El primer ministro japonés Shinzo Abe, de 65 años, renunció este viernes a su cargo rodeado de especulaciones sobre su salud. "Como ya no estoy en condición de responder con confianza al mandato de los ciudadanos, he decidido que debería no seguir en el puesto de primer ministro", dijo en conferencia de prensa.

El máximo mandatario japonés venía realizándose chequeos médicos, pero tanto él como su círculo más próximo había señalado que no tenía problemas de salud preocupantes. "Me hice exámenes clínicos adicionales. Quiero hacer lo mejor que pueda para cuidar al máximo mi condición física", había dicho Abe en declaraciones recientes.

El lunes, el ahora expremier japonés, de 65 años, se convirtió en el líder con más tiempo en el cargo de forma ininterrumpida en la historia de Japón, con 2.799 días consecutivos al frente del Gobierno.


Los últimos controles médicos se dieron en medio de publicaciones periodísticas de un semanario japonés que indicaban que Abe había vomitado sangre y había generado crecientes especulaciones sobre su estado de salud.