Victoria Villarruel, la candidata a vicepresidenta, dice que no es cierto, que todos mienten, que no hubo un sistema aceitado de represión y desaparición de personas, ni cuatrocientos centros clandestinos de detención, ni robo de bebés. Que esto es la confabulación de miles de personas que no se conocen entre sí para narrar lo mismo, acusar a las mismas personas, en sincronía con organismos internacionales. 

Un enorme ballet de lugares, personas, organismos de derechos humanos nacionales e internacionales que se pusieron de acuerdo, no solo en testimonios, sino en pruebas concretas como las pilas de cadáveres esqueléticos encontrados en diferentes centros clandestinos de detención y ejecución. Para Villarruel nada de eso existió y de haber sucedido, las víctimas merecían ese fin porque "no eran jóvenes idealistas".

Todo lo que han escuchado en los últimos 40 años de la República Argentina referido a su pasado es falso. Todo lo que han escuchado de la Argentina ha sido construido por la izquierda, por las Madres de Plaza de Mayo, por las Abuelas y por todos aquellos que integraron Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)sostuvo la hoy compañera de fórmula de Javier Milei en octubre del año pasado durante su intervención en la Cumbre de la Iberoesfera que se celebró en Madrid. 

Allí llegó invitada por el presidente del  "Grupo de Acción Política ECR Eurolat", el eurodiputado por VOX Hermann Tertsch a quien la dirigente libertaria devolvió el convite recibiéndolo en Buenos Aires para que la acompañe en la jornada electoral. 

Victoria Villarruel en la Cumbre de la Iberosfera en Madrid

Este tipo de declaraciones de la mujer de mirada duramente lánguida no son nuevas ni a puertas cerradas. Públicamente Villarruel ha llamado "personaje siniestro" a Estela de Carlotto, no solo ante la prensa sino en el juicio que se llevó a cabo en Tucumán por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el "Operativo Independencia", donde declaró como testigo "experta" propuesta por la defensa de los genocidas.

“Ni Argentina está en la vanguardia de los derechos humanos ni las Madres ni las Abuelas son blancas palomas”, dijo también en la misma Cumbre de la Iberoesfera, y como si fuera poco, también arremetió contra el ex presidente Raúl Alfonsín, el mismo al que Milei golpeaba simbólicamente en su entrenamiento de box: A partir del advenimiento de la democracia quien asume, que era el presidente Alfonsín, era un abogado de organizaciones terroristas”.

Alfonsín fue uno de los fundadores de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) en 1975 y sostenía, como puede leerse en Memoria Política, que la dictadura se abstuvo de procesar y condenar a quienes acusaba y que, “sin juicio y sin ley”, desapareció a miles.

Los peligrosos vínculos de la candidata negacionista de LLA con genocidas condenados

Villarruel dice del museo que funciona en lo que fue el casino de oficiales de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) que es un “museo de la desmemoria o un museo donde la memoria perdió la memoria”. Cuando le preguntaron qué tenía pensado hacer con el predio de la ESMA, dijo que debería volver a la familia Raggio, que lo había donado a la Armada para que funcionaran institutos de formación y no un espacio de memoria. La Ex ESMA  fue declarada Patrimonio de la Memoria por la UNESCO al igual que Auschwitz, el horroroso emblema de las masacres nazis en Polonia, pero esa minucia parece no importarle a Villarruel.

Por ESMA pasaron miles de personas que siguen sin aparecer. Uno de los responsables del sitio fue el capitán Alfredo Astiz quien, entre otras lindezas, fue el encargado de emboscar, secuestrar, torturar y finalmente asesinar a una niña de quince años, Dagmar Hagelin o de infiltrarse entre las mujeres que se reunían en la Iglesia de la Santa Cruz para luego secuestrarlas y arrojarlas vivas al mar, como hizo con Azucena Villaflor de Vicenti, Esther Ballestrino de Careaga, María Ponce de Bianco (las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo) y las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.

En ESMA se enseñoreaba "El Tigre" Acosta, el cerebro de toda la estructura de represión, tortura y muerte del lugar. Marío "Churrasco" Sandoval era parte del grupo de tareas que regenteaba Acosta. Hoy, están presos y desde la cárcel se manifestaron orgullosos militantes de La Libertad Avanza.

Un represor que dio cátedra

"Churrasco" Sandoval, apodado así por su talento para "tirar carne a la parrilla", fue integrante de la Policía Federal Argentina y actuó como tal en los grupos de tareas de la ESMA. Hoy, en un intento por academizar su imagen, se presenta como profesor puesto que en 1985, cuando huyó de la Argentina, se radicó en Francia, obtuvo la ciudadanía y ejerció como tal en la Sorbona. Llegó incluso a ser asesor en inteligencia económica de Nicolás Sarkozy y fue en ese rol que la periodista Nora Veiras logró identificarlo en 2008. Argentina reclamó su extradición, que se concretó en diciembre de 2019. Está preso en la Unidad 34 de Campo de Mayo donde cumple pena de quince años de prisión por haber secuestrado al estudiante Hernán Abriata en 1976.

Detrás de las rejas, escribe. El 30 de julio pasado, Sandoval redactó una carta abierta a los pre-candidatos presidenciales. “Si ustedes son sinceros con los valores que dicen defender, deben inscribir en sus programas y declarar públicamente qué hará su próximo gobierno para poner fin a los juicios revolucionarios y a la justicia de venganza politizada con los exagentes del Estado de los ‘70, que viola la Constitución Nacional, las convenciones internacionales, la legislación nacional, dejando que adultos mayores mueran en las cárceles por un odio visceral ideológico y político de algunos”, escribió el represor que se presenta como un perseguido político por haber torturado, desaparecido, asesinado.

Había hecho algo similar en 2019, le había reclamado a Mauricio Macri que anulara los juicios y que dijera que no hubo 30.000 desaparecidos para hacerse con el "voto militar".

En su profusión epistolar insistió el 13 de septiembre pasado: publicó una “carta abierta a los ‘intelectuales’ de Argentina que alertan sobre las ‘amenazas a la democracia’ por la avanzada de Milei”. Allí decía: “Ustedes no pueden permitir que continúe la kleptocracia (sic), la oclocracia y la logocracia de los K utilizando arbitrariamente los derechos humanos, una justicia politizada, imponiendo una historia y verdad oficial, generando violencia, inseguridad, inestabilidad social. ¿Ninguno de ustedes tiene interés en ello, no?”.

El mismo día que Victoria Villarruel hizo un acto en la Legislatura Porteña reclamando justicia por las víctimas del terrorismo, Sandoval escribió: Exigimos juicios para aquellos militantes, medios de comunicación, periodistas, expertos que niegan el reconocimiento a esas víctimas, que niegan la historia, que niegan los juicios a los autores de esas víctimas”.

Los peligrosos vínculos de la candidata negacionista de LLA con genocidas condenados

Cuando fueron las elecciones presidenciales de 2019, Sandoval todavía estaba en París y desde allí buscó condicionar el proceso electoral con un escrito titulado: "Los presos políticos y sus familias no regalan sus votos". En ese escrito, él estimaba que el voto militar ascendía a un millón de electores y le reclamaba a Macri que tomara una serie de iniciativas por decreto como por ejemplo: poner fin a la política de Estado de derechos humanos; anular o declarar ilegales los juicios de lesa humanidad por violación a los principios constitucionales o convencionales; mandar a sus casas a todos los acusados por delitos de lesa humanidad que fueran mayores de 60 años; y reconocer e indemnizar a las “víctimas del terrorismo”; declarar que no fueron 30.000 desaparecidos, ni genocidio ni terrorismo de Estado.

Todas premisas acordes con las propuestas ahora por Villarruel quien, además, cuenta con la alianza política con Macri, el mismo al que Sandoval le reclamaba estas medidas en caso de ganar en 2019. El apoyo de Sandoval a LLA avanza es concreto y explícito, sus intereses van en total sintonía con las propuestas de gobierno del conglomerado PRO-LLA.

El Tigre que ruge detrás del León

Otro de los represores que está entusiasmado con la posibilidad de que LLA llegue al gobierno nacional es Jorge Eduardo Acosta, el jefe de inteligencia del grupo de tareas de la ESMA quien, como Sandoval, hizo público su apoyo a la dupla libertaria.

Los peligrosos vínculos de la candidata negacionista de LLA con genocidas condenados

“El Tigre”, apodado así por su fiereza, es un excapitán de fragata condenado a prisión perpetua por un catálogo de crímenes aberrantes: dos condenas a prisión perpetua por crímenes en la ESMA; una a 24 años por los delitos sexuales que sufrieron mujeres que estaban allí detenidas y una a 30 años de prisión por su participación en el plan sistemático de robo de niños.

“Se aproxima la hora del conocimiento de la verdad, pero no la que se dice que es la verdad que surgió de juicios manejados por la ‘patria socialista’” , especuló relamiéndose con el posible acceso al poder de la dupla libertaria desde una celda del mismo penal en donde está Sandoval, la Unidad 34 de Campo de Mayo en una carta publicada por un órgano de difusión de los prisioneros por delitos de lesa humanidad, la página web "Prisionero en Argentina"

Acosta fue el jefe de inteligencia del grupo de tareas 3.3.2 que operaba en la ESMA y considerado por Emilio Eduardo Massera como un “oficial de dotes excepcionales”Rubén Jacinto Chamorro, director de la ESMA, escribía que era el oficial “más completo” que había conocido en su carrera. A su accionar, Acosta le daba un toque místico:  solía comentarle a los secuestrados de la ESMA que “Jesucito” le decía quién se iba para arriba, un eufemismo que posiblemente evocara los vuelos de la muerte. También solía quejarse ante sus próximos asesinados del olor “hediondo” de los cadáveres que se acumulaban en la Escuela.

Acosta, que se considera una víctima, espera con ansias un gobierno de Milei para quedar en libertad por un posible indulto, tal como promovió la agitadora Cecilia Pando en un video reciente, donde reclamaba la libertad de estos personajes para que pusieran "orden" en la República. 

Tarea para el próximo presidente! Devolvernos el estado de derecho.

Más apoyos de genocidas

Jorge Héctor Di Pasquale es compañero de prisión de Acosta y Sandoval. Es un oficial de inteligencia del Ejército que acumuló condenas en Neuquén y en La Plata y que días atrás publicó su segunda pieza literaria redactada en prisión: "Un aporte a la verdad", donde afirma que los detenidos-desaparecidos no fueron 30 mil (otro más) sino la módica suma de 6500. El encargado de ir a buscar los textos al presidio para llevarlos a la imprenta y luego distribuír los ejemplares es el excarapintada Gustavo Breide Obeid, quien en varias ocasiones usó los recursos de la democracia para presentarse como candidato a presidente.

Los peligrosos vínculos de la candidata negacionista de LLA con genocidas condenados

Di Pasquale es, además,  uno de los presos por delitos de lesa humanidad a quienes visitó Villarruel en la cárcel. En la lista también está Alberto González, personal de la Armada Argentina y también escritor en ciernes y quien sería el verdadero autor, según Pando, de los dos libros que publicó Victoria Villarruel con su rúbrica: “Los llaman jóvenes idealistas” y “Los otros muertos” publicaciones que le sirvieron de excusa reciente para justificar sus encuentros con distintos genocidas, desde Jorge Rafael Videla hasta Norberto Cozzani, la mano derecha de Miguel Osvaldo Etchecolatz.

Luciana Bertoia, periodista de Página 12 que investiga rigurosamente estos temas, sostiene que Villarruel también escribió un libro en coautoría con otro genocida detenido por crímenes de lesa humanidad. Se trata de Alberto Jorge Crinigan, un ex oficial de inteligencia del Batallón 601 que actualmente está siendo enjuiciado por secuestros y desapariciones en el Regimiento 7 de La Plata. El libro se llama "La Nación dividida". Allí sostiene que en la Argentina hubo una "guerra revolucionaria" y que las víctimas no fueron "jóvenes idealistas" sino que fue "una guerra oculta y sus consecuencias las que nos impiden ser una gran nación".

Otro texto en apoyo a Milei, conocido en las últimas horas es el del militar retirado Carlos Augusto Franceschi Carabajal, que llamó a “votar en y con libertad mientras hablaba de la traición de los radicales y sugería que Massa debe ser “botado” y no votado. En 2005, Franceschi Carabajal protagonizó un escándalo en el Círculo Militar cuando justificó el accionar de la dictadura y apuntó contra el gobierno de Néstor Kirchner

“El adversario sigue la lucha utilizando a las instituciones como escudo y a la democracia como cobertura”, había dicho entonces, el el mismo tiempo en que Pando gesticulaba que pasaría a degüello al entonces secretario de DDHH Eduardo Duhalde, o acompañada por Villarruel insultaba a Cristina Kirchner en un acto en Casa Rosada. Pando, hoy, y luego de haber tenido algunos encontronazos con la candidata a vicepresidenta, hizo explícito su apoyo a la fórmula de LLA para lograr que accedan a la presidencia. 

Los peligros de la impunidad

Este año se cumplieron cuarenta de la recuperación de la democracia pero, sobre todo, de un pacto simbólico inquebrantable que tuvo y tiene una consigna: Nunca Más. En 1983 y con un sistema democrático aún endeble, se tomó la decisión política e institucional de juzgar a los responsables militares y civiles de los asesinatos, desapariciones, apropiaciones de bebés, robos y torturas y los juicios a las Juntas fueron un hito histórico mundial, referencia ineludible de la defensa de los Derechos Humanos, eso que un ex presidente llama "curro"

Los peligrosos vínculos de la candidata negacionista de LLA con genocidas condenados

El 15 de diciembre y por decreto presidencial número 187 firmado por Alfonsín se creó la Comisión Nacional sobre la desaparición de Personas y en pocos meses y superando el temor por las bravatas de  una estructura criminal aún intocable, recabaron miles de testimonios desgarradores, en primera persona, que contaban secuestros, torturas, crímenes de toda laya perpetrados de manera monstruosa. 

Como una burla del día de los inocentes, el 28 de diciembre de 1990 Carlos Menem justificó que quería hacer "borrón y cuenta nueva" con la historia (una frase que en estos días usó Macri y repitió Milei con una análoga de "tabula rasa")  y firmó los ominosos indultos a los jerarcas genocidas juzgados y condenados cinco años antes. Luego vinieron los Juicios por la Verdad, promovidos por Organismos de Derechos Humanos y basados en compromisos internacionales por su promoción y defensa y amparados por la Organización de Estados Americanos. 

Los peligrosos vínculos de la candidata negacionista de LLA con genocidas condenados

Fueron un procedimiento judicial sin efectos penales por la imposibilidad de perseguir penalmente a los responsables de los crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la última dictadura cívico-militar a posteriori de la sanción de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y a los indultos a los integrantes de las Juntas militares. Los Juicios por la Verdad facilitaron, con la distancia del tiempo, que en ellos declaren muchas personas que no lo habían hecho, por diferentes razones, frente a Conadep. 

Pudieron reconstruirse casos emblemáticos como el de "La Noche de las Corbatas", la fatídica noche del 6 al 7 de julio de 1977 en Mar del Plata, cuando una patota del ejército asistida por algunos civiles secuestró, desapareció y asesinó a once abogados laboralistas; o rearmar el sistema represivo de La Plata gracias al testimonio de más de novecientas personas y dos mil doscientos expedientes que expusieron el accionar de criminales como el cura Cristian Von Wernich y el policía Miguel Etchecolatz

Los peligrosos vínculos de la candidata negacionista de LLA con genocidas condenados

El 21 de agosto de 2003 se anularon las leyes de Obediencia Debida y Punto Final que dieron lugar a la reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad. Fue, según Jorge Rafael Videla, "el peor momento de su vida" y acusó al entonces presidente Néstor Kirchner de provocárselo. Desde entonces, se dictaron 283 sentencias, se condenaron 1065 personas y 165 fueron absueltas en procesos por los que desfilan cientos de testimonios. Muchos murieron antes de llegar a juicio. Otros aún no llegaron al banquillo y gozan de impunidad. 

Algunos represores, como Videla, murieron en prisión. Otros están tras las rejas, y muchos tienen prisión domiciliaria que, en muchos casos, no cumplen. Hay en curso 364 causas judiciales que verán su resolución en los próximos meses. Detrás de estos números que poco dicen, hay historias, hay personas que no están, hay seres que no conocen su identidad porque fueron robados, hay madres que no tienen donde llorar a sus hijos y nietos que no conocen a sus abuelas que los buscan. 

Hay miles de personas que fueron sacadas de sus casas, golpeadas delante de sus hijos, arrastradas a un camión que las llevó a algún centro clandestino de los casi cuatrocientos que hubo en todo el país para ser arrojados sobre un elástico de cama,  manguereadas y picaneadas en genitales, encías, pies, y en cada milímetro del cuerpo; colgadas con cadenas desde un techo, por las muñecas, sin que sus pies toquen el piso; tabicadas, violadas una y otra vez; mujeres obligadas a parir en medio de la mugre, la sangre y los golpes; varones que tuvieron que ver como torturaban a sus bebés; personas a las que luego narcotizaban, las subían a un avión y las arrojaban vivas al Río de la Plata. Hubo ancianos, niños, mujeres, varones; estudiantes secundarios y universitarios, trabajadores pobres, empresarios ricos, artistas, banqueros, políticos, sindicalistas, curas, monjas, militantes y gente que no tenía ningún tipo de participación en nada.