Las ventas digitales se dispararon durante la pandemia y la comercialización de animales no quedó afuera de este auge. Cientos de criaderos se volcaron a las plataformas y redes sociales para ofrecer todo tipo de razas y valores: bulldogs francés desde $480.000 hasta gatos persas por $250.000.

Pero esta situación puso en alerta tanto a la justicia como a las organizaciones protectoras, ya que en las últimas semanas se replican las denuncias por criaderos ilegales. Según el último informe de Conflictividad del MPF porteño, el ingreso de causas por malos tratos y actos de crueldad crecen año tras año, siendo 2019 –antes de la pandemia- el año récord con 2.442 delitos.

En el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires la comercialización de animales domésticos se encuentra estrictamente regulada, debiendo hacerse en locales expresamente habilitados con el expendio con una certificación médico veterinaria de un profesional matriculado.

En el último operativo llevado adelante por la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA) se rescataron 133 animales, en algunos casos estaban inmóviles y bajos de pesos, y en su totalidad se encontraban hacinados, en espacio reducidos, enjaulados y sin las mínimas condiciones sanitarias. Pocos días antes fueron rescatados otros 50 cachorros, que eran ofrecidos a través de un perfil en la red social Facebook.

Estos delitos quedan, generalmente, encuadrados bajo el delito de “actos de maltrato” y “actos de crueldad animal” en los términos de la ley 14.346, sancionada en 1954, que establece penas con prisión de quince días a un año. Si bien hubo varios intentos para modificar la normativa, todos los proyectos quedaron en el camino.

Actualmente existen varias iniciativas para establecer un nuevo régimen de protección. En 2019, la Cámara de Diputados alcanzó un dictamen en un plenario de comisiones de Legislación General y Legislación Penal  –teniendo en cuenta una veintena de proyectos-, pero perdió estado parlamentario.

Estas propuestas legislativas incluyen regulaciones vinculadas al maltrato y crueldad, como también la prohibición de utilizar animales de cualquier especie en espectáculos circenses, mutilaciones por estética y uso para el desarrollo, experimentación y pruebas de nuevos componentes de cosméticos, entre otros temas.

A modo de ejemplo, la plataforma MercadoLibre contiene un listado de productos prohibidos, que se encuentran en sus “Términos y Condiciones de Uso del Sitio”, que incluyen la venta de “flora o fauna que esté en peligro de extinción o cuya venta fuere contraria a la ley, fauna silvestre, animales de pelea y domésticos en los que se evidencian malos tratos”. Facebook, por su parte, prohibió la comercialización de animales vivos, mascotas y ganado, aunque este tipo de publicaciones son comunes en la pestaña Marketplace.

Ante la falta de regulación, entidades y organizaciones protectoras solicitaron esta semana que la empresa Mercado Libre prohíba la publicación de venta de animales en su página. El reclamo ya reunió más de 25.000 firmas en la plataforma Change.org.

“Nos oponemos a los criaderos, a aquellos negocios que lucran con los animales. Que se permita la venta de animales en la plataforma es un incentivo más para que los criaderos sigan ganando dinero con este negocio del mal”, advirte la nota dirigida al CEO Marcos Alperín.