en sus cuotas. A eso hay que sumar incrementos en las tarifas de energía, las expensas por los sueldos de los encargados de edificios y en los alquileres.