Cuenta Invecq que, entre los meses de enero y marzo, el complejo cerealero y oleaginoso ingresó al país el récord de más de USD 7.900 M. En promedio, entre los años 2010-2020 para el mismo período, la liquidación de exportaciones sumaba unos USD 4.400 M. De modo que el 2022 arranca con un ingreso de divisas del agro de un 80% superior al promedio de la última década, y después de un 2021 que ya había sido récord. Es decir, que el sector crece sostenidamente va camino de un máximo en este año, superando los USD 32.800 M del año pasado.

Y esto ocurre por dos razones, por un lado, gracias al avance tecnológico, se ha dado la mayor cosecha de trigo de la historia con que cerró el 2021: 21,8 M de toneladas que dejaron un saldo exportable de casi 15 M. Y, por el otro, los precios de los commodities agrícolas en nuevos récords: Trigo a USD 10.30, así los futuros del trigo CBOT suben un 48.6%; Maíz a USD 7.4150, y sus futuros CBOT suben un 33.9% y Soja a USD 16.73, con futuros CBOT subiendo un 16.3%.

Pero aun con estas entradas de divisas que coactivamente se apropia el Estado, sus cuentas externas no lucen holgadas. De hecho, durante el primer trimestre del año el BCRA perdió unos USD 50 M de reservas. Lo que viene a demostrar que la represión al mercado está resultando contraproducente y, así, se están consumiendo los dólares que ingresan por las exportaciones aún con un estricto control de cambios y múltiples trabas a las importaciones.

Veía en La Rural como un criador de caballos realizaba una “Doma Inteligente”, esto es, en lugar de domar a los animales como se hacía antiguamente a los rebencazos, ahora se doma de manera “racional”, sin violencia, obteniendo resultados muy superiores. Como todo en el cosmos: para obtener buenos resultados, toda acción debe ser el resultado natural y espontáneo de las partes involucradas, y nunca deben ser forzadas.

En Confederaciones Rurales Argentinas estiman que la intervención de los mercados de exportación genera menos divisas. Por caso, el cierre temporario de la Declaración Jurada de Ventas al Exterior (DJVE) de harinas y aceites de soja, vigente del 13 al 21 de marzo, representó un costo de oportunidad estimado en por lo menos USD 10,4 M, si se considera que los precios FOB cayeron entre esos días.

En cuanto al aceite de soja, al momento del cierre del registro de exportaciones sólo se habían declarado 125.000 tn, equivalente al 2,3% del volumen proyectado a exportar en la campaña, cuando durante marzo normalmente se registran DJVE por el 4,3% del volumen que se exportará. Así, tomando como referencia esta media histórica, 102.318 tn habrían sido declaradas de no haber existido la restricción. Como entre el 14 y el 21 de marzo los precios del aceite de soja cayeron de USD 1.760/tn a USD 1.675/tn, el costo de oportunidad por tener cerrado el registro ascendería a USD 8,7 M.

De harina de soja, en marzo normalmente se registran en promedio DJVE por 4,26% del volumen total a exportar en la campaña, pero al momento del cierre sólo se llevaba declarado 3,9%. O sea que unas 87.800 tn se hubiesen declarado de no haber habido limitaciones a las exportaciones. Durante los días que estuvo cerrado el registro, los precios FOB de la harina cayeron de USD 567/tn a USD 547/tn, por lo que el costo por no haber podido realizar ventas externas ascendería a USD 1,75 M.

Por cierto, mientras los gobiernos, con sus discursos demagógicos se rasgan las vestiduras en su “lucha contra el hambre”, las cuarentenas y ahora las sanciones “contra Rusia”, están provocando un aumento de los precios de commodities agrícolas lo que se traduce en que, según la FAO, el costo actual de los alimentos en el mundo está tocando un máximo histórico. Y esto se plasma en un aumento del hambre de cientos de millones de personas, sobre todo en los países más pobres.

Obviamente todo esto tiene una incidencia directa en el IPC, las reservas del BCRA y, eventualmente, en la inflación, el exceso de emisión monetaria. Por tanto, es importante ver qué pasará con el dólar y el precio de los commodities.

Desde hace años el dólar estadounidense y el euro han sido las dos principales monedas de reserva, en tanto que China lleva mucho tiempo queriendo que el yuan desafíe al dólar en su condición de moneda de reserva. La posición del hegemónica del billete verde lo convierte en el mecanismo de fijación de precios de referencia para la mayoría de las materias primas. Así, en principio, una subida del índice dólar -comparación con una canasta de divisas- encarece las materias primas en otras monedas y a la inversa, los precios de materias primas se benefician con debilitamiento del dólar.

Pero debido a la alta emisión y ahora a las sanciones contra Rusia, hay movimientos importantes en el sentido de emanciparse respecto de la moneda estadounidense lo que debilitará la relación con los precios de las materias primas.

Índice dólar

Fuente: Barchart

Como muestra el gráfico, el índice del dólar se ha fortalecido desde 89.165 a principios de 2021 hasta el máximo más reciente de 99.425 en marzo de 2022, una subida del 11.5%. Ahora, este índice en rigor no es buen indicador de la inflación desde que se refiere a una canasta de monedas que también tienen exceso de emisión.

Así, quizás, evaluar al dólar frente a los precios de las materias primas podría ser una mejor guía para medir su fortaleza o debilidad. Desde los máximos de enero de 2021, las siguientes materias primas han experimentado importantes ganancias porcentuales: petróleo crudo a USD 107.30, y los futuros del crudo NYMEX han subido un 99%; el oro a USD 1.934, y sus futuros COMEX bajan un 1.3%; Cobre a USD 4.74, y sus futuros COMEX suben un 27.4% y el gas natural a USD 5.53, con sus futuros NYMEX subiendo un 90.8%.

En los últimos 15 meses, la fortaleza del dólar sólo ha provocado un ligero descenso del precio del oro -reserva de valor clásico por excelencia- desde el máximo de enero de 2021. La conclusión comparativa es que la mayoría de los precios de las demás materias primas han subido considerablemente durante este periodo a pesar de la “fortaleza” -en comparación a otras monedas- del índice dólar, lo que significa que han subido aún más en las divisas que componen el índice.

Un dólar más débil presionaría al alza los precios de las materias primas, encareciéndolas o, mejor dicho, las materias primas se cotizarían a mayores precios dado un dólar devaluado, inflacionado.

Todos los analistas están pendientes de este miércoles 6 de abril, cuando se publiquen las actas de la reunión de marzo del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), de la Fed, ya que darán una idea de lo agresiva que puede ser la autoridad monetaria, en el futuro, y de sus posibles planes para reducir su balance. Estas actas proporcionarán al mercado las pistas y la información necesarias para decidir si el dólar caerá más o, por el contrario, subir aún más.

Por cierto, en esta carrera por convertirse en reserva de valor, China está en las etapas finales de las pruebas de su yuan digital, lo que convertiría a la moneda china en el primer instrumento cambiario importante en adoptar la tecnología fintech y blockchain. Aunque, por cierto, adolece de la principal característica del Bitcoin (BTC) y otras crypto, esto es que los emisores -“mineros”- son independientes, descentralizados y anónimos.

Y hablando de emisión de BTC, el pasado 1 de abril, gracias al trabajo de los “mineros” se llegó a la marca de 19 M de “monedas” en circulación. Lo que representa el 90,5% del total posible que está intrínsecamente limitado a 21 M. La importancia de la escasez de BTC es, precisamente, una protección contra los gobiernos que imprimen y emiten sin cesar, haciendo que el dinero FIAT pierda cada vez más valor.

De hecho, ya hay muchos que empiezan a preferir al BTC frente al dólar y lo cambian. Como caso reciente y notorio, con el fin de comprar más criptoactivos, Macrostrategy ha acordado con Silvergate Bank un préstamo de USD 205 M, que vencerá en marzo de 2025 y que estará avalado con el equivalente a USD 820 M en bitcoins. Es decir, la garantía que ha solicitado el prestamista dada la inestabilidad de las cripto, es cuatro veces superior a la cuantía del préstamo, lo que lo protegería frente a una caída de hasta el 75% del valor de la criptodivisa.

Y hablando de minería, cuenta elEconomista.es que el staking es el próximo gran negocio. Y consiste en que, cuantas más criptomonedas se apueste, más probabilidades de validación -“emisión”- ya que este método premia a los usuarios en función del número de criptomonedas con el que respaldan a la blockchain. En la actualidad, tanto bitcoin como ether dependen de que los mineros completen complejos rompecabezas para validar las transacciones y crear nuevas monedas. Este proceso se conoce como proof-of-work y requiere una enorme cantidad de energía.

Ahora, mediante staking que se basa en la proof-to-stake, alternativo y más eficiente que la proof-of-work algunos inversores ya están obteniendo una rentabilidad anual superior al 1.000%, como en el caso de Titano, al mismo tiempo que generan cuantiosos ingresos pasivos. Otras, como Solana o Polygon, ya funcionan con el proof-of-stake y están obteniendo rentabilidades anuales del 5,8% y el 27,18%, respectivamente.