La predisposición de la población a aplicarse la vacuna contra el COVID-19 aumentó de forma considerable en la última medición de febrero, y en el mismo sentido se redujo la cifra de entrevistados que cree que es poco o nada probable que se la dé, según varias consultoras que miden la opinión pública. 

La muestra de confianza se desprende del dato que indica que la proporción de la población dispuesta a vacunarse trepó de 53% en noviembre a 70% en febrero, según diversos estudios de opinión pública. 

La última medición de Aresco muestra que en febrero el 71,1% de los entrevistados se vacunaría sin dudar, con un salto de casi 15 puntos porcentuales con respecto a enero (56,4%). En cambio, sólo el 22,3% considera que es poco o nada probable su aplicación, representando una caída similar (37,4% en enero).

Consultora de Aresco
Consultora de Aresco

En la publicación de la consultora Zuban, Córdoba y Asociados, el porcentaje de personas que se darían la vacuna contra el COVID-19 se incrementó del 49,9% en enero al 69,2% en febrero, y al mismo tiempo el de quienes no se la aplicarían cayó de 27,6% al 16,4%. 

A su vez, una encuesta de Ricardo Rouvier & Asociados que indaga sobre el nivel de confianza en las vacunas contra el COVID-19 para controlar la pandemia arroja un crecimiento de 6,4 puntos porcentuales en febrero al alcanzar el 52,2% desde el 45,8% registrado en enero, mientras que la cifra de personas que no confían en ninguna de las vacunas cayó de 23,7% a 18,8% en el mismo lapso.

Según estudios de opinión pública, la vacuna Sputnik V, producida por el laboratorio Gamaleya, tiene la misma aceptación que las otras, y su aprobación creció por lo menos 20 puntos entre enero y febrero.