Un día en el cual se puede fijar como el inicio del año fue el 19 de marzo, cuando el presidente Alberto Fernández declaró el aislamiento total para todo el territorio nacional. Aquella decisión, acompañada por gobernadores de todos los espacios, levantó la imagen del mandatario por encima del 70%, que tras nueve meses volvió a su lugar de origen, por debajo del 50%.

“Fue un número extraño, que se reforzó por la excepcionalidad de la pandemia y los primeros meses del gobierno”, señala Oscar Romano, director de Taquion. Pablo Knopoff, director de Isonomía, destaca que con ese número y ese acompañamiento Alberto “generó una sensación de amparo, que es algo pocas veces brindadas en la política, rompió una lógica de grieta”. Mientras que Diego Reynoso (el área de opinión publica de la Universidad de San Andrés) sobre esos primeros meses de gestión marca que ese respaldo comenzó a resentirse con el estiramiento de la cuarentena y, lo que Knopoff indica como “falta de certezas”.

Hay al menos dos quiebres, según los tres consultores que dialogaron con Data Clave, que acompañaron la caída en la imagen de Alberto Fernández. La primera fue Vicentin, y luego la reforma judicial. Ambas iniciativas que luego se frustraron o dilataron. Momentos que recordaban a épocas del kirchnerismo, y que alejaron a sectores no oficialistas que acompañaron los primeros meses de gestión, según la óptica de Romano. Desde ese momento, y ante la falta de resultados económicos y en la gestión de la pandemia, el Presidente fue perdiendo credibilidad, sostiene Reynoso. Para marcar esa falta de credibilidad, y según los números que maneja Romano del medidor social de Taquión, la desconfianza en la política creció 20 puntos desde el inicio de la cuarentena (está hoy en 71%). 

El 8 de junio Alberto Fernández anunció la expropiación de Vicentin

A la falta de resultados económicos, falta de resultados en la lucha contra la pandemia, y con eventos políticos que erosionaron la imagen del Presidente y tensionaron la relación con la oposición, se le sumaron las internas en el frente oficialista. Knopoff hace referencia a los dos diversos estilos entre la vicepresidenta y el presidente Alberto Fernández. Por un lado, Cristina Kirchner mantiene su liderazgo con “definiciones fuertes y claras, que le dan predictibilidad, pero a la vez excluye”; por el otro, “Alberto genera menos definiciones para tener menos exclusiones, pero si se complica la gestión aquellos que no excluye también se pueden ir”. El socio de Isonomía advierte que Alberto aún no encontró su identidad, pero para cubrir ese déficit será clave recuperar las certezas. ¿Qué camino tomará Fernández?  “Con estas definiciones apunta a conseguir un rumbo consensuado, a hacer del encuentro un resultado del gobierno, pero va a estar muy atado a cómo le va al país”, cierra el representante de Isonomía. 

La relación entre el Presidente y la vicepresidenta, una constante en el análisis político

Retomando las diferencias de liderazgo, Reynoso cuestiona las intervenciones de la vicepresidente que inevitablemente afectan al Presidente “pero Cristina tiene la legitimidad para hacerlo, porque es la accionista mayoritaria de la coalición”. 

En estos meses críticos, hubo otro factor relevante en el escenario político, que según Knopoff amenaza con romper la polarización instalada en los últimos años, y es el interés del electorado de “castigar” a los dos principales espacios, el frente de Todos y Juntos por el Cambio. Romano lo refleja en números, los espacios liberales (referenciados en Espert, Miley y López Murphy, entre otros dirigentes) alcanzaron hasta un 16% en intención de voto, expandiendo su fuerza en el interior del país. Este voto que puede castigar al principal frente opositor, porque “desde el punto de vista político y económico está más relacionado a sectores de Juntos por el Cambio” según Romano. La lejanía del votante con la política, sumado al discurso económico, puede potenciar a estos candidatos emergentes, según Knopoff. 

Los numerosos banderazos manifestaron el cansancio de un sector de la sociedad con la dirigencia política

No obstante, y al día de hoy, para no arriesgarse ante la dinámica del escenario local, los principales animadores políticos son el frente de Todos y Juntos por el Cambio. Y si bien hay tensión en ambos espacios, según Reynoso la unidad de cada coalición dependerá de lo que ocurra en la otra vereda. Si Juntos por el Cambio estalla en varias fracciones, lo mismo ocurrirá en el oficialismo. Romano, director de Taquion, indica que la construcción electoral del Gobierno dependerá primero de los resultados en la gestión y segundo en los posicionamientos de la oposición. El desafío próximo para el Presidente será, según Knopoff, “lograr cerrar la pandemia con una vacunación como la que anticipó, es una gran oportunidad, y luego empezar a conducir a los oficialistas pesimistas”. 

El éxito electoral del Gobierno estará atado a los resultados de la campaña de vacunación

Sin duda, el futuro del Gobierno estará atado a lo que ocurra con la campaña de vacunación contra el covid y lo que ocurra en el ámbito económico. Pero la campaña electoral y las urnas, interrumpirán temprano en el año con diversas contiendas en todo el país que irán marcando el ritmo político del 2021. A la espera al tipo de liderazgo que finalmente adopte el Presidente y al perfil que prefiera priorizar la oposición.