“Lo que se necesita es tener un plan económico".

 “Cada vez que hay crisis importantes y se mantienen en el tiempo, el cambio de figuras ayuda a que las expectativas mejoren”.

“El presidente tiene que dar muestras de conducción y de un cambio, principalmente  en el grupo que lo rodea, porque el factor confianza ha sido derrochado”.

“Para poder salir de la crisis hace falta un gran acuerdo político”.

Estas frases, no son recientes, eran las que se escuchaban en septiembre del 2018 luego de la corrida cambiaria que llevo el dólar a superar la barrera de los 40 pesos. Eran tiempos del gobierno de Mauricio Macri. El final es conocido: el entonces presidente no efectuó giros significativos en sus políticas y el masivo apoyo del Fondo Monetario Internacional no alcanzó para encausar a los mercados.

Ahora la situación económica no es la misma, pero tiene un común denominador con ese momento: la crisis de confianza. Los empresarios y la gente en general manifiestan no tener en claro cuál es el rumbo económico.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, sostuvo que su programa se haría explícito cuando se conociera el proyecto de presupuesto 2021. Esta iniciativa se difundió días atrás y recibió halagos por parte del oficialismo, pero también generó más dudas que certezas en no pocos economistas.

Uno de los analistas más consultados de la City se preguntaba ¿cómo será posible que el año que viene se logre financiar el 60% del déficit fiscal (es decir nada menos que 2,7 puntos del PBI) con emisión del Banco Central y al mismo tiempo tener una inflación de sólo 29%?”.

Otros, como el ex ministro de Economía del final de la gestión anterior, Hernán Lacunza, señalan la inconsistencia que supone pretender acumular reservas en divisas aumentando las exportaciones cuando las empresas no son competitivas por la elevada carga impositiva que impone el Estado. Y, agrega, en lugar de reducir tributos, se piensa en el Estado como motor de la actividad en momentos en que su peso llega a 43% del PBI, el doble del que tenía en 2004.

La credibilidad del jefe del Palacio de Hacienda también curiosamente, se vio afectada tras la renegociación de la deuda externa con los acreedores privados, pese a haber logrado un acuerdo con el 99% de los bonistas.

La desconfianza en el país llevó a que los títulos argentinos lleguen a rendir hasta 15% anual, una tasa que supera al mayor riesgo de los países africanos (República del Congo).

También le jugó en contra a Guzmán la desafortunada expresión en cuanto a que iba a “sarasear”, según dijo antes de exponer los lineamientos del presupuesto en el Congreso -captada por los micrófonos-.

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Insolito: Martin Guzman: "Ahora empiezo a sarasear"

El ministro se refirió de esta forma jocosa a la necesidad de hacer tiempo hasta que se conectara el power point para comenzar a hablar, pero se interpretó que se proponía sarasear (chamuyar o sanatear), es decir engatusar sobre los números del presupuesto. En otras circunstancias no hubiera tenido importancia, pero tuvo repercusión en un contexto de descrédito de la dirigencia.

Por “suerte” para el ministro, el episodio quedó tapado por un escándalo mayor en la Cámara de Diputados: la transmisión en directo del legislador Juan Emilio Ameri (Frente de Todos, Salta)  besando uno de los pechos de su pareja en plena sesión.

El espectáculo no fue pornográfico por la escena en sí, sino porque revela la inmoral falta de dedicación que deberían prestar los legisladores a su tarea, y más en estos críticos momentos.

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La demoledora pregunta de Débora Plager a Juan Améri

Renuncias

Aunque en público lo nieguen, en los pasillos oficiales se comenta que las diferencias son marcadas entre el titular del Palacio de Hacienda y el titular del Banco Central, Miguel Pesce.

Se dice que ambos habrían presentado sus renuncias y quien intercedió para que Guzmán no haga sus valijas rumbo a Estados Unidos fue la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Otra persona que juega un rol de “mediadora económica” es Cecilia Todesca, una funcionaria cuyo rol y valoración positiva dentro del gabinete crecen día a día.

También Sergio Massa va ocupando un rol más relevante en el gobierno. Este viernes, por ejemplo, almorzó con Guzmán para conversar sobre como restaurar la confianza de la gente. “Para construir confianza es central lo que se muestra en el Presupuesto: números reales”, señalaron fuentes oficiales.

Volviendo a las diferencias entre Pesce - partidario de prohibir directamente la venta de los 200 dólares para atesoramiento- y la posición de Guzmán -que consideraba inconveniente cerrar más el cepo- dio lugar a una suerte de “hibrido” con la forma de una compleja madeja de regulaciones que, si bien no prohíbe la compra de dólares para ahorro, si la encarece y complica su acceso. Así, luego de conocida la medida, hubo en la práctica un virtual feriado cambiario de casi 6 días.

El gabinete económico ampliado del Gobierno y un intercambio entre Todesca y Alberto Fernández

La causa fue que la ANSES se negó a darles a conocer a los bancos el listado de beneficiarios, información necesaria para determinar quiénes están excluidos de la compra de divisas. Finalmente el Banco Central destraba el tema al ser  encargado de proveer la información a las entidades financieras) dejando en evidencia tanto la impericia para implementar las medidas, como la falta de una autoridad que coordine y resuelva con celeridad.

El costo fue acentuar la incertidumbre del público, según señalan con reserva los banqueros y apuntan, en ese sentido, que se ha registrado un aumento en los pedidos de turnos para retirar depósitos en divisas.

Justamente el viernes el presidente tuvo que salir a desmentir rumores de corralito, corralón o más cepo “no hay nada de eso, no estamos vislumbrando nada de eso, ni creo en nada de eso. Como tampoco creo en el cepo. El cepo lo heredé, no lo dispuse yo”, enfatizo de esta manera con la intención de despejar temores.

Urgencias

El problema más urgente que enfrenta el Gobierno es la necesidad de frenar la pérdida de divisas que viene sufriendo el Banco Central y que ha llevado a que las reservas en poder de la entidad se encuentren en niveles mínimos. Y estabilizar, de esta forma, la cotización de los dólares alternativos y cerrar la brecha que los separa de la cotización oficial (superior a 80%).

La opinión del ministro Guzmán es que se trata de movimientos especulativos, que el tipo de cambio en el actual nivel es competitivo y que los mercados tenderán a aquietarse, según trascendió en el Palacio de Hacienda.

Cabe señalar que, junto con la vicejefe de Gabinete, Cecilia Todesca, Guzmán es el funcionario que más escucha el presidente en materia económica, según se señala en la Casa Rosada.

Por esta razón, interpretan en el mercado, es que el Banco Central no tomó medidas a su alcance para regular el mercado de cambios, como podría haber sido subir la tasa de interés o intervenir en el mercado de bonos.

Cecilia Todesca, Martín Guzmán y Santiago Cafiero

Otros economistas descreen que la situación sea estable. Por caso, Emanuel Álvarez Agis, ex viceministro de Economía, acaba de publicar un informe en el que critica a las últimas medidas de control cambiario.

“Los incentivos al ahorro en pesos por parte de las personas físicas siguen brillando por su ausencia y, aunque se fijen restricciones a la compra de dólares, lo más probable es que la demanda de divisas se mantenga firme y, en el peor escenario, se activen ciertos monstruos que permanecían dormidos, sobre todo, los depósitos en dólares”, afirma  Álvarez Agis.

“Si no se abre el diálogo y se refresca el gabinete nos encaminamos a una crisis muy seria”, evalúa el economista Guillermo Rozenwulcen, ex secretario de la Pequeña y Mediana Empresa a fines de los noventa.

Lo paradójico es que el país está sufriendo una carencia de dólares en momentos en que las condiciones internacionales juegan a favor, según coinciden los analistas.

Tras la renegociación de la deuda con los privados, están mejorando los precios de las exportaciones y en el mundo sobra liquidez.   

Pero, como contracara, el Gobierno perdió en los últimos 9 meses cerca de la mitad de las reservas líquidas que recibió y se encuentra con que no hay muchas puertas donde golpear para reponer rápidamente la liquidez.

Se habla del swap de China, aunque algunos sostienen que solo es aplicable para pagar las importaciones de ese país. Otro un préstamo sobre las reservas de oro.

También hacerse de dólares vía el campo. Los productores tienen todavía sin vender unos 10.000 millones de dólares en soja, según estimaciones del sector. Una de las alternativas sería que las cerealeras aceleren las liquidaciones. Sin embargo, en el gobierno solo admiten que tiene un “fluido dialogo” con el sector.

En tanto el FMI confirmó que se avanza en las negociaciones con Argentina, de todas maneras, el apoyo de Estados Unidos y Europa para llegar rápidamente a un acuerdo está en duda.

En el caso de los Estados Unidos, al rechazo de Argentina al candidato norteamericano, Mauricio Claver-Carone como presidente del BID se sumó las quejas de empresas norteamericanas por las restricciones impuestas por el Gobierno al giro de divisas para atender sus compromisos financieros. Este tema también generó malestar en diversos países de la Unión Europea.  

De la misma manera que la administración Trump jugó decididamente a favor de la gestión de Mauricio Macri favoreciendo un monumental crédito de 57.000 millones de dólares por parte del FMI para el país, ahora en el sector empresario se teme que el poder norteamericano juegue en contra del gobierno de Fernández.

Por el momento, en el gobierno no se habla de cambios de gabinete y, más aún, se muestran confiados que el rumbo económico es el correcto descartando los pronósticos pesimistas.

Quizás, comparten la mirada del economista Víctor Becker, ex director del INDEC, quien contó que viendo los monólogos de Tato Bores los años 60,70,80 o 90 recurrentemente se planteaba que “el país estaba al borde del abismo” y que siempre se terminó saliendo. De ahí que abrigó la esperanza que también en este caso se pueda remontar la situación.

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Tato Bores 1962 - Dólar