“El dólar sigue con margen para subir. La inflación de los últimos 12 meses en mayo va a estar por arriba del 57% y el dólar oficial en el mismo lapso perdió 23%. El blue 37% y en 2022 bajó casi 1% . No te olvides que el 31 de diciembre estaba 213 pesos y ayer lo vendían a 211 pesos” afirma un ex operador y profesor de mercado de capitales que hoy trabaja en el quinto piso del Palacio de Hacienda.

La tranquilidad del equipo económico con el dólar sorprende al ala política del gobierno, muchos de ellos abogados y politólogos que miran a los economistas como alquimistas de mercado. Pero los hombres de Martin Guzmán en Economía y de Miguel Pesce en el Banco Central comparten el diagnóstico. 

“El ancla del dólar esta vez va a ser la combinación de una baja emisión, una alta inflación, la toma de deuda para esterilizar pesos y los impuestos que va a cobrar la AFIP hasta julio. Las empresas no van a tener pesos para irse al dólar a través del MEP, el CCL o el blue. Es probable que le falten pesos”. La teoría es arriesgada, pero algunos números parecen darle la razón al equipo económico de Alberto Fernández.

Y es que en menos de cuatro meses, el BCRA emitió 112.000 millones de pesos, subió la tasa efectiva de los plazos fijos de más de 10 millones de pesos a 57% anual, mientras Economía duplica la cantidad de deuda en pesos que venía colocando en el mercado. Si a eso sumamos la inflación, estimada en un 5,5% en abril, y lo que anualizada daría 57%, hace que a nadie le sobren los pesos. 

Las empresas, en tanto, deberán enfrentar no solo los aumentos paritarios y el aguinaldo de junio, sino que encima pagan anticipo de ganancias. Si a eso se le suma que las personas humanas tienen también que pagar ganancias y bienes personales, no habrá muchos pesos sobrantes. 

Es por eso que nadie en el mercado se apresura a pronosticar un salto del blue hasta junio. De hecho, los operadores recomiendan que si la brecha entre el dólar oficial supera el 100%, hay que vender, y si baja del 70% hay que comprar. La variable principal, afirman los viejos operadores, será la política. Y es que la forma en que el equipo económico de Guzmán y las ideas de Pesce y Matías Kulfas son cada vez más rechazadas por el kirchnerismo duro, al que por estas horas se le han sumado también algunos gobernadores,

Las críticas al “albertismo” son las mismas de siempre: las políticas ortodoxas en materia de política monetaria para calmar al dólar hacen que la economía crezca menos del 4% este año, lo que en la hermenéutica peronista de La Cámpora y gran parte del kirchnerismo hará que no se puedan bajar con fuerza los números de la pobreza, lo que encaminará al Frente de Todos a perder las elecciones de 2023. 

Pero ahora el enojo no es solo con Guzmán o Kulfas, sino también con Pesce: lo acusan de no controlar a los importadores y que debido a este en los primeros 4 meses del año el BCRA sólo sumó U$S 104 millones. Critican también los altos niveles de inflación para lograr que el  mercado esté aún  más seco de pesos, lo que hace no solo que los asalariados pierdan poder de compra, sino también que las empresas pierdan rentabilidad.

Para colmo de males, no son pocos en el mercado que creen que después de agosto la  brecha entre el dólar oficial y el blue podría subir a niveles del 120%, algo muy factible si dejan de entrar los dólares del campo y si la confianza en el gobierno se sigue devaluando de la mano del peso.