Con el acuerdo de pagos al Club de París se cerró buena parte de la incertidumbre alrededor de la deuda. Todo se pasa al 2022. Pero lo que se cierra no es la cuestión de la deuda, que tendrá que seguir negociándose para evitar otro aplazamiento en marzo 2022, sino buena parte de la discusión hacia dentro de la coalición de gobierno que con esto trató de dar un mensaje de unidad. Ya no hay discusión acerca de cómo se utilizan los dólares: cancelar deuda o aumentar el gasto. 

Es interesante notar que parte de ese ordenamiento no surgió dentro del Gobierno, sino que obedeció a las exigencias de los acreedores. El cronograma de dos pagos repartido en dos años de USD 430 M está en línea con los desembolsos que Argentina tiene que realizar a China en esos plazos. Es una clara atención a los reclamos que hace unas semanas había dejado transcender el embajador de Japón, país miembro del Club de París. 

La aparente unidad del Frente de Todos contrastó con una semana donde en Juntos por el Cambio se empezó a reordenar el tablero. Pero por ahora no hay nada muy distinto de lo previsible: las elecciones de 2021 no alterarán la relación de fuerzas entre las dos grandes coaliciones, pero sí lo harán dentro de las mismas, algo necesario. 

En el oficialismo el mensaje de unidad es necesario: ayuda a ‘tranquilizar’ la economía (en lenguaje de M. Guzmán). De repente, muchas de las tensiones esperables para el período pre electoral desaparecen y hay una sensación de optimismo: alcanzan los dólares para contener la brecha y habrá un aumento ‘considerable’ de los salarios frente a los precios según lo informado por el Ministro en una entrevista durante la semana. 

Posiblemente los dólares realmente alcancen. Nuestra estimación es que hay un margen amplio, superior a los USD 5.000 M para utilizar en caso de que aparezca la ansiedad en el segundo semestre. Por otro lado, el dólar billete libre y los futuros empezaron a mostrarse más tomadores con subas importantes. Aún creemos que resta convencer a quienes busquen cobertura. 

En paralelo el viernes el FMI aprobará la emisión de DEG. Parte de esos fondos finalmente serán utilizados para impulsar la demanda y expandir fuertemente el gasto, parte se destinará a pagar los USD 1.800 M al FMI de vencimiento en septiembre, pero el alivio en las reservas gracias a posponer el pago al CdP dará margen sobre el programa en dólares del Gobierno.

Respecto a la cuestión salarial, reapertura de paritarias sin techo es lo que avala el Gobierno, pero, aún así, los aumentos son marginales frente al 50% de inflación que esperamos para el 2021 (una proyección que contempla registros algo por debajo del 3% mensual en los próximos meses). Dinamizar la economía vía salarios es difícil en un contexto de 4 años de caída consecutivas del salario y de 3 años de caída de actividad. 

Nada nuevo bajo el sol de cara a las legislativas. Un horizonte mucho más claro de aquí a noviembre, pero aún con muchas (muchísimas) dudas sobre qué pasará en 2022. Entre ellas, cómo se conciliará Argentina el plan presentado con la insistencia del staff del FMI para eliminar los tipos de cambio múltiples como expresa en sus trabajos recientes como el siguiente: https://www.imf.org/-/media/Files/Publications/WP/2021/English/wpiea2021025-print-pdf.ashx? 

A pesar de los acuerdos para posponer plazos de decisión, el mercado sigue dudando, el riesgo país sigue elevado y MSCI nos incluyó en un club al cual nadie querría pertenecer. La categoría “Standalone” supone ser un país con fuertes restricciones al crédito por iliquidez donde no está garantizada la estabilidad económica y política. Sucede que además de lo que se pueda decidir internamente, sin términos de intercambio favorables y DEGs, este año hubiese sido muy distinto, y estos elementos hay que descontarlos de cualquier ecuación para pensar 2022 en adelante.