“Vienen a pedir fondos todos los meses y tienen la plata en plazos fijos”, se quejó, pero sin inquietarse, el ministro de Economía, Sergio Massa, ante sus colaboradores, luego de revisar las cuentas de algunas empresas públicas, provincias y municipios.

Es que el titular del Palacio de Hacienda quiere cumplir al menos con una de las metas pactadas en marzo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y es bajar el défcit fiscal del 3,1% del PBI en que cerró el año pasado, a 2,5% este año.

Desde que asumió sabe que existe “un desfase” de 0,7 puntos en el déficit, es decir, que hoy estaría rondado el 3,2% al cierre del primer semestre, que es cuando más ingresos tiene el Estado por la liquidación de las cosechas.

Pero en lo últimos días se fue enterando de la “deuda flotante” que le dejó su antecesor Martín GuzmánSilvia Batakis no se cuenta porque solo estuvo 25 días –y que quedó patente la semana pasada cuando las empresas de colectivo amenazaron con parar los servicios entre las 22.00 y las 5.00 si no se le paga lo que se le adeuda.

Es que la “contabilidad creativa” dio para que desde el Estado se le pagara, todos los meses, el subsidio a las empresas, pero no en su totalidad, por lo cual siempre quedaba “un puchito” para abonar, que fue creciendo con el correr del tiempo.

Ampliar contenido
Tweet de Sergio Massa

Ahora Massa intenta encuadrar las metas fiscales. La semana pasada logró aquietar el frente financiero, al posponer para el año que viene el pago de dos billones de pesos, pero tuvo los primeros tropiezos para poner en orden las cuentas del Estados.

Por empezar, la tan anunciada segmentación tarifaria, que ayudará a bajar el nivel de subsidios que paga el Estado, iba a salir el martes, se corrió luego para el jueves, y ahora, para la semana que se inicia.

En el medio, debió escuchar el miércoles de parte de la propia boca del gobernador Axel Kicillof que “Hay que garantizar energía a valores razonables en los hogares y en la industria argentina”.

Un día más tarde, fue otro gobernador peronista, el de Chaco, Jorge Capitanich, quien aseguró que el Presidente, Alberto Fernández le transmitió “su compromiso” en pos de “un sistema de acceso a la tarifa energética en base al subsidio diferenciado por consumo en el Norte Grande”.

Incluso el ministro de Turismo, Matías Lammens, ya anunció que lanzará para octubre y noviembre el varias veces postergado “Pre-viaje III”, aunque todavía no brindó mayores precisiones.

Para colmo, una amenaza de paro de pilotos de Aerolíneas Argentinas, una de las empresas con mayor déficit, hizo que les aumentar 17% los salarios, para aplacar la protesta.

Massa se abstuvo de hacer una reunión de todos los gobernadores para plantear el tema de reducción del déficit. Se sabe que no quiere discusiones a través de los medios, y busca plantea hablar “cara a cara” con cada uno de ellos sobre “las prioridades” en la obra pública, una forma elegante de decir cuáles no se harán.

Ampliar contenido
Tweet de Sergio Massa

Pero el pasado lunes, el gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, si bien ponderó el objetivo de equilibrar las cuentas públicas, dejó en claro que "bajo ningún punto de vista los ajustes deben hacerse sobre las provincias".

"Los recortes que se hagan tienen que hacerse sobre los niveles que correspondan, pero no sobre las provincias. Hay que trabajar en los recortes de subsidios, en los que tienen mayor cantidad de ellos, por el ejemplo el AMBA", señaló Herrera Ahuad en un intercambio con la prensa a la salida del Ministerio de Economía, donde junto a otros mandatarios, se reunió con Massa.

Herrera Ahuad puso como ejemplo que los subsidios que cobran la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense "están muy por encima de las 10 provincias del norte grande" y que, por ello, "no puede haber un recorte en el dinero de las provincias porque estamos reclamando algo justo y que nos corresponde que es la coparticipación federal y aportes que deben ser respetados en los convenios que tenemos con la Nación".

Claro que el recorte de subsidios al AMBA se enfrenta a las aspiraciones de Kicillos en particular, y del kirchnerismo, en general, donde tienen su mayor caudal de votos.

En medio de esta puja, el jueves pasado, luego de que el Indec informó que la inflación de julio llegó al record de 7,4%, y el Banco Central aumentó diez puntos la tasa de política monetaria para absorber liquidez en el mercado.

Desde el IERAL advirtieron que ese incremento “provoca también un aumento de la emisión por el pago de intereses de los Pasivos Remunerados” de la entidad “por lo que, más que nunca, este tipo de movida debe ser acompañada por una firme consistencia del lado fiscal”.