Una planificación de meses. Para la Justicia, Brenda Uliarte y Fernando Sabag Montiel comenzaron a poner en marcha el plan para asesinar a Cristina Kirchner el 22 de abril último cuando habría adquirido la pistola semiautomática, de acción simple, calibre .32 auto, marca Bersa, modelo Lusber 84, con la cual él gatilló dos veces a centímetros de la cabeza la vicepresidenta cerca de las 21 del jueves 1° de septiembre, cuando llegaba a su casa en la Recoleta.

En el acta que la jueza María Eugenia Capuchetti firmó ayer y por las cuales procesó a la pareja con prisión preventiva por tentativa de homicidio agravado, ese día comenzó en forma activa el plan que asesinar a la presidenta del Senado de la Nación.

"El día señalado Brenda Uliarte le indicó a un contacto identificado como “Serena” que había adquirido un arma de fuego. Concretamente, le dijo “si tengo un fierro lo compre porque mi ex está jede”. El mismo día también le informó esa circunstancia a otro contacto agendado como “Fran”, a quien le refirió “tranqui no va a pasar nada… es mío el fierro”", consigna la resolución.

El 4 de julio Uliarte se comunica con Agustina Díaz, también detenida, y a quien tenía en los contactos identificada como “Amor de mi vida” y le dice: "Voy con el fierro y le pego un tiro a Cristina… me dan los ovarios para hacerlo … el tema es como porque la vieja tiene seguridad”.

Brenda con la pistola.

Para la jueza, ya en esa fecha se inicia "el curso del plan al cual solo le bastaba definir las circunstancias de modo, tiempo y lugar de su ejecución, lo cual ocurrió posteriormente a partir de la inteligencia que tanto ella como Sabag Montiel realizaron en días previos al atentado".

Al día siguiente de hablar con Agustina, Brenda se comunica con otro contacto, de nombre Nacho, y le dice que “para limpiar Argentina hace falta que corra sangre… de poder se puede hay que encontrar la manera … no necesito pagarlo yo puedo serlo ... se usar un fierro, no soy francotiradora, pero algo es algo… hay que encontrar un hueco ser estratega”. El hombre le dice que estaba fabulando y que no hiciera nada de lo que le dice.

El 23 de agosto, Sabag Montiel y Uliarte mantuvieron una conversación en la que ya hablan de alquilar un departamento en Recoleta, con vista al departamento de CFK. Entonces la idea era dispararle, pero desde lejos. Hablan de llevar una seña para hacer una reserva y pagar el alquiler. Pero no hay referencias a cómo obtuvieron el dinero.

“No amor, laburamos esta semana y el sábado vamos y le dejamos una seña, ya fue…Alto depto ese de Recoleta amore, si vieras donde vive Cristina entendés, Cristina vive en Recoleta, estamos re cerca de la mina. La podemos hacer pija, eh…Si, hay que ir y pegarle un corchazo ¿Sabes que hace falta? Un francotirador, viste que la mina se pone en el balcón, hace falta ahí y pimba, un tiro en la cabeza, hacerla mierda…”, le dice Uliarte a Montiel, en un audio que le envía poco después.

El 27 de agosto habría sido el primer intento de matar a la vicepresidenta. Fue el día en que CFK habló en la calle a los militantes que se había congregado, en medio de un escenario que se improvisó en el momento.

 “No, ya se me… metió adentro y el escenario y el anfiteatro lo sacaron, y estuvo… le toqué la espalda a Axel Kicillof y se metió a un Toyota Etios eh y se fue, un quilombo, y ella está ahí metida arriba, pero no creo que salga así que ya fue, deja, voy para allá, no traigas nada”, le dice Sabag Montiel a Uliarte. Se entiende que la pistola la tenía Brenda, por eso le dice que no la llevara hasta allá.

Ese mismo día, Uliarte le escribe a Agustina Díaz: “Mandé a matar a la vice Cristina. No salió porque se metió para adentro. Una bronca te juro la tenía ahí. Los liberales ya me tienen re podrida yendo a hacerse los revolucionarios con antorchas en Plaza de Mayo basta de hablar hay que actuar. Mandé un tipo para que la mate a Cristi”.

Díaz le dice que si es cómplice del asesinato la van a buscar por todos lados, pero ella retruca diciendo que tiene pensado irse del país. “Tengo algo de money, conocidos. Me voy pero antes quiero hacer algo por el país”, asegura.

Con todas las evidencias recolectadas, la jueza concluye: "En función de la prueba señalada precedentemente se concluye que Sabag Montiel y Uliarte actuaron con el determinado designio de causar la muerte de la Vicepresidenta de la Nación Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, de conformidad al previo plan ideado entre ambos, siendo el medio empleado idóneo a tales fines y cuyo resultado no pudo ser alcanzado por razones ajenas a la voluntad de ambos, quedando el mismo en grado de tentativa".