Según pudo saber Data Clave, en el Gabinete económico esperan que la inflación de abril esté cerca del 6% con “riesgos” a que supere el 60% en todo 2022, muy lejos de las proyecciones que contempla el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (máximo 48%). En ese marco, en el Gobierno comienzan a mirar con preocupación los ingresos que sectores díscolos de la coalición señalan como determinante de cara a 2023. Desde 2017, los salarios se desplomaron 23,9%.

Los datos que manejan los funcionarios son similares a los que estarán publicando en estos días las consultoras con los cierres del cuarto mes. El propio ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, reconoció este fin de semana en una entrevista radial que el dato del cuarto mes “no viene bien” aunque afirmó que se verá una reducción en mayo.

El acumulado del primer cuatrimestre será el más alto desde la hiperinflación en 1991, algo que se vio también en el primer trimestre. Sí la nominalidad escala al 60% lo mismo sucederá con la variación anual. “Dada la dinámica actual, y con un abril que apunta a cerrar debajo de 6% pero arriba de 5%, parece poco probable que la inflación termine por debajo de 60% anual en 2022. Al igual que en el resto del mundo, aunque con características propias dada la dinámica previa, la salida de la pandemia y el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania, llevaron a la inflación un escalón más arriba”, analizó la consultora PxQ de Emmanuel Álvarez Agis

Por su parte, las paritarias vienen cerrando en torno a estos porcentajes, aunque siempre hay sectores que quedaron por debajo, en el orden del 45%. En el Gobierno señalan cada vez que pueden que el objetivo es mantener el poder adquisitivo de los ingresos, algo que luce difícil dado los incrementos en los costos de vida.

Heterogeneidades

Desde Eco Go resaltaron que en marzo los salarios Ripte, que son los formales estables, se ubicó en $121.220, lo que representó un incremento nominal mensual del 7,8% y del 18,1% acumulado entre enero y el mes analizado, por encima de lo que marcó la variación del IPC Indec para ambos períodos. Sin embargo, dentro de ese promedio existen dinámicas diferentes según el sector.

La tendencia del mediano plazo que consignó la consultora muestra algunos datos preocupantes. Desde el comienzo de la crisis cambiaria en el Gobierno de Mauricio Macri en mayo de 2018 hasta enero de 2021, los salarios registrados reales se desplomaron 23,9%. Eco Go precisó que, si bien la tendencia comenzó a revertirse a partir del primer mes del año pasado con una mejora del 5,7%, todavía se observa una caída de 14,7%.

Por otro lado, en base a las mediciones de salarios que realiza el Indec, que contempla registrados privados, públicos e informales, LCG detalló que “contra el máximo de noviembre de 2017, la pérdida de poder adquisitivo es elevada: un 22,9% en promedio. No sorpresivamente los más afectados son los trabajadores informales con una caída real del 33,7%”.

¿Otra caída?

En este marco, los analistas no son optimistas respecto a una posible recuperación del salario este año. “Frente a una inflación que se ubica en un escalón superior (65% estimado dic/dic), a pesar de estarse cerrando paritarias más cortas, anticipadas y concentradas, el poder adquisitivo de la población difícilmente muestre un alza en 2022”, apuntó Fundación Capital de Martín Redrado. 

“En efecto, prevemos que el sector privado registrado verificaría un descenso en su poder de compra del 0,8%, aquellos del sector público del 1,8% y los informales del 5,6%”, concluyeron.

Las dificultades que enfrenta el Gobierno para poder recuperar los ingresos, ciertamente en un contexto muy difícil, es la principal crítica que realiza el kirchnerismo. Por caso, Máximo Kirchner dijo este fin de semana en Baradero que el Estado debe intervenir porque para el desarrollo “nuestros pibes necesitan proteínas. Cómo voy a generar talento, inteligencia en cuerpos que desde chiquitos ya se alimentaron mal. Esto es lo que hay que entender”.