Una nueva corriente parece asomarse en la Cámara de Diputados: el canosismo. En los primeros días de agosto, la conductora Viviana Canosa despertó un repudio generalizado de la comunidad científica cuando tomó en vivo un trago de dióxido de cloro. "Yo no lo recomiendo pero lo uso", dijo entonces. Todo indica que hizo escuela en algún sector de la política argentina o, de mínima, en el poder legislativo.

"Somos miles de argentinos los que consumimos dióxido de cloro y no nos hace mal", aseguró el legislador del PRO por la provincia de Salta, Martín Grande, en uno de sus recientes discursos virtuales en la cámara baja, y agregó: "Muchos diputados lo tomamos para facilitar nuestra tarea y no contagiarnos del bicho de porquería este", en referencia al Covid-19. 

La primera que planteó del tema en Diputados fue Mónica Frade, de la Coalición Cívica, dirigente de extrema confianza de "Lilita" Carrió. En octubre, la legisladora por la Provincia de Buenos Aires citó le caso de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, donde el dióxido de cloro se aprobó a pesar de ser considerado una sustancia tóxica. 

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En Argentina, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) destacó en reiteradas ocasiones que “el consumo directo de clorito de sodio, en solución acuosa, puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea e intoxicaciones”.

"Lo único que hay es una resolución de ANMAT que desaconseja el dióxido de cloro para el consumo pero no tienen ensayos clínicos, no los quieren hacer. No exhiben ningún estudio científico que lo acredite y tampoco dejan que se hagan, eso es lo que planteamos", le explicó Frade a Data Clave.

Declaraciones exclusivas de la diputada Frade a Data Clave

"Lo que yo consuma o deje de consumir no importa", agrega la Diputada. "Yo puedo tomar nafta común o pastillas para dormir, pero esa no es la discusión. Los medicamentos son todos tóxicos, la diferencia entre lo que hace bien o hace mal es la dosis. Hay muchos médicos que están dando el dióxido de cloro de manera clandestina, se están recuperando pacientes. También hay veterinarios que lo usan hace muchos años", señala. 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió a la ciudadanía sobre “la toxicidad de compuestos de cloro” e instó a la “toma de conciencia en autoridades, comunicadores sociales, profesionales y público en general del alto riesgo a la salud por el uso erróneo que se ha promovido”. Esa desinformación ya habría causado la muerte de un menor de cinco años en Neuquén y la de un hombre en Jujuy, además de otras dos intoxicaciones graves en Mendoza.

Martín Grande le asegura a este medio que son 25 los diputados nacionales que consumen dióxido de cloro. El 1 de septiembre de este año, el salteño encabezó un proyecto de declaración para solicitarle al Poder Ejecutivo que promueva "la investigación en torno al uso medicinal de dióxido de cloro en pacientes afectados por el Covid-19".  

Además de Grande, el proyecto lleva la firma de otros cuatro diputados del PRO: Virginia Cornejo de Salta, Francisco Sánchez de Neuquén, Gabriel Frizza de Córdoba y Gustavo Hein de Entre Ríos, Por su parte, el también salteño Miguel Nanni, de la UCR, también acompañó el pedido. 

El neuquino Sánchez es habitual protagonista de declaraciones polémicas. Este año, por ejemplo, tildó de "ridícula" la conocida como Ley Micaela, norma que obliga a todas las personas que trabajan en los tres poderes del Estado Nacional a recibir capacitaciones en temas de género y violencia contra las mujeres. Sánchez definió esas charlas como "un adoctrinamiento infundado y sin sentido".