La Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (ABiTrigo) manifestó hoy su rechazo a la importación de ese cereal genéticamente modificado de Argentina, y adelantó que le pedirá a las autoridades de su país que impidan la importación.

“ABiTrigo hace pública su posición contraria al uso de esta fuente alternativa de generación de alimentos. El trigo argentino representa, aproximadamente, la mayor fuente de suministro en Brasil, en aproximadamente un 60%”, destacó la entidad a través de un comunicado.

De esta manera, la industria de Brasil se sumó al reciente rechazo de 15 entidades agropecuarias y cámaras y bolsas de cereales de todo el país, por la posibilidad de que se produzca y comercialice un trigo genéticamente modificado, que hace más resistente a ese cereal a la sequía, algo que, aseguran, pone en riesgo exportaciones por casi US$ 2.500 millones anuales.

Incluso, ABiTrigo adelantó que “se opondrá a la comercialización tanto de harina transgénica como de trigo en el transcurso de la audiencia pública” convocada por la autoridades sanitarias brasileñas, y les solicitará que “no autoricen la comercialización de estos productos” en su territorio.

De esta manera, ABiTrigo se sumó a la posición expresada a fines de la semana pasada, por las bolsas de cereales y comercio de Buenos Aires, Bahía Blanca, Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Santa Fe y Rosario, así como la Federación Agraria Argentina, CONINAGRO y Confederaciones Rurales Argentinas, entre otras entidades, quienes advirtieron que “el uso comercial nacional del trigo HB4 impactara en los precios y abastecimiento de trigo en el país”.

 

La aprobación “unilateral” por parte del Gobierno de la comercialización de la variedad de Trigo transgénico HB4, podría representar la pérdida de mercados externos, así como la “contaminación” del cereal, que sería “irreparable e irreversible”, alertaron las entidades a través de un comunicado.

Incluso, apuntaron a que “queda claro que el Ministerio de Agricultura debe asumir las responsabilidades de las consecuencias directas que pueden generar costos económicos y comerciales para todos los productores de trigo, así como para todos los eslabones de comercialización y transformación interna y de exportación”.

“El daño que se produciría al mercado de trigo argentino sería irreparable e irreversible, toda vez que la contaminación se propagará y la segmentación resulta inviable”, añadieron, además de señalar que “se pondría en riesgo los esfuerzos conjuntos (público / privado) realizados para consolidar nuevos mercados y expandir fuertemente las exportaciones”, agregaron las entidades en un comunicado.