Hijo del histórico dirigente socialista, Guillermo Estévez Boero, Enrique cuenta en su haber con un largo camino en la política. Llegó a la Cámara de Diputados en diciembre de 2019. A sus 37 años tiene muy en claro que los debates vacíos no conducen a buen puerto. Es un gran militante de los acuerdos y consensos.

Como único legislador nacional del Partido Socialista, resalta la "posición histórica" del movimiento en favor de la legalización del aborto (debate que se dará en el Congreso el próximo jueves) y de "la lucha feminista" encabezada por Alicia Moreau.

En una entrevista exclusiva con Data Clave, el dirigente sub-40 dialogó sobre actualidad, recordó a su padre, a quien "le dolería lo que pasa en Argentina" y destacó a Raúl Alfonsín como un político de "primer nivel, en términos de valores y conductas frente a su pueblo".

 

Data Clave: ¿Qué balance hacés de tu primer año como diputado nacional?

Enrique Estévez: Fue un año de muchas cosas nuevas y también muy atípico. De mucho aprendizaje desde el punto de vista de la dinámica legislativa y de muchísimo trabajo, porque comenzó un nuevo gobierno. Nos tocó una realidad nueva, como es la pandemia y la complejidad que agregó a la situación de gravedad preexistente de nuestro país. Desde nuestro lugar trabajamos lo más cerca posible de los sectores sociales, productivos, gobiernos locales de mi provincia y con los que particularmente necesitaron de un acompañamiento y ayuda del Estado. También con frustraciones.

DC: ¿Por qué?

EE: Uno hubiera esperado que desde un punto de vista de la política se tenga otra dinámica, de mayor capacidad de entendimiento, de análisis común, de desafíos comunes en una situación tan extrema como la que estamos viviendo. Eso no se dio. Seguimos bajo la dinámica de siempre de la confrontación en la cual te lleva como método fundamental de construcción política a la grieta y también a repetir permanentemente respuestas de siempre para problemas viejos, pero sin capacidad de visualizar un futuro diferente.

DC: Desde el interbloque Federal, ¿cómo se vivió el debate de la quita de la coparticipación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires?

EE: El interbloque tiene sus particularidades, obviamente. Lo constituimos como una estrategia legislativa de sostener una propuesta que sea propositiva para estos debates que entendemos que son absolutamente vacíos, que proponen la grieta. En ese sentido, varios integrantes del interbloque pensamos que fue el tratamiento de un acuerdo, que no es un acuerdo, en el Congreso, sin determinar algunas cuestiones, como por ejemplo, cuánto efectivamente fue y es el costo de la transferencia de la policía a la órbita del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Estamos en un momento en el cual el federalismo que está establecido en la constitución se hace de un nulo cumplimiento. La Ciudad de Buenos Aires tiene una cantidad de recursos que difícilmente tenga otra provincia. En ese sentido es un debate que genera tensión permanente en la dinámica de los gobiernos provinciales y el nacional. Cada una de esas decisiones se tiene que tomar en el marco de una mayor transparencia y mayor legitimidad.

DC: ¿Sentís entonces que no hubo claridad al plantear el tema?

EE: La transparencia no estuvo. Todavía al día de hoy no sabemos efectivamente cuánto es el costo que tienen los servicios de seguridad que le traspasó el Estado nacional al gobierno porteño y fundamentalmente no existió ese acuerdo como tal. Nunca hubo un visto bueno de parte de las dos puntas de esta discusión. Con lo cual, lo vivimos con preocupación. No participamos de ese debate con esas reglas: estar a favor o en contra de darle plata a la Cuidad de Buenos Aires no nos parece que sea la forma de encararlo. Es una nueva oportunidad perdida para poder discutir en la Argentina un federalismo que efectivamente deja mucho que desear.

DC: ¿En el tratamiento del "impuesto a la riqueza" también te quedó esa sensación?

EE: El "impuesto a la riqueza" lo circunscribimos en una decisión extraordinaria, en un momento extraordinario que es el de la pandemia, que ha sobreexigido a todos los estados en el mundo. Particularmente al estado argentino lo agarró en una situación de muchísima debilidad. En todo el mundo se han tomado decisiones extraordinarias en pos de afrontar una coyuntura. Esa decisión creemos que conceptualmente es correcta. Frente a una crisis donde tenés un 50% de pobres y entre un 50 y 56% de niños, jóvenes y adolescentes por debajo de la línea de pobreza, ¿a quién le vas a pedir un esfuerzo si no es a los que más tienen? Se suma a una situación que es la desconfianza, ¿a dónde van los impuestos que se pagan?, la poca transparencia que hay en la administración pública. En un momento de crisis eso genera un debate que es por lo menos tenso.

DC: Vos apoyaste el proyecto…

EE: Acompañamos con una mirada propia y sin la posibilidad de ejercer modificaciones que hemos querido, como por ejemplo que se destine un 25%, que es el porcentaje más alto de lo recaudado por este aporte extraordinario, a la exploración convencional y no convencional de pozos de gas. Eso nos parece que es una definición anacrónica porque el futuro de la energía va para otro lado. No es estratégico y no tiene nada que ver con las urgencias de tipo sociales, que son las que más preocupa en Argentina.

DC: ¿Cuál será tu voto respecto a la Interrupción Voluntaria del Embarazo?

EE: El partido socialista tiene una posición histórica que es estar a favor. Tenemos una larga historia ligada a la lucha del feminismo en nuestro país. Nuestra compañera Alicia Moreau fue una de las principales impulsoras de todas las luchas del feminismo desde principios del siglo XX con otros actores, como es el caso de Eva Perón. No hay una mirada de una salud pública integral sin contemplar el aborto legal, porque hay cientos de miles de mujeres en Argentina que se hacen abortos y miles de mujeres que son internadas todos los años por complicaciones de aborto clandestino. Ni hablar de las cientos de mujeres que mueren por año. El Estado no debe ser ajeno a esa realidad. La política tiene que tomar una decisión independiente de las distintas subjetividades que cada uno tenga como persona y de sus creencias, porque tiene que ver con un derecho humano que se vulnera, a decidir sobre su propio cuerpo. Es importante que sea aprobado.

 

 

DC: ¿Qué crees que opinaría tu padre sobre la actualidad de la Argentina?

EE: Él siempre manifestaba que cuando era joven había leído a un autor que planteaba que la Argentina le dolía. Siempre le quedó eso en la cabeza y lo decía. ¿Qué querrá decir? Muchos años más tarde, ya teniendo algún grado de consciencia mayor, entendió eso. Si bien Argentina tiene crisis recurrentes, estamos en un momento en el cual uno hace un balance también de nuestro proceso democrático desde el 83 a la fecha y ve como lamentablemente en nuestro país hay cuestiones básicas de la realidad que podrían estar resueltas y que se han transformado en problemas estructurales. La dinámica política de la actualidad se basa más en la confrontación que en el acuerdo y hace que no se pueda construir en torno a esos cinco o 10 problemas estructurales. Creo que obviamente le dolería lo que pasa en Argentina como país, porque estamos en una situación que si seguimos insistiendo con las mismas respuestas va a ser muy difícil encontrar una salida.

DC: ¿Y sobre la clase política?

EE: Siempre planteó la necesidad de que los políticos fueran fieles representantes en términos también de su calidad de vida y de su conducta hacia el pueblo al que representan. Sería muy crítico, como lo fue en su momento durante la década de los 90, cuando la política no mostraba austeridad, mesura, transparencia, honestidad, responsabilidad al momento de manejar lo público. Esas cosas en la dirigencia política de nuestro país, cuando uno hace un balance desde el 83 en adelante se rescatan íntegramente a pocos gobiernos o políticos de máxima responsabilidad que hayan actuado de esa manera.

DC: ¿Cómo quién?

EE: Raúl Alfonsín, cuesta mucho encontrar a otros de ese primer nivel, en términos de valores y conductas frente a su pueblo. Independientemente de los resultados de las gestiones, Argentina necesita liderazgos que representen un ejemplo de tipo. Eso falta.

DC: ¿Para cuándo la ley de humedales?

EE: Se presentaron varios proyectos que se trabajaron en la comisión de Recursos Naturales. Se logró confeccionar un proyecto que casi englobaba la mirada general de todo lo presentado. Eso hizo que se sacara un dictamen que todavía tiene que pasar por tres o cuatro comisiones más. Lamentamos muchísimo que el Presidente no haya optado por poner el proyecto a consideración en el cronograma de las sesiones extraordinarias.

DC: ¿Crees que las PASO se deben llevar adelante?

EE: Los sistemas electorales se tienen que analizar y debatir en un marco institucional de acuerdo y de consenso, porque son las reglas a través de las cuales nosotros legitimamos a nuestros gobernantes. No es un tema para discutir a través de la tapa de los diarios o de operaciones, sin que exista un ámbito de acuerdo en torno a eso. Un gran paso sería implementar desde el año que viene la Boleta Única papel como hay en Santa Fe. Ya presentamos un proyecto para eso.