Un dirigente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) está involucrado en una causa en la que se investiga una organización dedicada a la reventa ilegal y presunta estafas con entradas. Se trata de Adrián Zaffaroni, presidente de JJ Urquiza y sobrino del reconocido ex juez de la Corte Suprema de Justicia. Data Clave accedió en exclusiva a la denuncia.

Distintas ONG, entre ellas “Protectora”, que comandan Mario Vadillo y José Luis Ramón, vienen denunciando desde hace años estos hechos por presuntas irregularidades en la venta de entradas en partidos que le corresponden a AFA.

Las primeras denuncias fuerte fueron en 2018 previo a la denominada Superfinal entre River y Boca en Mendoza, la primera gran final de ese año que quedará en la historia. En esa ocasión, las entradas es agotaron en menos de una hora, pero la particularidad es que a los pocos minutos del “sold out” miles de tickets estaban a la venta con altos sobreprecios en dos plataformas de venta de entradas. Se trata de las plataformas Stubhub y Viagogo. La ONG había realizado una denuncia en las oficinas de Defensa al Consumidor hacia la AFA, en la que asegura que hubo irregularidades en el expendió de tickets: “El hecho denunciado es la prestación del servicio en forma deficiente en relación a la venta de entradas por el partido de fútbol el partido de fútbol donde se enfrenta Boca-River por la Supercopa Argentina, el 14 de marzo de 2018 en el Estadio de Malvinas Argentinas, a través de los sitios www.autoentrada.com o www.aefutbol.com”.

Ese mismo año, se jugaron las finales de  la libertadores también entre River y Boca. El partido de vuelta en el Monumental, no se pudo jugar por serios incidentes que terminaron con el ataque al micro de Boca, un hecho que aún hoy no termina de ser claro. En una serie de allanamientos, la Justicia detectó que miembros de la barra de River tenían miles de tickets que luego eran utilizados para la reventa y financiar sus viajes. Eso provocó la apertura de una causa en la que se investiga a dirigentes del club millonario por su presunta participación en el ilícito y que está a cargo del fiscal Norberto Brotto.

También en 2018 la Justicia puso el ojo en la reventa de entradas para partidos de la Selección Argentina. La metodología era la misma. Las entradas se agotaban en minutos y aparecían en la reventa. Por acción del ministerio Público Fiscal de la Ciudad y la intervención del Área de Casos Especias de la Fiscalía Sur, a cargo del Fiscal Cristian Longobardi. Por esa causa se realizaron una serie de allanamientos en la que se desbarató una banda de revendedores y se les secuestraron tickets para el partido de ida de la Libertadores. Ahí aparecían nuevamente las empresas Stubhub, Vía Gogo y Mercado Libre.

Las causas avanzaron y en una de ellas, aparece un nombre particular: el de Adrián Zaffaroni. Se trata del sobrino de Eugenio Raúl Zaffaroni y presidente de JJ Urquiza. Pero Zaffaroni es además miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino. Desde que asumió Tapia ocupa una de las vocalías por el ascenso.

Parte de la denuncia a la que Data Clave accedió en exclusiva. Zaffaroni, involucrado como un financista de las empresas para la reventa de entradas.
Parte de la denuncia a la que Data Clave accedió en exclusiva. Zaffaroni, involucrado como un financista de las empresas para la reventa de entradas.

En la documentación de las investigaciones se observa todo un entramado con distintas responsabilidades. El rol de Zaffaroni, según un informe reservado de la investigación, es quien habría funcionado como nexo financiero de las empresas. Es decir, quien habría cobrado el dinero de estas operaciones. En los documentos puede observarse en forma de árbol genealógico cómo habría sido todo el entramado ilegal para poder llevar adelante estas reventas de distintos espectáculos deportivos. Zaffaroni aparece en la estructura como “financistas”. Pero hay un detalle no menor, en ese mismo rol aparece Raúl Escobar, alias el Gordo Huevo, histórico jefe de La Guardia Imperial, la barrabrava de Racing.

En las pruebas telefónicas que tiene la justicia, el dirigente aparece intercambiando mensajes el 3 y 4 de abril de 2018 con López Duarte, ejecutivo de la empresa Stubhub. También un intercambio de mensajes con un señor de apellido “Moreno”, que poseía una cuenta en la plataforma para revender entradas.

Para la Justicia, esos mensajes prueban la relación de Zaffaroni en el negocio de la reventa ilegal. “A su vez en le análisis de ambas conversaciones (Moreno con López Duarte y Moreno con Zaffaroni)se puede obtener que los cheques que Moreno obtiene de Stubhub con motivo de la reventa, en parte corresponden al dinero que Zaffaroni le reclama  producto de su participación en la actividad ilegal”, dice en un tramo del expediente. Es decir, que el dirigente cobraba un dinero por esa venta de tickets.

Agregan en otro párrafo que se conocieron audios del 9 de marzo de 2018 donde Zaffaroni le hablaba desde AFA, para avisarle que “en cuanto salía se iba a reunir” con él; además Moreno le decía que lo “estaban esperando para ensobrar todas las entradas” y que necesitaban “que las alcance al hotel”. En tanto, otros audios del día 16 de marzo de ese año revelan una conversación en la que Zaffaroni “le pide a Moreno que le mande anotado la cantidad de entradas que se compraron, el precio de compra de cada una de ellas y el modo en que se vendieron y le dice que el lunes se juntarían para hablar de la operación”.

La reventa de entradas es un mal común de todo el fútbol argentino. Es menester recordar que no existe ninguna figura en el Código Penal que castigue esa práctica. Hubo proyectos de ley impulsados por el ministerio de Seguridad a cargo de Patricia Bullriuch para aplicarle un castigo en el ámbito nacional que no prosperaron. Por eso, solo algunas jurisdicciones como la Ciudad de Buenos Aires la contemplaron, pero no son delitos, sino contravenciones. Es por eso que las penas suelen ser multas o hasta 20 días de prisión que no se cumplen y generalmente son cambiados por probations.

Pasan los presidentes de AFA y de los clubes y la estafa a socios e hinchas no cesa, aunque cada día es más sofisticada.