El adolescente Gian Mazzuchelli, 17 años, salió de su casa en el barrio Santa Catalina, en Tigre, a las 3,35 del sábado 16 de enero. Las cámaras de seguridad lo registran mientras baila y salta. Se le cae el teléfono celular y no lo levanta. Hasta que se tira al agua en el canal Villanueva. Algunos vigiladores lo ven y tratan de identificarlo. Su cadáver fue hallado 24 hora más tarde a unos mil metros de donde había sido visto por última vez.

El joven Guido Orlando, 23 años, también en la madrugada del sábado 12 de diciembre salió de la casa en la que estaba con unos amigos en el barrio cerrado Puertos del Lago, de Escobar, y se metió en el agua con un kayak, junto a otros jóvenes. La embarcación se dio vuelta. El cadáver de Guido fue encontrado tres días más tarde.

Con un mes de distancia, los dos hechos, las dos tragedias, tienen puntos en común. Chicos jóvenes que mueren ahogados en cursos de agua de barrios cerrados, donde las fiestas clandestinas se repiten y los controles se relajan. En esas fiestas –en todas las celebraciones juveniles- fluye el alcohol y las sustancias prohibidas por las autoridades.

“Fiestas clandestinas hay en todos lados, no sólo en la costa o en los barrios cerrados. Hay en La Matanza o en cualquier partido del conurbano”, admite ante la consulta de Data Clave un funcionario del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.

Lo que pasa en los barrios cerrados y en los countries es que tiene más facilidades para organizarlas. Tienen la complicidad de los administradores de esos lugares, que en vez de prohibirlas hacen la vista gorda”, completa el funcionario. Y admite que el consumo de alcohol y de las drogas va al compás de la música.

Las investigaciones judiciales sobre las muertes de los dos jóvenes coinciden en que se produjeron por ahogamiento, sin la intervención de terceras personas. El dato clave, complementario, es que condiciones estaban cuando los dos ingresaron en el agua.

“Lamentablemente, estos hechos salen en las noticias porque ocurren en barrios cerrados. Pero por desgracia es algo habitual. Hace poco se ahogó un joven en el Río Luján, donde está prohibido bañarse, un nadador con experiencia porque le dio un calambre”, explica otra fuente oficial consultada por Data Clave.

“Pero en los casos recientes hubo consumo de alcohol y de estupefacientes. En el caso del chico del kayac (Guido Orlando) tenía una alta dosis de alcohol en sangre. Y estaba sin chalecos salvavidas. Es como subirte a un auto sin el cinturón de seguridad. Es de una enorme irresponsabilidad”, agrega.

 

Gian fue captado por las cámaras de seguridad.
Gian fue captado por las cámaras de seguridad.

 

“En el otro caso, el del chico que se ahogó después que se tiró en un arroyo, tenía restos de consumo de LSD. También con drogas en el cuerpo es muy difícil que pueda nadar o que se pueda salvar”, precisa.

Otro funcionario del Municipio de Escobar, donde ocurrió la muerte de Orlando, considera que “hay que ser más rigurosos con los controles. El último fin de semana clausuramos una fiesta y secuestramos 14 autos. Clausuramos fiestas todos los fines de semana. Hay que ser más estrictos”.

El intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, denunció al youtuber Yao Cabrera, que organizaba fiestas clandestinas en una casa que alquilaba en un barrio cerrado. Hubo un allanamiento y fue detenido por la Prefectura Naval. Finalmente, lo expulsaron del barrio donde se había instalado durante la pandemia.