Las jineteadas y domas son actividades de fuerte arraigo en diversas localidades del interior, pero cada vez más cuestionadas. En las últimas semanas se impulsaron cautelares y amparos para frenar este tipo de eventos tradicionalistas en la provincia de Santa Fe. Días atrás, la jueza Civil, Comercial y Laboral de Esperanza, Virginia Ingaramo, denegó una cautelar contra el 10° Festival de Jineteada y Chamamé en la localidad de Esperanza.

Ingaramo no hizo lugar a la medida cautelar y ordenó al municipio local que "proceda al estricto control del cumplimiento de las normas sanitarias" que garanticen el bienestar de los animales involucrados. Para así decidir, la jueza consideró un informe de la Facultad de Ciencias Veterinarias –Universidad Nacional del Litoral- que avaló las jineteadas alegando que no estaba acreditado el daño.

Esta causa fue impulsada por la abogada animalista, Natalia Pallavicini, el abogado constitucionalista Domingo Rondina y la Asociación Protectora de Animales en Santa Fe. En mayo último habían logrado la suspensión de un festival con jineteada en la localidad de Providencia.

Tras este revés se presentó un nuevo amparo judicial, esta vez contra la jinetada que organiza la propia Comuna en San Jerónimo del Sauce, programada para el próximo 10 de julio. "No importa si rechazan mil causas. Nuestro deber ético es seguir planteando a la Justicia su deber de evitar la crueldad. El futuro nos pertenece junto (no contra) los demás animales", aseguró Rondina desde su cuenta de Twitter.

En diálogo con Data Clave, Pallavicini explicó que la práctica produce “daños a nivel físico y psicológico” en los caballos. “Los colocan en un espectáculo público, con música y gente gritando. El caballo siente mucho temor y miedo”, destacó y advirtió que los animales “corcovean” porque quieren sacarse a quien consideran su depredador, es decir, el jinete.

"La jineteada es una actividad que per sé por el grado de violencia que se ejerce contra el animal y la forma mediante la cual se materializa dicha violencia, genera riesgos y perjuicios innecesarios”.

Estos animales son expuestos a lesiones, golpes, miedo, estrés, ulceras de piel y heridas sangrantes producto de las espuelas y los rebenques, según las organizaciones que protegen a los animales. “Acompañamos informes que dan cuenta del sufrimiento al cual son sometido los caballos en una jineteada", detalló.

Para la letrada, los caballos son sometidos a una situación de sufrimiento, lo que se enmarcaría dentro de la Ley 14.346 de Malos Tratos y Actos de Crueldad a los Animales la cual penaliza los actos de “crueldad”.

Los organizadores, por su parte, argumentan que la actividad es parte del acervo cultural argentino y que implica un medio de vida para muchas personas. En 2019, el entonces diputado de Cambiemos Gabriel Alberto Frizza presentó un proyecto para regular estos eventos y declararlos "deporte" a nivel nacional, algo que ya existe en la provincia de Córdoba.

"Es indudable que en la actualidad estamos asistiendo a cambios en la manera de concebirnos como humanos y de pensar a los animales y la naturaleza. Estas nuevas formas de mirarnos y de mirar a los otros, sucede en parte por los aportes de las distintas disciplinas y en especial de las científicas, que ciertamente nos han “obligado” a replantearnos e interpelarnos como nos constituimos como humanos y el tratamiento que le damos al resto", concluyó la presentación judicial.