En la madrugada del 22 de junio de 1941, los soldados nazis -al mando de Adolf Hitler- invadieron la Unión Soviética. Se iniciaba de este modo la acción militar de mayor envergadura en la historia de la humanidad. En apenas tres semanas, el ejército nacional-socialista creyó tener el camino liberado hacia Moscú, con lo que imaginaban un éxito militar que les permitiría ganar la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, la denominada “Operación Barbarroja” resultó ser un fracaso para el líder del Tercer Reich y, muy probablemente, el golpe más duro de toda su carrera como estratega bélico. Varios fueron los errores cometidos por los nazis en esta frustrada campaña, la mayor parte de los cuales se basaron en la subestimación de dos factores fundamentales para la resistencia del bastión comunista: las inclemencias del invierno y la voluntad del pueblo ruso, que no cedió a pesar de las atrocidades cometidas por las tropas germanas.

La batalla de Stalingrado, en 1942, punto de inflexión de la frustrada invasión nazi a la Unión Soviética.
La batalla de Stalingrado, en 1942, punto de inflexión de la frustrada invasión nazi a la Unión Soviética.

Ochenta años después, otra batalla -mucho más anacrónica y extemporánea que la hitleriana contra el “stalinismo”- se libra en el difuso mapa ideológico del pensamiento libertario argentino, también comandada por un líder absolutamente convencido de la necesidad imperiosa de “extirpar al socialismo del mundo occidental”.

Javier Milei encabeza un ejército de dirigentes y cuadros provenientes de diferentes expresiones políticas y con escasa o nula experiencia de gestión, con los que pretende “demoler los privilegios de la casta” y “avanzar en las transformaciones” que -a su criterio- necesita el país “para recuperar un lugar preponderante entre las naciones desarrolladas”.

El “arma” con la que el gobierno pretende derrotar al ejército de “orcos” que intentan defender sus prerrogativas es la ley de "Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos" cuya implementación acaba de sufrir sobre el fin de esta semana un duro revés, al sufrir la auto-amputación de uno de sus capítulos medulares, como era el de la implementación del paquete fiscal, golpe del que la gestión mileista pretende recomponerse con celeridad.

Lo importante versus lo superfluo

Hasta este viernes a las 20:15 cuando finalizó la conferencia de prensa brindada por el ministro de Economía Luis Caputo, el llamado “capítulo fiscal” del mega proyecto que obtuvo dictamen el miércoles pasado en el plenario de comisiones de la Cámara de Diputados y espera ser debatido en el recinto esta semana, parecía ser materia “innegociable” a la hora de conseguir los votos necesarios para su aprobación.

Sin embargo, tras el anuncio del titular del Palacio de Hacienda en la noche del viernes resignando las medidas que provocaban cortocircuitos con legisladores de la oposición y gobernadores, el oficialismo debió recalcular su hoja de ruta y plantear un nuevo rumbo a la negociación. Mientras algunos señalan que se trata de una “derrota” con “claudicación” de sus objetivos principales, para los coroneles del “ejército del cielo” fue simplemente “una cuestión estratégica”.

Guillermo Francos, uno de los negociadores del oficialismo en el debate por la Ley Ómnibus, que quedó golpeado por los magros resultados obtenidos.
Guillermo Francos, uno de los negociadores del oficialismo en el debate por la Ley Ómnibus, que quedó golpeado por los magros resultados obtenidos.

El ministro del Interior, Guillermo Francos, sostuvo que la remoción del capítulo fiscal se debió a que se "demoraba el tratamiento" de la iniciativa en el Congreso y precisó que por eso el presidente y su ministro de Economía decidieron "retirar esa parte y avanzar en los temas que tienen consenso". El funcionario -cuyo rol fue clave en la negociación con gobernadores y legisladores de la oposición- sostuvo que “la Ley Bases está orientada a generar una libertad para el desarrollo económico, la parte fiscal era menor y demoraba el tratamiento de los temas en los que sí hay consenso”.

Francos indicó que desde el oficialismo "aspiran" a que la Cámara de Diputados apruebe la ley el martes y luego la iniciativa sea ratificada rápidamente en el Senado. Consultado sobre las facultades delegadas al Presidente que se contemplan en el proyecto, el titular de la cartera política aseguró que esa es una prerrogativa que "han tenido todos" los jefes de Estado para poder "actuar con celeridad en cuestiones económicas".

En el mismo sentido también opinó el  jefe de bloque de La Libertad Avanza en Diputados Oscar Zago, quien en declaraciones radiales durante el sábado vaticinó que "quizás Milei vuelva a pedir facultades delegadas por dos años prorrogables por otros dos, por ahora el capítulo fiscal lo sacamos, pero lo guardamos para más adelante" 

Milei amenaza con más "eyecciones" y flota un interrogante que solo él puede responder: ¿hay plan B?

Por su parte, el diputado nacional Pablo Yedlin, tucumano de la bancada de Unión por la Patria, se plantó en la vereda de enfrente al asegurar, con un dejo de ironía, que “la ley Combi aún tiene problemas no resueltos, como las facultades delegadas (no ya en su duración , sino en profundidad y variedad, que le dejarían al ejecutivo las manos sueltas para hacer casi cualquier cosa, incluso ajustar más”.

X de Pablo Yedlin

Mientras que para el titular de la principal bancada opositora, el rosarino Germán Martínez, el retiro del capítulo fiscal de la ley ómnibus, “representa una clara derrota del gobierno y un triunfo de los que hicimos oposición frontal”; aunque admitió que también están en presencia de “una trampa, ya que el verdadero corazón del proyecto son las facultades delegadas, que le darían a Milei superpoderes para ajustar más a las provincias”.

X de GERMAN MARTINEZ

Desde el mismo poder ejecutivo, la evaluación fluctúa del impostado entusiasmo exhibido en las declaraciones públicas, a la razonable admisión de haber sufrido un duro golpe en las aspiraciones reformistas. “Javier ya activó el plan B, no podemos dar otra muestra de debilidad, debemos maximizar el pragmatismo y jugarnos todo para que la semana próxima salga la media sanción”, sostuvo un funcionario con acceso directo al principal despacho de la Casa Rosada.

“El tema es que si se sigue trabando, cagamos, los muchachos ya olfatearon nuestra debilidad, veremos como se comportan ahora”, completó el informante.

La rosca continúa

El viernes todo era desconcierto en los pasillos del Palacio. Oficialismo y oposición se preparaban para una batalla sin tener claridad respecto al escenario ni las condiciones en que deberían librarse, pero con la sensación compartida de que el proceso “estaba trabado” y era imprescindible “una palanca para destrabarlo”.

A media mañana, entró en acción “El Jefe”. Karina Milei se comunicó con uno de los operadores parlamentarios del oficialismo, Eduardo “Lule” Menem, primo del presidente de la cámara Baja, de aceitadas relaciones con la hermana del primer mandatario. Ambos coordinaron un almuerzo, que se realizó en el salón en el que suelen comer los senadores, donde se encontraron los tres, a la vista de todos los presentes y hasta recibieron la “visita” de la vicepresidenta de la casa, Victoria Villarruel, que tiene su despacho a metros del restaurante.

Milei amenaza con más "eyecciones" y flota un interrogante que solo él puede responder: ¿hay plan B?

El meollo de la conversación giró en torno al trasfondo del tratamiento de la ley de Bases y la preocupación de la Casa Rosada por la fragilidad del dictamen de mayoría y las reales posibilidades de su aprobación en una eventual sesión durante la próxima semana. “La idea fue reforzar la autoridad de Martín pero, a la vez, acordar una estrategia que sirva para acelerar las gestiones tendientes a lograr la media sanción”, le dijo a Data Clave un asesor parlamentario con llegada a la familia Menem.

“Todo va marchando”, le dijo a un cronista de este portal uno de los que se sentó en la mesa al finalizar el encuentro. Karina se fue en la misma camioneta que había llegado a la Casa Rosada pero acompañada por Martín Menem. Allí se reunieron con Francos, quien previamente había sido anoticiado por el presidente acerca del plan que, horas después, anunciaría Caputo en conferencia de prensa.

Con el boleto picado

Además del eyectado Guillermo Ferraro -de pésima relación con el Jefe de Gabinete Nicolás Posse- hay otro funcionario de primera línea que está a punto de ser lanzado con la catapulta. Se trata del Secretario de Medios Eduardo Serenellini, quien llegó al cargo manijeado por el CEO del canal LN+ Juan Cruz Ávila. El periodista y exconductor televisivo construyó un vínculo amable con el presidente durante la campaña y logró posicionarse en un sitial que, inicialmente, iba a ser ocupado por una persona de confianza máxima del consultor estrella Santiago Caputo.

Pero parece que, a poco de ingresar, comenzó a granjearse la antipatía de su entorno con actitudes poco amigables con el personal de la Casa Rosada. “Es un sorete”, lo definió sin vueltas una persona que trabaja a pocos metros de su despacho. La metáfora excremental tiene explicación en una larga lista de situaciones cotidianas, que fueron confiadas a este portal por varios integrantes de su staff de colaboradores quienes, por lo visto, no le tienen mucho cariño.

“Cuando llegó, se pidió el mejor auto de la flota disponible para los funcio de la Rosada, además se hizo traer un escritorio enorme a su despacho y todo el tiempo ningunea al personal que lo asiste, muchos de ellos gente que labura en la casa desde hace muchos años”, contó una fuente.

“Además, todas las noches se hace llevar en el auto oficial a su casa (vive en un country de San Vicente), a los custodios los hace dormir en el auto y cuando los muchachos le preguntan donde pueden picar algo, los manda a comer al restó del Club House, donde los platos no bajan de las diez lucas”, agregó el informante.

Milei amenaza con más "eyecciones" y flota un interrogante que solo él puede responder: ¿hay plan B?

Pero esto no sería lo más grave. Para varios integrantes del gabinete, Serenellini viene ocupando roles que exceden ampliamente las atribuciones de su cargo, como mantener reuniones con empresarios de diferentes sectores de la economía, asumiendo un papel de negociador muy alejado de su competencia y responsabilidad. De hecho este jueves apareció junto al ministro Toto Caputo en una reunión con referentes del sector agroindustrial.

“El diablo metió la cola”, le contestó un allegado al gabinete cuando este cronista le preguntó por qué el secretario de Medios se junta con empresarios que nada tienen que ver con la comunicación. “Las malas lenguas dicen que tiene intereses incompatibles con su rol público y que en esas reuniones pasa la gorra, pero eso es muy delicado para acusarlo, aunque todo esto ya llegó a oídos de Karina, que ya le sacó la ficha y lo tiene en la mira”, agregó. 

A tal punto que, como gesto, la Secretaria General mandó a sacarle el súper escritorio de estilo que Serenellini se había birlado para su oficina y “lo dejó pelado”, y ahora tiene que hacer las reuniones en un salón general.

Lo que está en juego es, ni más ni menos, que el control de la estratégica comunicación del gobierno, hoy en manos de influencers, y la reactivación de la pauta publicitaria, suprimida por un año en términos formales para mostrar austeridad.