Un año y medio demoró el Gobierno en saldar una vacante que preocupaba a la pata científica del Frente de Todos. Se publicó en el Boletín Oficial este viernes y este lunes se hizo la entrega de llaves cumpliendo así con el último paso formal. Se trata de la designación de Adriana Serquis al frente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), órgano encargado, entre otras cosas, de asesorar al Poder Ejecutivo en la definición de la política nuclear.

El puesto era ocupado actualmente por Osvaldo Calzeta Larrieu, nombrado por Mauricio Macri en septiembre de 2016. Su permanencia en el cargo se extendió más de lo deseado, en parte, por las diferencias en el Gobierno y en el CNEA respecto a quién debía sucederlo. 

Eran dos los candidatos que picaban en punta. Por un lado, Mauricio Bisauta, que fue vicepresidente de la CNEA durante la gestión de Cristina Kirchner y que en los años macristas fue presidente y vicepresidente de la Empresa Neuquina de Servicios Industriales (ENSI). Por el otro, y con el respaldo de la ATE-CNEA, entre otros sectores, figuraba Andrés Kreiner, que actualmente se desempeña como Subgerente de Tecnología y Aplicaciones de Aceleradores en CNEA.  

Pero esta vez la disputa se saldó con una carta tapada: la barilochense Adriana Serquis. El curriculum de Serquis incluye un doctorado en Ciencias Físicas, estudios en el Instituto Balseiro y en la UBA. Actualmente se desempeñaba como investigadora principal del CONICET, presidenta de la Asociación Argentina de Cristalografía (AACr) y profesora titular de Química en la Universidad Nacional de Río Negro.

La designación de Serquis se publicó el viernes, este lunes arribó por primera vez al despacho de la CNEA

Otros apuntes en su trayectoria marcan que en 2014 ganó el Premio Nacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”, convirtiéndose en la primera investigadora en ser reconocida por el estudio de la nanotecnología. Produjo más de cien publicaciones en revistas con referatos, cinco capítulos de libros y tres patentes. 

Al recorrido científico que trazó durante todos estos años, Serquis lo acompañó con la militancia feminista. Al recibir el premio L´Oreal-Unesco, la científica destacó que “si bien es mucho más fácil ahora, aún persiste la idea de que lo más tecnológico no está asociado a las mujeres”, sostuvo que “hoy hay más mujeres trabajando en el área de nanotecnología”, y que “las mujeres seguir explorando nuestras cualidades femeninas y maternales para el desarrollo de una ciencia que busca el bien común por encima del éxito personal”. Esta campaña Serquis la profundizó desde el Colectivo Las Curies, que representa a mujeres de la ciencia y tecnología en Argentina.

Pero la militancia no se agota ahí. Tras conocerse su designación, llamó la atención una publicación del dirigente Juan Grabois vía Facebook, en la cual celebró el nombramiento pero también destacaba que se trataba de una “militante del pueblo pobre”. Se debe a que Adriana milita en el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), organización que lidera Grabois. 

“Durante la pandemia puso los laboratorios del Centro Atómico Bariloche al servicio de los más humildes ya que logró elaborar Alcohol en gel, hidroalcohol y sanitizantes que se donan a comedores y merenderos del «Alto» de Bariloche", destacan desde la organización social. Pero otro punto que destacan fue su trabajo al frente del Departamento de Caracterización de Materiales del Centro Atómico Bariloche “desde donde dirigió las pericias que el juez federal Gustavo Villanueva le encomendó para analizar muestras de 11 individuos involucrados en el operativo de desalojo que terminó con la vida de Rafita Nahuel Salvo en noviembre de 2017”.

Fue justamente este hecho el que le valió cierta mediatización a Serquis. La investigación realizada por el Centro Atómico confirmaron que los prefectos del Grupo Albatros “dispararon balas de plomo”, como la que mató a Rafael Nahuel, de 21 años, en la desocupación del predio de Villa Mascardi en 2017. 

Tras esta revelación, Serquis reconoció que habían sufrido “interferencias durante nuestro trabajo, ya que nos sorprendían artículos periodísticos que hablaban de resultados cuando no habíamos terminado ni hecho ningún informe”. Ante esta situación, la Asociación Física Argentina (AFA) y trabajadoras y trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) manifestaron también su respaldo “a la actuación de la investigadora y rechazo a la desacreditación mediática”.

Rol clave

Más allá de sus antecedentes, Adriana ocupará un rol clave. La urgencia que había en sectores del Gobierno de acelerar la designación se debe al aporte que la CNEA pueda ofrecer en las negociaciones que el país lleva adelante con la República Popular de China. 

La carpeta de acuerdos incluye la posibilidad de avanzar en la construcción de dos centrales nucleares. El diálogo iniciado -y luego interrumpido- en 2015 proyectaba la construcción de dos centrales, una en base a la tecnología de origen canadiense “Candu” (reactor de agua pesada presurizada, que hoy Argentina está en condición de ofrecer recursos tecnológicos) y una segunda en base a tecnología china “Hualong” (reactor de uranio enriquecido, que el país aún no está en condiciones de aportar, pero sí podría en el mediano plazo). 

En sectores que respaldaron la designación de Serquis sostienen que avanzar en la construcción de una central nuclear en base a la tecnología “Hualong” puede ser un retroceso en materia de soberanía energética. No obstante, ese es el proyecto que hoy parece más cerca de concretarse. 

El embajador de Argentina en China, Sabino Vaca Narvaja, reconoció hace dos semanas en una entrevista a El Cronista Comercial que “se encuentran adelantadas las gestiones para avanzar con el proyecto de la IV Central Nuclear. La central contará con tecnología Hualong, una de las más avanzadas del mundo. Esta obra permitirá a nuestro país continuar diversificando la matriz de generación de energía y generará cerca de 7 mil puestos de trabajos directos”. 

La designación resuelta por la Secretaría de Energía y firmada por el presidente Alberto Fernández, representa un desafío para Adriana Sarquis, que llega con el respaldo del kirchnerismo a ocupar un cargo que hasta ahora ostentaba, curiosamente, el macrismo.